
Quizá el recurrente conflicto de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación cuya solución incompleta le costó al erario (es decir, a los contribuyentes obedientes y callados) 800 millones de pesos, sin contar los emolumentos injustamente pagados durante el tiempo del paro y sin cuantificar los daños por marchas, ocupación y desórdenes vandálicos en esta y otras ciudades como Oaxaca, le sirva a la SEP para justificar su incapacidad para solucionar otro problema: la ocupación del Canal 11 de televisión y las denuncias constantes en contra de Arturo Reyes Sandoval, el Director General del Instituto Politécnico.
O quizá haya sido por la fiebre del Mundial del Futbol o el pato Merlín, pero el Instituto Politécnico Nacional es hoy un pantano mefítico.
Como se sabe el asunto --con sus quejas, paros, invasiones, denuncias y demás--, ya fue materia de instrucción presidencial, pero en este caso, como en otros más, no parece la obediencia ser la respuesta de los colaboradores de la señora presidenta. Todo lo contrario.
“La presidenta Claudia Sheinbaum pidió al director del Instituto Politécnico Nacional (IPN), Arturo Reyes Sandoval (desde el 4 de mayo), rendir una explicación ante la polémica desatada hace tres semanas en su contra, con señalamientos por presunto uso inadecuado de recursos y otros reclamos.
“Durante su conferencia matutina (La razón) compartió que conversó recientemente con Reyes Sandoval, quien acusó a la Fundación Politécnico de ser una conformación “oscura”, en referencia a que presuntamente operó sin transparencia.
Adelantó que el compromiso del director fue presentar una aclaración esta misma semana. No obstante, la mandataria comentó que cualquier investigación que se hará de parte del Órgano Interno de Control deberá tener seguimiento y derivar en consecuencias.
“Por supuesto, tienen que haber las investigaciones conducentes (sic)… Y que siga la investigación, si es que alguien en el Politécnico cometió una irregularidad, y que sea sancionado con todo el peso de la ley, como siempre”, subrayó.
“Sheinbaum se expresó en respaldo de Reyes Sandoval, destacando que dejó su trayectoria profesional en Reino Unido para asumir el cargo como director del Politécnico”.
El problema de la Fundación Politécnico no es su cancelación o su sustitución por el corazón guinda y blanco. Eso no ha ocurrido. La nueva fundación (juez y parte); es el origen del problema. Todo le fue presentado a la señora presidenta (con A), de manera distorsionada.
Y en cuanto a los pasos académicos del señor Reyes Sandoval en Gran Bretaña, ahí radica parte del desajuste: fue impuesto en la Dirección General de una institución lejana y desconocida para sus entendederas, como se ha venido probando paso a paso, en especial por la actuación de Javier Tapia quien fue durante mucho tiempo el poder real y cuyas funciones concluyeron de manera abrupta, por decir lo menos.
El 4 de marzo conocimos esta información (La jornada):
“La juez de control Patricia Sanchez Nava vinculó a proceso a Javier Tapia Santoyo, exsecretario de Administración y Finanzas del Instituto Politécnico Nacional (IPN), por uso ilícito de atribuciones y facultades, así como ejercicio abusivo de funciones, delitos que se castigan hasta con 18 años de prisión.
“Desde finales de noviembre del año pasado, fue suspendido temporalmente de su cargo como secretario de Administración del Politécnico por instrucciones de la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno.
“La juzgadora negó conceder la prisión preventiva justificada. La impartidora de justicia determinó que el Ministerio Público federal no demostró riesgos suficientes para la parte ofendida o víctima, como riesgo de fuga, que requieran la cárcel inmediata”.
Pero todo eso tiene un elemento altamente visible e increíblemente desatendido: la ocupación del canal de televisión. Ni la burocracia del Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano (obviamente mexicano), ni la dirección del Instituto, ni la SEP han podido con ese asunto.
Por desinterés, molicie, ineptitud o complicidad. Ya lo sabremos con claridad en próximos días.
La solución le fue encargada a una funcionaria de segundó nivel, cuya propuesta no fue ni siquiera recibida por los ocupantes del, Canal. Veamos.
“Las protestas estudiantiles del Instituto Politécnico Nacional (IPN) mantienen tomada la sede de Canal Once desde hace tres semanas (5 de junio), como parte del descontento acumulado ante el abandono presupuestal en laboratorios, la falta de insumos básicos en planteles y las fallas en la dirección general del instituto. Además, estos días se sumó el señalamiento, por irregularidades, al Patronato Corazón Guinda y Blanco (el de Reyes).
“Estos días se dieron dos respuestas al pliego petitorio estudiantil. La primera, entregada el miércoles 3 de junio [19] por los subsecretarios César Yáñez (Segob) y Ricardo Villanueva (SEP), incluía la terminación anticipada del convenio con el Patronato, una auditoría externa para verificar el ejercicio y destino de los recursos, iniciar un proceso de democratización para la elección del próximo director, así como prohibir cuotas en inscripciones y trámites.
“La destitución del director del IPN, Arturo Reyes Sandoval, fue descartada explícitamente, argumentando ausencia de un procedimiento formal. Al no cumplir cabalmente sus demandas, los estudiantes exigieron una nueva respuesta. Ésta llegó el viernes, presentada por Araceli Durán, de la Unidad de Actualización Normativa, Legalidad y Regulación de la SEP, pero fue rechazada de inmediato por el movimiento, por considerarla casi idéntica a la anterior”.
En esta columna se dijo:
“Si el coordinador de los medios públicos de este país, Genaro Villamil ya logró asimilar su enorme ridículo por el petardo en relación con las piernas palaciegas al sol y la mala información proporcionada a la presidenta (con A) a quien engañó con su infodemia, quizá le haría bien explicar lo ocurrido en el Canal 11 del Instituto Politécnico Nacional el pasado viernes…”
Lo divulgado públicamente dice así (R):
“Estudiantes de Ciencias Biológicas del Instituto Politécnico Nacional (IPN) irrumpieron ayer en las instalaciones de Canal Once para exigir la renuncia del director general de la institución educativa, Arturo Reyes Sandoval, y denunciar presunto desvío de recursos.
“Los alumnos exigieron la presencia de una autoridad del IPN que garantizara atención a sus demandas o ser escuchados en un programa en vivo, espacio en el que finalmente pudieron expresar sus exigencias y señalamientos. Frente a cámaras, afirmaron que el IPN está en decadencia y que “agoniza” por problemas acumulados en los últimos años…
El canal hoy opera en condiciones lamentables. Dice el crítico de TV, Álvaro Cuerva (Milenio) en torno de las rudimentarias transmisiones “alternas” –desde sedes precarias--, de la señal profesional (alguna vez) del 11:
“…Uno lo mira y le da tanta lástima que dan ganas de aventarle monedas a la tele para que sus conductoras y sus conductores se compren un taco.
“Jamás pensé que el canal de “El diván de Valentina”, de “XY” y de “La ruta del sabor” fuera a acabar así.
“Y ahí están la pobre Zahara Mercado y el pobre Omar Guerrero, recargados contra una pared inmunda, mal iluminada, en una toma muy cerrada para que no se vean los cables, leyendo unos textos de una burocracia insoportable mientras fingen emoción futbolera…”
Pero para tapar el ojo del macho, en el patronato espurio (origen del desastre del canal), se hicieron cambios cosméticos: Arturo Reyes Sandoval como Titular de la Dirección Operativa del Consejo Directivo del Patronato, dejó su lugar a Ana María Arrona González.
“Orlando David Parada Vicente, Titular del cargo de Comisario del Patronato puso a Dulce María Monroy Becerril.
Antes, Javier Tapia Santoyo, titular de la Coordinación de Administración y Finanzas de la Dirección Operativa del Consejo Directivo del Patronato había colocado a Claudia Islas Sánchez.
Noel M. Mendoza, Titular de la Coordinación Técnica y de Promoción del Consejo Directivo del Patronato traspasó el puesto a Norma Alicia Ramírez Palacios.
Todo quedó en manos de los mismos. Solamente jugaron a las sillas, como en las fiestas infantiles.
“Quizá aquella vieja broma del crimen perfecto: tirar un cadáver en el Canal 11 de TV, donde nadie lo vería, se está cumpliendo ahora. Ni quien se dé por enterado”.
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