
En Morena de la Ciudad de México parece acercarse el relevo que muchos daban por descontado desde hace meses. Diversas fuentes dentro del partido me confirman que el diputado local y actual vocero de la bancada morenista en el Congreso capitalino, Paulo Emilio García, perfila su llegada a la dirigencia del partido en la capital del país.
El movimiento no es menor. Llega después de una etapa marcada por la ausencia política de Héctor Díaz-Polanco al frente de Morena CDMX. Durante su gestión, el partido prácticamente desapareció de la conversación pública capitalina. Fueron escasas sus apariciones en medios de comunicación, limitada su participación en los debates políticos más relevantes de la ciudad y casi inexistente una estrategia visible de posicionamiento partidista. Mientras el gobierno capitalino, los alcaldes y los legisladores morenistas ocupaban la agenda pública, la dirigencia parecía mantenerse en segundo plano, como un espectador de la vida política de la ciudad.
Por eso, más que un simple cambio de nombre, la eventual llegada de Paulo Emilio representa un intento por devolverle voz, presencia y operación política a un partido que gobierna la capital, pero cuya estructura partidista llevaba tiempo funcionando con perfil bajo. La apuesta también envía una señal interna. A pesar de su juventud, Paulo Emilio ha logrado algo que no siempre resulta sencillo dentro de Morena: construir puentes entre distintos grupos políticos. Desde el Congreso local se ha desempeñado como vocero de la bancada, pero también como un actor que privilegia los acuerdos y la interlocución antes que la confrontación permanente. En un movimiento donde conviven liderazgos, corrientes y proyectos distintos, esa capacidad suele valer más que los discursos.
Los cuestionamientos por la edad seguramente seguirán apareciendo. Sin embargo, el debate de fondo no parece ser generacional, sino de resultados. Morena necesita una dirigencia que salga a defender políticamente al movimiento, que marque agenda, que dialogue con la militancia y que fortalezca la estructura territorial rumbo a 2027. La pregunta ya no es si Paulo Emilio es joven o no. La pregunta es si será capaz de hacer lo que durante los últimos años la dirigencia capitalina simplemente dejó de hacer.
El desafío será enorme. Morena sigue siendo la principal fuerza política de la capital, pero también enfrenta el riesgo natural de cualquier partido dominante: confiarse. Paulo Emilio heredaría una estructura poderosa, aunque adormecida. Y quizá esa sea precisamente la razón de su llegada: despertar a un partido que durante demasiado tiempo pareció tener presidente, pero no dirigencia.
Por cierto:
1. RECLAMO. Las fuertes lluvias que provocaron inundaciones y afectaciones en el poniente de la Ciudad de México también dejaron una escena políticamente incómoda para el alcalde de Cuajimalpa, Carlos Orvañanos. Durante el recorrido que realizó la jefa de Gobierno, Clara Brugada, por las zonas afectadas, varios vecinos aprovecharon para reclamar la ausencia del gobierno de la alcaldía pese a los reportes y solicitudes de apoyo. Pero el momento que más llamó la atención vino de una vecina de la colonia Las Galicias, ubicada en la parte alta de Cuajimalpa, quien lanzó un reclamo directo al alcalde al asegurar que quienes sí acudieron a ayudar fueron trabajadores enviados por la alcaldesa de Huixquilucan, Romina Contreras. “Mejor los de Romina fueron. ¿Por qué usted no va si es Cuajimalpa?”, cuestionó la mujer frente a funcionarios y habitantes de la zona. A veces una tormenta no sólo deja calles inundadas; también deja preguntas difíciles de responder.
2. MEZCAL. Puebla ya es el estado con más municipios con denominación de origen para mezcal: suma 118 y el gobernador Alejandro Armenta busca convertir al sector en uno de los motores económicos más importantes del campo poblano. Los números que acompañan la estrategia son relevantes: más de mil 200 millones de pesos invertidos en la cadena agave-mezcal, 30 millones de plantas sembradas, 160 viveros, 268 palenques y una producción anual que actualmente ronda los 600 mil litros, aunque la meta oficial es cerrar 2026 con un millón de litros. Además, el programa ya impacta a más de 25 mil familias productoras y este año se anunciaron otros 50 millones de pesos adicionales para impulsar al sector mezcalero y pulquero. En el gobierno poblano sostienen que la apuesta no solo busca reactivar el campo, sino convertir al mezcal en una industria capaz de generar empleo, arraigo y desarrollo regional. Y en tiempos donde muchos gobiernos hablan de soberanía económica, Armenta parece haber encontrado en el agave algo más rentable que un discurso: una industria completa.