
El 30 de enero de 2024, en este mismo espacio de La Crónica de Hoy, publiqué una columna que titulé “La reina del huachicol”. Han pasado más de dos años y, como suele ocurrir con algunos expedientes de la política mexicana, aquello que parecía enterrado vuelve a salir a la superficie. La protagonista es la misma: Gabriela Jiménez Godoy, hoy vicecoordinadora del Grupo Parlamentario de Morena en la Cámara de Diputados. Y el nombre alrededor del cual vuelve a girar la historia también es el mismo: Sergio Carmona Angulo, “El Rey del Huachicol”, empresario tamaulipeco asesinado en Nuevo León en 2021.
¿Por qué vuelve el tema? Miguel Meza, presidente de Defensorxs A.C., dio a conocer que su organización tiene en su poder información que, asegura, fue extraída de dos teléfonos utilizados por Carmona. Según ha explicado, existen registros de llamadas y conversaciones de WhatsApp vinculados con 99 números telefónicos de personajes de la política. Meza comenzó ya a exhibir parte de ese material y, según me cuentan, todavía falta mucho por conocer.
Ahí es donde Gabriela Jiménez debería comenzar a preocuparse. Porque en enero de 2024 aquí le contamos de un video que ya había sido difundido públicamente y que salió precisamente de los archivos atribuidos al teléfono de Sergio Carmona. En la grabación aparece Jiménez junto a Olga Sosa enviando un mensaje al empresario y agradeciéndole su apoyo. No era precisamente un saludo frío. Después, cuando llegaron los cuestionamientos, Gabriela Jiménez sostuvo que simplemente le habían pedido enviar aquel mensaje y que ni siquiera conocía personalmente a Carmona. Hasta ahí, su versión.
El problema es que ahora Miguel Meza asegura tener mucha más información proveniente de aquellos teléfonos. Y si entre lo que próximamente se haga público aparecen conversaciones directas, frecuentes o cuyo contenido contradiga aquella explicación, entonces la diputada tendrá un problema que difícilmente podrá resolver diciendo nuevamente que simplemente le pidieron mandar un saludo. Porque una cosa es aparecer en un video y otra muy diferente es que aparezcan conversaciones. Ahí ya no alcanzan los saludos de cortesía.
Hay que decirlo con claridad: que un número telefónico aparezca en un registro o que exista una conversación con una persona no acredita por sí mismo la comisión de ningún delito. Eso corresponde determinarlo a las autoridades. Pero políticamente sí obliga a explicar, y mucho, sobre todo cuando durante más de dos años la versión ha sido que prácticamente no conocía al personaje al que frente a una cámara agradecía efusivamente por su apoyo.
En San Lázaro observan el asunto con enorme atención. Incluso dentro de su propio equipo, me cuentan, sorprende la tranquilidad con la que aparentemente enfrenta estas revelaciones. Algunos de quienes trabajan cerca de ella -y que, dicho sea de paso, aseguran que permanecen ahí más por la nómina que por entusiasmo- se preguntan si es cinismo o si simplemente ha aprendido a sufrir los escándalos en silencio. Pronto lo sabremos, porque el proyecto Narcopolíticos comenzó a abrir una caja que llevaba años cerrada y, por lo visto, apenas estamos conociendo las primeras páginas.
Gabriela Jiménez ya concluyó una Maestría en Seguridad Nacional en el Centro de Estudios Superiores Navales, aunque fuentes cercanas me aseguran que varios de los trabajos académicos ni siquiera los habría hecho ella. Más le valdría, entonces, tener frescos los conocimientos que supuestamente adquirió, porque si las conversaciones que Miguel Meza asegura tener terminan contradiciendo su versión sobre Sergio Carmona, va a necesitar poner en práctica varias materias al mismo tiempo: inteligencia, análisis de riesgos, manejo de crisis y control de daños. Aunque, antes de eso, quizá convendría que repasara los trabajos que entregó.
Hace más de dos años titulé esta historia “La reina del huachicol”. Nunca pensé que tendría que escribir el segundo capítulo, pero en política hay expedientes que pueden guardarse durante años… hasta que un teléfono vuelve a sonar.
Vivo la noticia, para contarle la historia
@juanmapregunta