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La confianza en el INE rumbo a 2027

INE Fachada de un edificio del Instituto Nacional Electoral (INE) ubicada en Viaducto Tlalpan (Mario Jasso)

El INE llega a la elección federal de 2027 con una base mayoritaria de confianza ciudadana. Latinobarómetro 2026 registra que 53% de las personas consultadas en México confía en la autoridad electoral. El Instituto presidido por Guadalupe Taddei tiene el segundo porcentaje más alto entre los países medidos. Frente a los desafíos y las narrativas de descrédito, este resultado permite reconocer una fortaleza institucional que la confrontación política suele relegar.

La página 24 del informe presenta el comparativo: Chile registra 58%; México, 53%; Uruguay, 52%. El promedio latinoamericano es de 34%. La autoridad electoral mexicana lo supera por 19 puntos. Esa posición resulta relevante en una región donde la desconfianza limita el reconocimiento de las instituciones.

Desde la sociología política, la confianza institucional expresa una expectativa de cumplimiento. Las personas esperan que una organización ejerza sus responsabilidades y ofrezca procedimientos previsibles para hacer efectivos sus derechos. Esa disposición permite aceptar su intervención incluso cuando una decisión particular genera desacuerdo. Por ello, una autoridad puede recibir críticas y conservar una base sólida de reconocimiento ciudadano.

La elección de 2027 requerirá esa capacidad para procesar diferencias. Cada competencia electoral produce intereses enfrentados, controversias y exigencias de imparcialidad. Contar con confianza mayoritaria ofrece al INE una condición favorable para desempeñar su función.

La perspectiva histórica refuerza esta lectura. La página 54 del informe Latinobarómetro 2018 registra 32% de confianza en la autoridad electoral mexicana. La página 68 del informe publicado en 2021, con datos de 2020, reporta 36%. Ambas mediciones corresponden al periodo en que Lorenzo Córdova presidía el INE. El 53% actual supera esos porcentajes por aproximadamente 21 y 17 puntos, respectivamente.

El contraste obliga a revisar la idea de que la credibilidad del Instituto pertenece a una etapa anterior. Bajo la conducción de Guadalupe Taddei, el INE conserva un reconocimiento mayor al observado en esas dos mediciones. Los resultados no permiten atribuir el cambio exclusivamente a una persona; sí muestran que el relevo de la presidencia no supuso la pérdida de confianza que algunas narrativas presentan como un hecho consumado.

También debe considerarse 2024. La página 64 de ese informe registra 56% de confianza en México, tres puntos más que en 2026. La trayectoria muestra, por tanto, un crecimiento importante frente a 2018 y 2020, con una variación posterior a la baja. Incorporar ese antecedente fortalece el argumento: el respaldo actual es mayoritario y elevado, aunque no sea el máximo de la serie citada.

La relación ciudadana con el INE también se construye fuera del debate entre dirigentes. Los módulos y la Credencial para Votar, la participación en las casillas y los procedimientos para conocer los resultados ofrecen experiencias concretas de contacto. Es razonable pensar que influyen en la confianza, aunque el cuadro publicado no permita determinar su peso. La percepción social tiene referentes más amplios que la controversia del momento.

Aquí reside una diferencia fundamental: la intensidad de una crítica no mide su representatividad. Para sostener que una institución perdió credibilidad se requiere evidencia sobre la ciudadanía. Latinobarómetro aporta una medición que permite discutir al INE desde los datos. En ella, la mayoría consultada expresa mucha o algo de confianza en la autoridad electoral mexicana.

Rumbo a 2027, Taddei encabeza un INE con respaldo social y una posición destacada en América Latina. El desafío consiste en sostener esa confianza mediante imparcialidad, transparencia y resultados verificables. La confianza ciudadana no pertenece a quienes alguna vez dirigieron el INE. Es un respaldo que la institución conserva y que su conducción actual tiene la responsabilidad de fortalecer en la próxima elección federal.

*La autora es Sociología Política

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