
La determinación de la Presidenta Claudia Sheinbaum es tan profundamente realista como histórica: debe fortalecerse la plataforma de resistencia ante las presiones del gobierno de Estados Unidos y el nexo —en tanto coincidencia temporal y eventualmente en sus propias conexiones tácticas adversarias a la izquierda— con el despertar de las derechas nacionales e internacionales.
Y la herramienta vertebral de la defensa de la nación en cuyo nombre habla Sheinbaum es la reanimación de la voluntad popular movilizada, característica del obradorismo y de las fuerzas progresistas identificadas con el Estado.
Detonadas quedan nuevamente las capacidades en todas las entidades, particularmente en la capital nacional donde la Jefa de Gobierno, Clara Brugada, y el resto de los integrantes del presídium acompañan a la mandataria.
Dominical sol abrazador. Los presentes entienden diáfanamente los desafíos y su vínculo, no solamente con la voluntad de la mayoría poblacional para continuar en el cambio de régimen iniciado en 2018, también con la construcción de una nueva trinchera de largo aliento ante la acechanza convergente de la democracia cristiana reanimada y alineada nuevamente en torno de las figuras representativas del colaboracionismo ilegal, cuya evidencia busca establecer la Fiscalía General de la República, con Estados Unidos. Un tipo de nexos —valga la expresión— que los mejores caricaturistas y comentaristas de la oposición tienen dificultad para vender como legítimo.
El mensaje de Sheinbaum en el Monumento a la Revolución es seguido en detalle por los integrantes del primer círculo del gobierno federal y los gobiernos de cada entidad conectados con la población capitalina mediante imágenes en vivo y por turnos en pantallas de los mandatarios morenistas.
Presiones en materia de seguridad, uso político de la agenda bilateral desde Estados Unidos en vísperas de sus propios comicios, la advertencia de la tentación estadounidense a través de sus fiscalías de pasar del señalamiento y la vinculación a proceso, a la tentativa de desplegar injerencia electoral directa con el aliado de las fuerzas representadas especialmente por el PAN y simbolizadas por la inyección de ánimo unitario opositor supuestamente representada por los expresidentes Vicente Fox y Felipe Calderón.
Unas 130 mil personas —estimación del gobierno de Brugada— atienden datos pormenorizados reveladores de estabilidad económica incluyendo cotización del dólar y aumento de la inversión extranjera directa, expuestos por la Presidenta.
También detalla la evolución positiva del obradorismo. Incluso hasta en el área macroeconómica donde los añorantes resucitados, calificados como hipócritas nuevamente, en la recuperación realizada al respecto por Sheinbaum de una frase de Carlos Monsiváis utilizada para calificar los dobles raseros frecuentes en la derecha, han reencendido velitas. Sin capacidad de acceder directamente al poder a partir del apoyo popular requieren formas de intervención e injerencismo estadounidense para respaldarse, se sugiere en el presídium.
No escapa a la atención que del lado izquierdo del Monumento, frente al estrado, hay una manta monumental de la CTM, esa columna del priismo ancestral del siglo pasado. Tampoco deja de notarse, a la derecha, una manta muy visible colgando de un penthouse reivindicando la crítica usada —como inyección de bedoyecta al panismo— a los “narcogobiernos” que Maru Campos y personas de su cantera ideológica encuentran utilizable con todo riesgo pro estadounidense, “de manera absoluta” como dijo la “absoluta” colaboradora de la CIA en Chihuahua.
“Nada ni nadie va a detener la transformación, esa es la nueva realidad”, resalta Sheinbaum. Con todo, ciertamente, la derecha se siente reanimada con la bedoyecta suministrada por la fiscalía estadounidense.