
En el universo de lo insólito que rodeaba a Michael Jackson, había una figura que robaba más miradas que su parque de diversiones privado. Estamos hablando del adorable Bubbles, el chimpancé que se convirtió en su compañero inseparable durante los años más mediáticos del Rey del Pop.
Definitivamente, Bubbles no era una mascota más. A finales de los años 80, el chimpancé aparecía en sesiones de fotos, viajes internacionales e incluso en eventos públicos, como si fuera parte de la esencia del cantante.
El chimpancé fue criado en cautiverio y adoptado por Jackson cuando aún era joven. Durante un tiempo, vivió en Neverland, el famoso rancho del artista, donde llevaba una vida de lujos y excentricidades.
Con el paso de los años, la convivencia entre humanos y un chimpancé adulto se volvió complicada. A diferencia de otras mascotas, estos animales desarrollan gran fuerza y comportamientos impredecibles.
Fue entonces cuando Bubbles tuvo que ser trasladado a un entorno más adecuado para su bienestar, marcando el fin de su vida como “celebridad”.
¿Dónde está Bubbles hoy?
Actualmente, Bubbles vive en un santuario especializado en Estados Unidos, rodeado de otros chimpancés y bajo el cuidado de expertos en bienestar animal. Lejos de los flashes y las cámaras, su rutina es completamente distinta.
Hoy, Bubbles disfruta de actividades propias de su especie: trepa, socializa con otros chimpancés y participa en dinámicas que estimulan su comportamiento natural. Este entorno le permite desarrollarse de forma más saludable, tanto física como emocionalmente.
A sus más de 40 años, Bubbles ha alcanzado una longevidad notable. Su estado de salud es estable y, según reportes recientes, mantiene una vida tranquila, muy alejada del caos mediático que alguna vez lo rodeó.