
Los accidentes de tránsito son uno de los principales problemas de salud pública a nivel internacional, no solo por la frecuencia, morbilidad y mortalidad que generan, sino también porque el grupo más afectado es la gente joven, en particular los hombres. Así lo muestra un estudio recientemente publicado en The Lancet (doi.org/10.1016/S2468-2667(26)00141-6), que presenta los resultados de la carga global de enfermedad por accidentes en 204 países en 2023. Lo más triste es que, en teoría, los accidentes pueden ser altamente prevenibles.
De acuerdo con los resultados del estudio, en 2023 hubo en el mundo alrededor de 50.9 millones de accidentes de tránsito que resultaron en 1.34 millones de muertes y 75.5 millones de años perdidos por discapacidad. Esto equivale, en promedio, a 623 accidentes por cada 100 mil habitantes. Por supuesto, el número de accidentes de tránsito debe ser mucho mayor si consideramos todos los leves, sin consecuencias, que los implicados resuelven sin informar a ninguna autoridad del suceso.
Los países de bajos ingresos registran menos accidentes (446 por 100 mil habitantes) que los de altos ingresos (858 por 100 mil habitantes), quizá porque en los países ricos hay más vehículos motorizados por habitante. Sin embargo, la mortalidad por accidentes de tránsito es seis veces mayor en los países de ingresos bajos que en los de ingresos altos: 43.8 vs. 7.5 por 100 mil habitantes. De hecho, más del 90 % de las muertes ocurrieron en países de bajos recursos. Entonces, en los países ricos hay más accidentes, pero son menos graves y cuentan con mejores sistemas de atención cuando llegan a serlo. La comparación entre 1990 y 2023 muestra que, en general, se ha reducido la frecuencia de accidentes en un 38 % y la mortalidad en un 32 %, aunque el porcentaje varía mucho de un país a otro.
De los 50,9 millones de accidentes, el 38,8 % (19,8 millones) fueron automovilísticos, el 22,7 % en peatones (11,6 millones), el 19,8 % en ciclistas (10,1 millones) y el 13,2 % en motociclistas (6,7 millones). Los accidentes de motocicleta son los más graves porque, aunque representan el 13 %, contribuyen con el 23 % de la mortalidad. El cambio de 1990 a 2023 en los accidentes de motocicleta es impresionante. Mientras que en los países de alto ingreso disminuyeron en 44 %, en los de bajos ingresos aumentaron en 106 %.
Lo anterior probablemente se debe a que el uso de motocicletas ha aumentado considerablemente en los países de menor ingreso. En el nuestro es clarísimo. En 1990, las motocicletas eran casi inexistentes y ahora se han convertido en una plaga. Si a esto le sumamos la irresponsabilidad y la escasa aplicación de las leyes, el resultado es terrible. De acuerdo con la Secretaría de Movilidad de la Ciudad de México, en lo que va de 2026 se han registrado 111 muertes por accidentes de motocicletas, lo que representa el 50 % de las muertes por accidentes de tránsito en la ciudad. Si alguien me preguntara en qué lugar del mundo la mortalidad por accidentes de motocicleta es mayor, contestaría sin dudarlo que en la carretera de la Ciudad de México a Cuernavaca, los sábados y domingos.
Las consecuencias de los accidentes de tránsito son las fracturas óseas (38,1 %), los daños menores (35,5 %) y los traumatismos craneoencefálicos (10,4 %). Estos últimos son más graves cuando se trata de motocicletas. Durante la pandemia de COVID, vi una de las escenas más curiosas que he presenciado: un individuo a toda velocidad en motocicleta, sin casco, pero con cubrebocas.