Opinión

6. Amalia Solórzano de Cárdenas, Era otra cosa la vida, México, Nueva Imagen, 1994, 127 pp.

Lecturas de Cuauhtémoc Cardenas (segunda parte)

Cuauhtémoc Cárdenas CIUDAD DE MÉXICO, 28OCTUBRE2026.- Familiares reportaron la muerte del Ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, fundador del PRD y excandidato Presidencial en 1988. En la imagen; Cuauhtémoc Cárdenas en un mitin en el Zócalo Capitalino en 1987. FOTO: ARCHIVO /CUARTOSCURO.COM (Fotografía Archivo Cuartoscuro)

Amalia Solórzano conoció a Lázaro Cárdenas en 1928, cuando el joven general recorría el estado de Michoacán como candidato a la gubernatura. El padre de Amalia organizó un banquete para el candidato en su casa de Tacámbaro. Cárdenas se fijó en su hija, y se enamoró de ella. El padre, desde un principio y hasta que pudo, se opuso al romance. Cárdenas sería entonces el primer gobernador de la historia que tenía que visitar a escondidas a su novia por temor al suegro. Finalmente se casaron, y fundaron una de las familias emblemáticas de la historia nacional. Doña Amalia observó la misma trayectoria en su marido y en su hijo, de gobernadores a candidatos presidenciales. Una experiencia sin duda reservada sólo para ella en este siglo. Longeva, lúcida y fuerte, con todos estos elementos la viuda del general Cárdenas compuso un sencillo libro de memorias, de una calidez entrañable. Después de todo, pocos como ella vieron pasar por la sala de su casa a la historia de un país. No hay que exigirle más al libro que, por otra parte, se editó con una selección estupenda de fotografías de la familia. El libro representa quizá el único acercamiento íntimo a la saga de los Cárdenas.

7. James R. Fortson, Cuauhtémoc Cárdenas. Un perfil humano, México, Grijalbo, 1997, 260 pp.

Hay libros de entrevistas interesantes, y los hay también que son un homenaje al kitsch. El del periodista James R. Fortson ­Jimmy, como le gusta que le llamen­ sobre la vida de Cárdenas es uno de ellos. ¿Quién, por ejemplo, estampa al calce de su nombre en la portada del libro su currículum? Sólo Jimmy Fortson. ¿Quién pide a los editores que en la contraportada incluyan la frase de Walt Whitman que reza: “Amigo, este no es un libro, quién lo toca, toca a un hombre” ¿Quién decidió que en una semblanza sobre Cárdenas debe incluirse su carta astral con todo y los comentarios de la astróloga, que señala: “Neptuno lo tiene en Capricornio, y Urano y Júpiter los tiene en Acuario, por lo cual se ve que sus luchas que él tiene que tener muchísimo cuidado (sic)?” ¿A quién se le ocurrió incluir un apéndice titulado “los asesores de Cuauhtémoc”, en el que enlista la más profusa colección de frases célebres desde Platón hasta Beethoven? ¿Y quién es el autor del “ensayo” final sobre la ley de Murphy y Cárdenas? Pues nada menos que James R. Fortson. Una verdadera perla de excentricidad y barroquismo new age. Al libro lo salvan algunas partes de las primeras 150 páginas, que reproducen la entrevista insufrible de Fortson con Cárdenas en los días de su campaña al gobierno de la ciudad de México: ­le llama “hermano”, “cuate”, y le pide que “partan el turrón” y se tuteen­. En fin, a falta de otros testimonios biográficos, es un libro necesario. Sólo por eso.

8. Paco Ignacio Taibo II, Cárdenas de cerca, México, Planeta, 1994, 157 pp.

Se trata de la primera semblanza completa que se publicó sobre la vida y la trayectoria de Cuauhtémoc Cárdenas. El libro está armado a partir de una serie de conversaciones grabadas durante la campaña del 94, en las que se contrasta la solemnidad flemática del ingeniero con el desparpajo y la bonachonería de su entrevistador. Cárdenas, sin embargo, difícilmente suelta prenda y se ajusta todo el tiempo a la pauta de su guion interno, que debe mostrarlo como llevado de la mano por un solo destino, sin matices ni requiebros: el ciudadano impasible, el demócrata desde la cuna, el hijo del General. El libro, por lo tanto, se proponía ganar simpatizantes, y votos, antes que estudiar al personaje.

9. Adolfo Aguilar Zínser, ¡Vamos a ganar! La pugna de Cuauhtémoc Cárdenas por el poder, México, Océano, 1995, 481 pp.

Adolfo Aguilar Zínser, embajador de México ante las Naciones Unidas, antes senador independiente (­si bien llegó bajo las siglas del PVEM­) y asesor cercano de la campaña de Vicente Fox, fue también diputado perredista y coordinador de prensa en la segunda campaña presidencial de Cuauhtémoc Cárdenas. Quien se desempeñó durante mucho tiempo como profesor e investigador de El Colegio de México tuvo la experiencia amarga de trabajar en 1993 y 1994 para la campaña presidencial de Cárdenas, con un equipo que no le convencía y en el seno de un partido que encontró desorganizado, conflictivo y necio. Todo esto sirve como antecedente para explicar el fracaso de la segunda intentona cardenista, su desplazamiento al tercer lugar de las preferencias, la noche aciaga del debate televisivo, la indefinición ante el asunto de Chiapas, los regaños del subcomandante, la intemperancia de Muñoz Ledo, el clima de violencia, los gastos excesivos de la campaña del PRI, y un largo etcétera que se prolonga en medio millar de cuartillas exculpatorias. ¡Vamos a ganar! o la crónica del caos y la primera crítica sistemática y sin concesiones al temperamento político de Cuauhtémoc Cárdenas y su equipo de incondicionales. Más allá de lo incómodo que debió resultar para el autor describir todo aquel desastre buscando descargarse de culpas, a fin de cuentas él fue tan responsable como el resto, del fracaso de la campaña­, el libro constituye un material poco usual en nuestro territorio. Retrata una zona del paisaje que prácticamente desconocíamos: el telón de fondo, la realidad tras bambalinas, sin que ello suponga por ningún motivo que se trate de un libro de chisme y escándalos ramplones.

10. Cuauhtémoc Cárdenas, La esperanza en marcha. Ideario político, México, Océano, 1998, 186 pp.

Primer acto. Rogelio Carvajal, que era un editor inquieto e infatigable, convence a Cuauhtémoc Cárdenas, en la víspera de la campaña del 97, de que publique un libro con su ideario político. Segundo acto. Cuauhtémoc Cárdenas, que es un político muy ocupado, convence a sus asesores de la Fundación para la Democracia que se lo redacten. Tercer acto. Los asesores, que estaban entretenidos con los preparativos de la campaña, se tardan todo el tiempo que quieren en preparar el material. Acto final. Rogelio Carvajal, que era un editor empecinado, publica el mamotreto a toro pasado, pero no importa, de cualquier forma Cárdenas había ganado las elecciones en la Ciudad de Méxio, si bien el libro apareció hasta febrero de 1998. Divido en tres grandes apartados (“lo político”, “lo social” y “lo económico”), más que un ideario se trata de una colección de fichas desarticuladas redactadas por asesores anónimos. Si bien en la presentación del libro se le da créditos a Leticia Salazar, Martha Ruiz, Isabel Molina y Rosa Albina Garavito, el poderoso ejército de ideólogas del PRD, no puede pasar por un libro de Cárdenas.

11. Cuauhtémoc Cárdenas, Palabras de Cárdenas, México, Grijalbo, 1999, 121 pp.

El prólogo de Miguel Ángel Granados Chapa no salva a este libro de ser uno más de los que se cocinaron al vapor y sobre las rodillas en el marco de la coyuntura preelectoral del 2000. Por eso, cuando Granados Chapa afirma que “como su padre, Cuauhtémoc Cárdenas ha adoptado la palabra como instrumento de su acción política”, resulta exagerado e impreciso. Se trata en realidad de los últimos discursos del ingeniero en su calidad de jefe de gobierno del Distrito Federal. Una iniciativa, como podemos ver, parecida a la del libro de la Editorial Nuestro Tiempo de 1988, un cúmulo de discursos oficiales que sólo forzadamente contribuyen a esclarecer el panorama. Un libro de ocasión, en todo el sentido de la palabra.

12. Cuauhtémoc Cárdenas, Sobre mis pasos, México, Aguilar, 2010, 624 pp.

Estas memorias políticas constituyen una fuente indispensable para estudiar su trayectoria y la interpretación que hizo de sus propias decisiones. Recorren desde sus recuerdos del movimiento henriquista de 1952, hasta la elección presidencial de 2006, pasando por el Movimiento de Liberación Nacional, la gubernatura de Michoacán, la ruptura con el PRI, la campaña de 1988, la fundación del PRD y su experiencia como jefe de Gobierno del Distrito Federal. Su valor historiográfico reside en ofrecer la perspectiva del protagonista; exige, por ello, contrastar sus explicaciones, énfasis y silencios con otras fuentes y testimonios.

La bibliografía sobre Cuauhtémoc Cárdenas deja abierta una tarea: contrastar la memoria del protagonista con los archivos y las voces de su tiempo. Comprender su contribución a la democracia mexicana exige examinar también sus límites y contradicciones, así como las aspiraciones de quienes lo acompañaron. Su historia pertenece igualmente a esas multitudes.

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