
Aspectos como el contexto nacional e internacional, así como la construcción que desde hace cuando menos una década ha venido haciendo de sí mismo como personaje político, anticipan que, salvo que algo extraño suceda, Ricardo Salinas Pliego correrá como candidato presidencial en 2030. El propio empresario que en un inicio evadía la posibilidad de aparecer en la boleta, ha comenzado a mandar mensajes más que evidentes que explicitan su intención de participar para arrebatar el poder a Morena. Si las condiciones políticas del país y del entorno internacional continúan como hasta ahora, en los próximos tres años habremos de observar la definición de la ruta y la estrategia para su postulación y la construcción de su proyecto y su discurso.
Determinar la ruta que va a seguir Salinas Pliego implica, necesariamente, atender a lo que la legislación electoral contempla como las vías para convertirse en candidato a un puesto de elección popular: abanderar a un partido político o transitar por la vía de una candidatura ciudadana. A diferencia de otros momentos en los que una candidatura ciudadana para la Presidencia de la República se antojaba como una misión imposible y, llegado el caso, una aventura suicida, en el caso de Ricardo Salinas las cosas son distintas. Veamos, en primer término, las opciones de partidos políticos que podrían hacer del empresario su abanderado para, después, pasar a la posibilidad de encabezar una candidatura ciudadana.
Los únicos tres partidos que definitivamente pueden descartarse desde ahora como vehículos que faciliten la candidatura de Salinas Pliego son Morena, el PT y el Partido PAZ. Bajo las condiciones adecuadas, aunque con muy baja probabilidad, el PRI o Movimiento Ciudadano podrían aceptarlo como candidato si los partidos de oposición definen construir una alianza de candidato único. En caso de mantener el registro, Somos México podría aprovechar su carácter ciudadano para impulsar a alguien que nunca ha militado en un partido y buscar una cantidad importante de posiciones legislativas a partir de alcanzar una votación copiosa que de otra manera sería prácticamente imposible de obtener. Acción Nacional, bajo una lógica de similitud de agendas, financiamiento paralelo y pragmatismo absoluto, sería el espacio lógico para arropar una candidatura como la del empresario. Finalmente, aunque en la actualidad el Partido Verde es aliado de Morena y del gobierno, a nadie extrañaría que para las elecciones de 2030 decidan apostar por una opción totalmente distinta, amén de las distintas amistades que Salinas Pliego guarda con algunos de los más relevantes políticos de este partido.
Si la definición de Ricardo Salinas fuera la de construir una opción alternativa no solo a Morena y el gobierno, sino incluso al sistema de partidos, ello sería viable gracias a los recursos económicos, políticos, mediáticos y estratégicos de los que goza. Si en 2018 Jaime Rodríguez y Margarita Zavala lograron su registro como candidatos ciudadanos, Ricardo Salinas no tendría que enfrentar complicaciones para alcanzar esa misión. En todo caso, el reto para el empresario – que no sería menor, pero tampoco imposible – no sería recolectar firmas, sino consolidar grandes contingentes de inconformes con el gobierno y su partido, pero también con una partidocracia que no ha sabido responder a las necesidades del país. De acuerdo con el promedio de las encuestas de la época, en diciembre de 2017, Zavala y Rodríguez acumulaban, entre ambos, una preferencia electoral de 14 por ciento. Si Ricardo Salinas Pliego es capaz de tener esta misma cifra, es altamente probable que la misma pueda crecer hasta el doble para el momento previo al inicio de las campañas. De lograrlo, no sería difícil imaginar que uno o varios partidos de oposición pudieran declinar a su favor para fortalecerlo frente a quien resulte candidato de Morena.
La ruta para la construcción de una candidatura de Ricardo Salinas Pliego no parece en extremo compleja ni mucho menos ilógica a la luz de lo que hoy sucede en nuestro entorno político. Para la definición de esta, el empresario del Ajusco tiene frente a sí tres años de trabajo y muchos recursos de los cuáles echar mano. En nuestra próxima colaboración analizaremos cuál puede ser la línea que Salinas Pliego siga para construir la oferta electoral con la que enfrente a Morena y que le permita distinguirse de la oposición tradicional que, hasta ahora, ha sido incapaz de emocionar a quienes no simpatizan con Morena y el gobierno.
Profesor de la UNAM
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