Opinión

Mundos que duelen: de las deudas con la fauna al vacío de Jorge Kahwagi Macari

Nada nos confronta tanto con el significado de la libertad como la muerte; esa línea final donde el poder humano se rinde y las vidas que intentamos retener vuelven a pertenecerse sólo a sí mismas.

Muere Jorge Kahwagi Macari, empresario y exdiputado federal

Seguramente quienes hacen el favor de seguir este humilde espacio cuestionarán el que para la ocasión no aborde EL TEMA que desde hace varias semanas, y particularmente estos días martes-miércoles, ha corrido como reguero de pólvora por las diferentes redes sociales conteniendo diferentísimos ires y venires… Esto es, comentarios a favor y en contra de algunas disposiciones; rechazo definitivo a otras y reclamos por reservas de último momento, omisiones y falta de certeza que presenta la Iniciativa con Proyecto de Decreto para la implementación de una Ley General en materia de Bienestar, Cuidado y Protección DE los Animales (INSISTO EN QUE, POR OBVIEDAD, NECESARIAMENTE DEBA SER CAMBIADA LA PREPOSICIÓN JUSTIFICADA puesto que la intención no es protegerse de los animales sino a los animales), pero texto que aunque mejoró mucho del inicial propuesto durante el presente periodo legislativo… aún así… tiene partes harto cuestionables pese a que otras presenten avance significativo que permitirá sentar al respecto una base firme y homologada en todo el país. En esa tónica tengamos presente que toda ley es perfectible, pero cuando menos y tras casi dos décadas de intentos por elaborar un proyecto similar, todo indica que por fin tendremos uno firme de donde partir. Sin embargo, sentí prematuro entrar a discutir la propuesta prefiriendo esperar por la definitiva para no desgastar la oportunidad con especulaciones a partir de que se filtraron tantos “dictámenes” y reservas como opiniones. En fin, que agradeceré se me otorgue el tiempo necesario para conocer, leer, releer y consultar a los expertos lo que termine aprobándose, ya que además no he salido del shock tras el anuncio de la muerte de mi querido NIÑO, como solía llamar a Jorge Kahwagi puesto que lo conocí cuando era muy joven… ambos… hace ya algunos ayeres… precisamente al tiempo en que ya yo cargaba con la gigantesca responsabilidad de dirigir el Zoológico de Chapultepec y me lo topé, por ahí del 91, en las entonces instalaciones del Club Hípico del Estado Mayor Presidencial, lugar donde desde hacía tiempo tenía hogar mi campeonazo HAPPY END, y la verdad es que no recuerdo si también alguno de Jorge. Lo que sí tengo presente es aquella puntual ocasión en que lo conocí, cuando encontrándome en plena faena de la crianza de un bebé orangután llamado JAMBI y como así, teniendo que ir a todas partes con el pequeño en brazos al tratarse de la especie mamífera que más tiempo dura dependiente del estrecho cuidado materno del que la criaturita careció(su mamá LIZZA no producía leche), entre una bolita de gente que se me arremolinó sobresalió la cara de un apuesto jovencito con ojos súper brillantes y expresión de no-lo-puedo-creer al sentirse tan cerca de un gran primate con el que se quedó en-can-ta-do. De esa fecha pasó tiempo para volvernos a encontrar, y ya de ahí en adelante tuvimos un tiempo de estrecha relación por el interés de ambos en la fauna silvestre, luego por su ejercicio legislativo y ya posteriormente, más cerca al presente, aunque con muy poca frecuencia, llegamos a conversar sobre su proyecto caballar, según recuerdo ubicado en Veracruz, pero que ya nunca pude visitar por cuestiones de salud que cambiaron por completo mi ritmo de vida y hasta mi forma de ser. Pese a ello me ofreció apoyo totalmente desinteresado y ese tipo de disposición nunca se olvida. Es una pena que a 6 meses de la muerte de su señor padre hoy tenga que despedir a Jorge, quedando demostrado una vez más que la muerte nivela todas las existencias, desvanece las posesiones y nos regresa por parejo a la misma tierra salvaje de donde provenimos. ¡Vuela alto, Niño! Encuéntrate dichosamente con tu papá y Dios bendiga y otorgue la fuerza necesaria a tu familia para sobrepasar este dolorosísimo trance.

En otro tema, realmente muy pendenciero y que como tal recayendo incluso en la esfera de lo penal, me he de referir con enorme indignación a ese prepotente afán humano por someter el entorno silvestre a capricho, como resultó ser el reciente hecho de manifestarse de manera estúpidamente alarmante en el norte mexicano donde vecinos de San Pedro Garza García, Nuevo León, concretamente quienes viven en un residencial ubicado en la colonia Olinalá, decidieron trazar su frontera con extrema crueldad pretendiendo ahuyentar a los osos negros que recorren SU HISTÓRICO TERRITORIO en busca de alimento, más lamentablemente encontrándolo ocupado por vivienda humana. El reparto y colocación de tarimas con clavos para evitar que los plantígrados entraran a esas casas o se acercaran a los depósitos de basura, ideado e incluso convertido en negocio por quien fuera identificado en las redes sociales como Michael Alexander Zenkl Galaz, debe ser sancionado con todo rigor. Las pruebas gráficas de tal infamia pululan y al parecer hay interpuestas ya denuncias ciudadanas, por lo tanto, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (ProFePA)-Mariana Boy queda obligada a proceder contra quien discurrió el cruel método y al igual contra quienes lo hayan implementado puesto que cualquier acción que implique maltratar, lesionar, capturar o matar a un oso negro es delito federal. Punto. Y es que de verdad resulta de no creerse que encima de que abusivamente fue invadido… in-va-di-do… con concreto y fraccionamientos el hábitat natural del oso negro -especie protegida al estar catalogada en peligro de extinción- ahora se quiera castigar a esos animales colocando pinchos para impedir su paso sin pensar en las consecuencias que tal decisión les podría causar como pudiera ser contraer tétanos, pese a sostenerse que la especie presenta alta resistencia natural a esa toxina; pero también la posibilidad de que en una lesión así provocada encontrara acomodo la temible larva del gusano barrenador, sin omitir posibles abscesos cuyo dolor pudiera impedir a los osos deambular y por lo tanto sobrevivir. Como ya no les está resultando divertido tomarles videos mientras ocupan sus jardines y albercas, esos ciudadanos optaron por mutilar su paso y eso sí que no se vale. Hay reglas y recomendaciones para una sana y segura convivencia con esos seres. Al final, sépanlo imbécil e ingratos, ni las mansiones ni las trampas detendrán la marcha de la Naturaleza ni la supervivencia de la especie porque, de suceder, no estaremos ningún humano para contarlo y…

No quiero despedirme por hoy sin celebrar la larga existencia de “mi perrito” GARCÍA ROJO que ayer, tras casi 17 años de edad, dio por terminado su ciclo físico a mi lado. Hay seres que pasan por la vida sin dar la menor molestia. Esta criatura tuvo el más discreto y amoroso existir.

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