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San Valentín evoluciona: los consumidores prefieren experiencias y regalos funcionales sobre detalles simbólicos. Así las marcas outdoor están transformando la forma de celebrar el 14 de febrero

Regalos útiles para San Valentín: la apuesta por el lifestyle outdoor

Regalos de San Valentín de MAJA
Regalos de San ValentÍn de MAJA Foto: MAJA

Durante años, el 14 de febrero estuvo dominado por la misma fórmula: flores, peluches, chocolates y frases románticas. Pero ese libreto empieza a perder fuerza. El consumidor actual —más práctico, saturado de promociones y menos dispuesto a comprar por inercia— está cambiando las reglas del juego.

Hoy el regalo ya no se entiende como un objeto aislado, sino como un gesto con intención. Algo que acompañe un plan, un recuerdo o una experiencia compartida.

Esa transformación está obligando a las marcas a replantear cómo conectar con la fecha sin caer en clichés. En lugar de vender “cosas”, buscan facilitar momentos.

En ese contexto, el sector outdoor y deportivo ha encontrado una oportunidad natural: vincular el detalle con la aventura, la movilidad y el tiempo en pareja.

De acuerdo con información del presskit de la campaña, la marca MAJA® Sportswear parte de esa premisa con “Enamorados del Outdoor”, una propuesta que traslada San Valentín del terreno romántico tradicional hacia el estilo de vida activo, enfocándose en parejas aventureras y amantes de la naturaleza.

Regalos de San Valentín de MAJA
Regalos de San Valentín de MAJA Foto: MAJA

Del regalo simbólico al regalo funcional

El cambio responde a una tendencia más amplia: comprar con intención.

Las personas buscan obsequios que:

  • se usen de verdad,
  • acompañen actividades reales,
  • y generen recuerdos más allá del día de la entrega.

Bajo esa lógica, la marca opta por un enfoque centrado en el usuario: entender cómo vive la fecha, qué emoción quiere resolver al regalar y cómo reducir la fricción en la compra.

El resultado no es solo producto, sino una experiencia lista para entregar.

Cómo convertir la compra en experiencia (y no solo en transacción)

La ejecución aterriza en tiendas físicas con un modelo sencillo: cada compra incluye un kit preparado para regalar, con bouquet, chocolate, postal y stickers con la gráfica de campaña. La estrategia persigue tres objetivos claros:

  1. Facilitar el momento del regalo (ahorrar tiempo al comprador).
  2. Elevar el valor percibido sin aumentar complejidad.
  3. Transformar la compra en algo memorable.

A eso se suma un elemento de gamificación: algunos chocolates contienen “tickets dorados” con premios en producto, lo que genera expectativa y conversación orgánica sin depender de descuentos agresivos.

Regalos de San ValentÍn de MAJA
Regalos de San ValentÍn de MAJA Foto: MAJA

Una lección que trasciende San Valentín

Más allá de la campaña puntual, el aprendizaje es útil para cualquier temporada comercial. Las marcas que mejor conectan hoy:

  • diseñan experiencias, no solo mensajes,
  • reducen fricciones,
  • agregan valor práctico,
  • y se alinean con el estilo de vida de su comunidad.

San Valentín, entonces, deja de ser un pico de ventas románticas y se convierte en una excusa para compartir actividades: salir a caminar, viajar, explorar o simplemente pasar tiempo juntos.

El regalo ya no dice “te quiero” por sí solo. Ahora funciona como un medio para vivir algo juntos.

Y ese cambio —más experiencia, menos objeto— parece haber llegado para quedarse.

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