Ha sido verdaderamente impresionante la reacción social contra las palabras amenazantes y malos deseos del señor Pedro Sola contra los perros y los humanos que los traen en carriolas. Los memes, videos-pantomima y especialmente los duros comentarios que se le han dedicado en redes sociales fueron tendencia, algo que habla ya de una comunidad humana mucho más consciente del sufrimiento ajeno; particularmente el de esos peludos compañeros, sólo que… llama mi atención el marcadísimo especismo del sector protector por cuanto lo que levantó ámpula fueron expresiones terribles y provocadoras, sí, pero en cambio el dramático caso de la inocente yegua siendo destripada vilmente por un toro bravío frente a frenético público que pagó por ver ese criminal ¿espectáculo? conocido como “matacaballos”, no alzó ni una ceja, incluso entre mis más cercanas amigas y/o compañeros de causa o mínimo entre las radicales defensoras de equinos. Lo peor es que no se trata de algo esporádico o que solamente se lleve a cabo por “usos y costumbres” en Morelos, sino que también es “celebración” autorizada desde hace infinidad de años en Yucatán, donde bien se conoce que la bestialidad humana no tiene límites, y…

Como suele decir Enrique, “el Perro”, Bermúdez… ¡uf, uf y recontra uf!, porque lo sucedido al tigre blanco conocido por el nombre de ENZO, esto es, su vil a-se-si-na-to durante su dizque rescate tras escapar del mísero lugar donde estaba alojado, no fue más que producto de autoridades advenedizas y carentes de experiencia en la materia, que por lo mismo cometieron una serie de errores y torpezas imperdonable, incluso hasta con el manejo del cadáver, partiendo de que en este preciso caso no todo era saber disparar exitosamente dardos con anestésicos por parte de dos expertos que por lo visto no lo fueron tanto como se pregonó y defiende y por lo que sépase que no soy la única protestando. Al respecto y aparte de una supuesta denuncia presentada por la presidenta municipal correspondiente -que a saber por dónde la tomó y si prosperará porque entre la policía que aportó está quien torpe e indebidamente mató al felino- desde el pasado día 6 ciudadano mexicano (cuyos datos fueron reservados) interpuso denuncia de carácter internacional ante la Comisión para la Cooperación Ambiental (CCA) en relación al fracasado operativo de captura del animal, aseverando que México incurrió en omisiones a la aplicación efectiva de sus propias leyes ambientales en lo que respecta (tal como lo cité el pasado jueves) a la ausencia de supervisión e inspección al predio que (supuestamente) resguardaba a la víctima, ubicado en el Municipio de Tepetlaoxtoc, Estado de México, así como también lo entiende (entendemos, dijo el otro) faltando a la observancia de protocolos técnicos y de manejo de riesgos luego de que el tigre se fugara de un Predio o Instalación que Maneja Vida Silvestre (PIMVS), autorizado por la misma Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SeMARNat). Luego entonces, la citada petición identificada bajo el folio “SEM-26-008 por incidente de control de un animal en cautiverio”, es insistente en que las circunstancias que rodearon al incidente demuestran falta de formulismos adecuados para el manejo de fauna bajo custodia, tales como serían la insuficiencia de medidas cautelares y las presuntas irregularidades que las autoridades competentes no detectaron oportunamente al omitir las obligatorias inspecciones y supervisiones rutinarias al PIMVS referido. Lo anterior, fundamentado tanto en las disposiciones establecidas en la Ley General del Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente como en las que determina la (ya vetusta) Ley General de Vida Silvestre y su Reglamento, más otro tipo de normatividad como pienso que bien pudiera ser la NOM que contiene los métodos de matanza autorizados para animales domésticos y silvestres y misma que contempla situaciones de emergencia, como igualmente el Reglamento Interior de cada dependencia involucrada. El Secretariado de la CCA dispone de 30 días para examinar la documentación aportada y determinar si satisface… ¡ojo!... los requisitos establecidos en el artículo 24.27 incisos, 1, 2 y 3 del T-MEC. Ojalá y cumpla con ello y no terminemos por saber que Alicia Bárcenas, titular de medio ambiente que bien sabe moverse en el ámbito internacional, procuró un arreglito por debajo de la mesa puesto que más que (ir)responsabilidad de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente, la falla real y de inicio para que se diera este trágico evento estuvo, se insiste, en la autorización y falta de supervisión al lugar, ejercicio que corresponde a la Dirección General de Vida Silvestre de la SeMARNat. Por otra parte, es penoso el comunicado que resume el macro-resultado de la necropsia, que en términos prácticos determinó que el joven y bello animal, tras recibir varios (improcedentes) disparos en plena cara se ahogó en su propia sangre, lo que me obliga a citar por menos que lo hubiera deseado, que con todo y su negativo lastre, mala reputación y destitulación profesional, a Ernesto Zazueta Zazueta no se le hubiera muerto ENZO. O quizás de haber pasado como sucedió al equipo protagonista, se lo hubieran acabado quienes ahora defienden el equivocado y omiso procedimiento, ya sea por quedar bien con la ProFePA o para curarse en salud por si las moscas, ante los resultados que todavía quedan pendientes de conocer respecto a si hubo o no interacción de fármacos durante el intento de captura. Por cierto, la semana pasada observé la impertinencia de haber paseado el cuerpo del tigre porque ni para eso fue capaz Mariana Boy, titular de la Profepa, al no contar 24/7 con peritos MV para realizar la necropsia ni sitio seguro para resguardar el cuerpo. O sea, que ni se la esperaban. Y es que necesariamente el organismo hubo de padecer descomposición al llevarse buen tiempo bajarlo del sitio donde fue eliminado hasta la camioneta que lo trasladó hasta Pachuca, Hidalgo, para ser resguardado no 20 minutos como equivocadamente cité la semana pasada, sino poco peor, porque lo mantuvieron 20 horas congelado para luego ser llevado a ¿Ciudad Universitaria? al sur de la capital mexicana, en lugar de haber solicitado el apoyo de personal experto y acreditado para realizar en Fundación Invictus la necropsia, misma que en documento directo y claro deberá hacerse pública y no dulcificarla y adornarla para el público a través de otro pedorro “comunicado”. Estaré al pendiente .