Opinión

El peligro de la “I.A”. junto a  la  falta de “I”

El peligro de la “I.A”. junto a  la  falta de “I”
El peligro de la “I.A”. junto a  la  falta de “I”

Posiblemente el debate sobre el rumbo definitivo para la civilización contemporánea es la amenaza o utilidad extrema de la “Inteligencia Artificial”.

La evolución de las matemáticas es el nuevo Víctor Frankenstein y quizá ya haya producido una criatura ingobernable cuyos primeros torpes pasos y balbuceos se adivinan apenas, pero cuyo desarrollo es absolutamente imposible de contener –y quizá autogenerarse, excepto si apagamos todos los sistemas del mundo--, aunque sus supuestos amos nos hayan prevenido ya del cataclismo por llegar.

Las siglas I.A recorren el mundo como un nuevo fantasma incontrolable, un poder supra nacional y en un descuido una de las grandes amenazas para la cultura planetaria y la vida como ahora la conocemos.

Mientras tanto en México, y antes de volver a la descripción del apocalipsis digital, no sólo mostramos escasez en cuanto a Inteligencia Artificial en comparación con los grados de sus creadores, sino también en lo relacionado con la inteligencia natural tan escasamente dispersada en nuestra tierra por el creador.

Basta nada más, a reserva de ampliar la explicación de sus dimensiones, con mencionar la filtración den datos personales de quince millones de usuarios de Aeroméxico, una compañía de aviación endeudada, sobreprotegida y tolerada en sus excesos contra los consumidores, ¿por quién?, pues por el Supremo Gobierno, faltaba más.

Y cuando menciono los excesos contra los usuarios, no me refiero a este caso. Ese habla solo. Hablo de la crónica mala atención de esa empresa aeronáutica experta en el mal servicio cuya pésima condición no requiere ahora explicaciones. Basta la memoria de cualquier pasajero afectado por sobreventas y desatención.

Pero volvamos a la I.A.

Benjamín Labatut, un escritor cuyo libro “Un verdor terrible”, un fenómeno planetario de ventas e influencia reciente, sobre ciencia, biografía, creadores científicos, hallazgos accidentales en la historia y anécdotas diversas de los más grande físicos y matemáticos de los siglos recientes, describe los ominosos hechos por venir con una mezcla de profecía y fantasía. Lo más preocupante es la actual indefinición entre una cosa y la otra.

--¿Dónde está el delirio y dónde el augurio? Juzgue usted:

“…ahora las cosas están empeorando. Podemos despedazar átomos, deslumbrarnos con la primera luz, y predecir el fin del universo con un solo puñado de ecuaciones, garabatos y símbolos arcanos que las personas normales no pueden entender a pesar de que gobiernan sus vidas hasta el más mínimo detalle.

“Pero no es sólo la gente común: los propios científicos han dejado de entender el mundo. Mira la mecánica cuántica, por ejemplo, la joya de la corona de nuestra especie, la teoría física más precisa, hermosa y con mayor alcance que hemos inventado (o descubierto).

“Está detrás de internet, de la supremacía de nuestros teléfonos celulares, y ofrece la promesa de un poder computacional sólo comparable a la inteligencia divina.

“Ha transformado nuestro mundo hasta hacerlo irreconocible. Sabemos cómo usarla, funciona por una suerte de milagro, y sin embargo no hay una sola alma en este planeta, nadie vivo o muerto, que realmente la entienda.

“La mente no puede lidiar con sus paradojas y contradicciones.

“Es como si la teoría hubiese caído a la tierra al igual que un monolito proveniente del espacio, y nosotros sencillamente gateamos a su alrededor como simios, jugando con ella lanzándole piedras y palos sin ninguna comprensión verdadera.”

Más allá del guiño al inicio genial de la adaptación cinematográfica de 2001, en cuya profecía una computadora (HAL) enloquece (o no) y decide por sí misma su propio destino, Labatout nos describe el filo de un barranco científico desde el cual el pensamiento más avanzado se convierte en el fondo pedregoso en cuyo fondo nos podemos despedazar como especie.

Pero mientras los creadores y beneficiarios de la “I.A.” aumentan en millones y millones de dólares cada día sus inmensas fortunas y construyen un imbatible becerro de oro computacional y quizá hasta cósmico, aquí la corrupción, el descuido y la flojedad institucional nos llevan a casos como el de Aeroméxico, dado a conocer ayer. Y no lo olvidemos: todos los datos en el bailongo deberían estar sujetos por una ley de resguardo para lo cual había una institución nacional. La eliminaron.

“(La jornada).- La Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno abrió de oficio una investigación sobre la filtración de una base de datos supuestamente atribuible aAeroméxico, con más de 15 millones de registros de clientes, luego de obtener una muestra de más de 100 mil en la que encontró datos personales de servidores públicos y figuras públicas.

“Mediante un comunicado, la dependencia informó este domingo que, como parte de su monitoreo activo forense de posibles incidentes de seguridad, identificó indicios de una posible exposición de datos personales en un sistema que podría estar relacionado con Aeroméxico.

“El monitoreo permitió localizar una publicación en Telegram, difundida el 18 de septiembre de 2026, en la que un usuario ofrece una base de datos supuestamente atribuible a Aeroméxico con más de 15 millones de registros y un peso de 1.10 GB, que incluirían nombre completo, correo electrónico, teléfono, celular, fecha de nacimiento y fecha de alta”, explicó.

“La dependencia federal obtuvo una muestra de más de 100 mil 92 registros de la supuesta base de datos, entre los que identificó nombres de diversas personas, incluidas personas servidoras públicas y figuras públicas.

“Ante ello, explicó que analizará los datos obtenidos para iniciar de oficio una investigación que permita determinar la presunta responsabilidad por la difusión masiva de datos personales, y “en caso de que se inicie el procedimiento correspondiente, la autoridad actuará con estricto apego a derecho y en protección del interés público”.

Si buen gobierno tuviera la ya mencionada sectetaría, bien debería divulgar los nombres de las personas cuyos datos fueron expuestos porque no se entiende el binomio entre “servidores públicos (as) y figuras públicas.

Por lo pronto resulta imposible no recordar cuando hace casos 18 años, el partido “CONVERGENCIA” (ahora “Movimiento Ciudadano”) se llevó al tianguis una copia del padrón electoral y lo vendió a una empresa privada llamada “Choice point” como si fuera un kilo de naranjas.

Obviamente la organización política salió ilesa porque argumentó haber sido víctima de un hackeo. Y todo se diluyó, como siempre, en la impunidad.

Pero la divulgación de los listados electorales con todos los datos personales, estuvo de puesto en puesto y de mercado en mercado.

Lo mismo ocurrirá ahora con Aeroméxico.

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