Opinión

El personaje, su construcción y el contexto (II)

El dueño de TV Azteca cumplió 70 años este fin de semana anunciando que su interés es buscar la presidencia de la República.
Ricardo Salinas Pliego

En enero de 2019, menos de un par de meses después de la llegada de Morena a la Presidencia de la República, se fundó la asociación civil Redes Sociales Progresistas, la cual avanzaría de manera acelerada hacia su conformación como partido político nacional. En octubre de 2020, a partir de una decisión del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación que revocó la negativa del Instituto Nacional Electoral, obtuvo el registro que le permitiría participar en las elecciones de 2021, estatus que duraría menos de un año al no alcanzar el porcentaje mínimo del 3 por ciento en la votación de diputados federales. El partido dirigido por Fernando González, ex subsecretario de Educación Básica de la SEP y ex yerno de Elba Esther Gordillo, hacía suponer que la lideresa magisterial se encontraba detrás de esta aventura. Las iniciales del partido, sin embargo, provocaron que no pocos levantaran las cejas y voltearan la mirada hacia el Ajusco: RSP, Redes Sociales Progresistas, las mismas del dueño de TV Azteca y Elektra, Ricardo Salinas Pliego.

La sospechosa coincidencia jamás se aclaró. Elba Esther Gordillo se desmarcó de su ex yerno, pero Ricardo Salinas nunca dijo nada. La estrategia que hubiera permitido posicionar como iniciales de un partido las mismas de un personaje que ya entonces era mencionado como un posible candidato ‘outsider’ frente a la polarización política y social que cada vez resultaba más evidente no pudo ver la luz. La máxima de que en política las coincidencias no existen seguirá siendo teoría y acaso solo los directamente involucrados y algunos cuantos de sus cercanos conocerán la verdad. Sin embargo, y con independencia de la intención real tras las iniciales, lo curioso es que ya en 2020 había quienes hablábamos de una eventual candidatura de Ricardo Salinas Pliego. Ese año, el del inicio de la pandemia y justo por las medidas que asumió el gobierno en temas laborales, Salinas Pliego tuvo sus primeros roces públicos con el presidente López Obrador. Quizá por coincidencia, quizá por estrategia, ahí comenzó, cuando menos de forma visible, la construcción de una candidatura a partir de un contexto de polarización que con el paso de los años se iría consolidando.

Hoy el contexto ya no es el de la pandemia. Si bien la polarización se ha profundizado, el escenario ha cambiado para el gobierno y el partido oficial. La enorme fuerza de López Obrador y el control absoluto que ejercía sobre Morena ya no es tal y la presidenta Sheinbaum enfrenta el reto de consolidarse como la líder de un movimiento que cada día parece más desordenado – a veces, al punto de la anarquía –. La oposición partidista permanece tan incierta como hace seis años, pero la inconformidad social crece al punto de movilizaciones callejeras y protestas ciudadanas de una magnitud que, por la razón que fuera y gracias a los mecanismos de control que se quieran, en el gobierno del tabasqueño no se veían. Ahí están la CNTE, las madres buscadoras, los transportistas, las organizaciones campesinas y otros tantos. En el escenario internacional las cosas son, quizá, más claras que en lo interno, con un Donald Trump agresivo y directo que amenaza con que México será la última ficha que caiga en el tablero político, justo después de Cuba. Del vuelco de América Latina hacia la derecha y el libertarismo – posturas compartidas por Salinas Pliego – nos encargaremos en la próxima entrega.

El origen de una candidatura presidencial encabezada por Ricardo Salinas Pliego no es reciente y ahí están algunos antecedentes que ya hace seis años comenzaban a asomar las orejas. Con un contexto muy desfavorable para el gobierno y su partido, hoy esta aventura cobra sentido y hace viable imaginar que quien comande la oposición en la próxima elección presidencial sea un ‘outsider’ de la política como el empresario del Ajusco. Más que una reacción en la que la presa acorralada busca escapar hacia adelante, la eventual postulación de Salinas Pliego parece un plan larga y cuidadosamente diseñado al que solo hacía falta que las circunstancias, el contexto y los escenarios se le alinearan. Hoy todo parece a su favor y en el imaginario nacional ningún nombre se repite con más insistencia para enfrentar a Morena y al candidato que pretenda suceder a Claudia Sheinbaum. No hay una Xóchitl, un Samuel, un Alito, un Luis Donaldo, un Manolo o una Maru a quien el electorado mire quizá no con mayor simpatía, pero sí con algo más importante, que es la expectativa de triunfo.

En nuestra siguiente entrega, analizaremos la reconfiguración del mapa político de América Latina y la influencia que esto puede tener en las aspiraciones de Ricardo Salinas Pliego rumbo al 2030.

Profesor de la UNAM

Twitter: @JoaquinNarro

Correo electrónico: joaquin.narro@gmail.com

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