Tendencias

Fundación Vinte la primera fundación empresarial de México y América Latina con la misión de construir comunidad reconstruyendo el tejido social

Carlos Cadena Ortíz junto con la Fundación Vinte repasan los retos de construir comunidad en un México complejo

Fundación Vinte

México es un país de contrastes. En una misma semana pueden coexistir dos realidades aparentemente opuestas. Por un lado, eventos de violencia que denotan las tensiones sociales del país; por otro, miles de familias ocupando las calles para andar en bicicleta, jugar en los parques o convivir en el espacio público. Para Carlos Cadena Ortíz, presidente de Fundación Vinte, esos contrastes revelan que la sociedad mexicana posee una enorme capacidad de organización, pero esa energía necesita canales permanentes de participación.

“Estamos acostumbrados a participar cuando ocurre una emergencia”, dice. “Cuando hay un huracán o un temblor, la sociedad responde de inmediato. Pero esa capacidad de organización también debería existir cuando no hay una crisis. Debería ser permanente”, comenta el presidente.

Para Carlos Alberto Cadena Ortíz de Montellano, ese es precisamente uno de los grandes desafíos de Fundación Vinte hacia los próximos años: convertir la participación social en una práctica cotidiana y darle una nueva dimensión al activismo para enfrentar lo que el presidente de la asociación sin fines de lucro llama, “los cuatro jinetes del deterioro social”.

  1. Pobreza
  2. Falta de oportunidades
  3. Falta de educación o educación precaria
  4. Adicciones

El desafío de fortalecer el tejido social

Cuando Fundación Vinte comenzó sus operaciones el 4 de febrero de 2020, tenía muy claro que se estaba convirtiendo en la primera fundación empresarial de México y América Latina con la misión de construir comunidad reconstruyendo el tejido social. La aventura no era poca cosa frente al contexto social del país.

La estrategia de la fundación que heredó de su casa matriz, Grupo Vinte, se centró en intervenir el nivel más cercano a las personas. “Construimos comunidad desarrollando buenos ciudadanos, a partir de cuatro áreas de intervención: rescate de espacios públicos, actividades de formación humana, ambientales, de salud y bienestar”, apunta Carlos Cadena Ortíz.

El modelo de Carlos Cadena Ortíz para activar comunidades

Encender el llamado a la acción necesita una metodología para conseguir el impacto que Carlos Cadena Ortíz llama, “dividendo social”, que no es otra cosa que una comunidad viva, participativa y resiliente.

Carlos Cadena Ortíz explica que el instrumento principal de Fundación Vinte es su Modelo Comunitario Participativo a partir del cual se analizan las necesidades y principales conflictos de la población dentro de los estados donde Vinte tiene operaciones, y se define la intervención.

El proceso comienza con la recuperación o creación de un espacio, como una cancha o un parque, y continúa con la organización de actividades que atraigan a los vecinos.

“Una cancha de fútbol puede ser mucho más que un espacio deportivo”, explica Cadena Ortíz de Montellano. “Puede convertirse en una célula social”. Una de las estrategias más exitosas ha sido el uso del deporte como detonador comunitario.

A partir de ese primer punto de encuentro se organizan ligas comunitarias, se crean comités vecinales y se desarrollan nuevas actividades sociales.

Cuando la comunidad se apropia del espacio, la fundación introduce otros programas vinculados con sus cuatro áreas de intervención.

  • Espacio público: Recuperación y activación de parques, canchas y espacios comunitarios.
  • Medio ambiente: Programas de reforestación, educación ambiental y cuidado del agua.
  • Salud: Campañas de prevención y chequeos médicos gratuitos en colaboración con organizaciones de salud.
  • Formación humana: Talleres para familias, cursos para padres y programas de prevención de adicciones.

La idea es que cada espacio comunitario funcione como un centro donde se desarrollen múltiples actividades.

Carlos Cadena Ortíz ante el reto de activar la participación

El trabajo es monumental, pero de nada sirve si las personas no lo hacen suyo y participan. Sin participación no hay reconstrucción del tejido social y mucho menos construcción de comunidad. Así que el desafío más importante hacia el futuro es mantener y ampliar esa participación, contagiar el llamado a la acción.

“El verdadero éxito de Fundación Vinte no se mide solo en programas o indicadores, sino en cuántas personas deciden involucrarse en su comunidad. El resultado más importante es que alguien apague la televisión, salga de su casa y haga algo por su comunidad y quienes la integran”, afirma tajante Carlos Alberto Cadena Ortíz de Montellano, también socio fundador de Grupo Vinte.

En un país tan complejo como México, esa decisión puede parecer pequeña. Pero cuando miles de personas la toman al mismo tiempo, puede convertirse en una fuerza capaz de transformar comunidades enteras, sostiene.

El papel de las alianzas

Uno de los factores que ha permitido el crecimiento de la fundación en los últimos años es la creación de alianzas estratégicas.

“Actualmente tenemos más de 100 aliados a quienes ofrecemos nuestro profundo conocimiento de las zonas de impacto, nuestra metodología de participación comunitaria e informamos sobre el impacto que juntos vamos teniendo. Eso nos ha permitido ganarnos su confianza y la de las comunidades que intervenimos”, menciona Carlos Cadena Ortíz.

Entre sus colaboradores se encuentran fundaciones de otras empresas, organizaciones sociales, instituciones culturales y equipos deportivos. Estas alianzas permiten ampliar el alcance de los programas y multiplicar su impacto.

Un ejemplo es la colaboración con empresas y organizaciones para desarrollar proyectos deportivos y culturales que acerquen nuevas experiencias a comunidades con pocas oportunidades de acceso.

El tamaño del dividendo social

Los resultados de la fundación muestran un crecimiento constante.

Para 2026, la organización proyecta:

  • Impactar a 250 mil personas a través de sus programas.
  • Rehabilitar más de 54 mil metros cuadrados de espacios públicos.
  • Capturar más de 13 mil kilos de CO₂ mediante acciones ambientales.
  • Contribuir a 14 Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Además, la fundación ha ampliado su presencia a 16 estados de la República, lo que refleja la expansión de sus programas y alianzas.

El ciudadano Vinte en la visión de Carlos Alberto Cadena Ortíz de Montellano

Detrás de estos indicadores existe un objetivo más profundo: formar y multiplicar lo que Cadena Ortíz llama el ciudadano Vinte.

Se trata de una persona comprometida con su entorno, que participa activamente en su comunidad y que entiende que la calidad de vida colectiva depende también de la acción individual.

“Todos queremos vivir mejor”, dice Carlos Cadena Ortíz. “A veces lo que nos falta es saber cómo organizarnos para lograrlo”. Fundación Vinte busca, precisamente, ofrecer ese camino.

Tendencias