
Con el concierto “La última y nos vamos”, que se realizará el 9 de mayo, a las 7pm, en la Sala Principal del Palacio de Bellas Artes, el Cuarteto Latinoamericano se despide después de más de 40 años de trayectoria.
Los violinistas Saúl y Arón Bitrán, el violista Javier Montiel y el violonchelista Álvaro Bitrán interpretarán obras de Boccherini, Barber, Montiel y Schumann, que son emblemáticas en la trayectoria de la agrupación.
“Es el último concierto como cuarteto en México”, comenta Javier Montiel, compositor y violista del Cuarteto.
En entrevista, el músico aclara que si bien todavía queda pendiente un compromiso en Estados Unidos y un par de presentaciones, en Monterrey, con orquesta, además del último-último concierto que va a ser el 28 de junio, en el Centro Nacional de las Artes con la Orquesta Juvenil Universitaria Eduardo Mata, “digamos que el más representativo va a ser el de Bellas Artes, porque pues es Bellas Artes, es así”.
“Mira, si el mismo Juan Gabriel quería tocar allí, por algo será, y él también hizo su despedida…”, agrega para enfatizar que se trata de uno de los recintos culturales más importantes de México.
ÚLTIMO PROGRAMA
El concierto del próximo sábado incluye obras de cuatro compositores, entre ellos, del mismo Javier Montiel: las Variaciones sobre el Capricho No. 24, de Niccolò Paganini para cuarteto de cuerdas (1982).
“No es ninguna casualidad que la toquemos porque fue la primera obra escrita y dedicada al Cuarteto Latinoamericano”, explica.
“Ya la hemos tocado muchísimas veces, por todo el mundo y la grabamos para DVD. La puedes ver en YouTube, fue como una pieza muy simbólica. Nunca es fácil, porque es de técnica. La idea era que se hiciera una pieza didáctica, pero de didáctica no tiene nada porque de repente está bien difícil la pieza. Y dura 6 minutos nada más”, ahonda.
Javier Montiel apunta que tampoco es casualidad haber invitado al pianista e investigador Rodolfo Ritter para interpretar el “el maravilloso, precioso” Quinteto con piano en mi bemol mayor, Op. 44, de Robert Schumann.
“Schumann es compositor, pero también era pianista. Compuso esta obra de cuarteto más piano y fue la primera obra escrita en esa formación, entonces esa va a ser la segunda parte del concierto”, adelanta
Respecto del invitado expresa que “no nada más es un excelente pianista, es un excelente tipo, muy simpático, con el que realmente hacemos la con muchísimo gusto”.
“Primero Boccherini, luego Barber, luego Montiel, luego el intermedio y luego el Schumann”, sintetiza.
UNA TRAYECTORIA
La primera vez que se presentaron en el Palacio de Bellas Artes fue en 1984, dos años después del nacimiento del grupo.
“Ya nos han preguntado varias veces cómo le habremos hecho para llegar a 44 años de existencia y te confieso, se han ido demasiado rápido. Yo apenas lo puedo creer ya, que se hayan juntado tantos años, hay muchos factores que colaboraron para que esto sucediera”, considera Javier Montiel.
Al retirarse, el Cuarteto Latinoamericano deja un recorrido de reconocimientos como el Diapason d’Or y dos Grammy Latino, uno en 2012 por su álbum Brasileiro Works of Francisco Mignone y otro en 2016 por El Hilo Invisible, así como más de ochenta discos compactos y conciertos en el Teatro alla Scala de Milán, el Carnegie Hall o el Concertgebouw de Ámsterdam, entre otras salas de concierto de los cinco continentes.
Además de ser pioneros en grabar composiciones para cuartetos de Silvestre Revueltas, Carlos Chávez, Manuel M. Ponce y otros autores latinoamericanos, los músicos hicieron una labor de docencia a lo largo del continente que prolongará su legado a través de alumnos y proyectos como la Biblioteca Virtual del Cuarteto Latinoamericano (https://www.cuartetolatinoamericano.com/2018/phone/biblioteca.html) a la cual se han acercado gente de todo el mundo.
“Está allí para descargar gratuitamente muchas obras. Las que tienen copyright o son compositores famosos como Gabriela Ortiz esas sí se tienen que pagar”, detalla Javier Montiel
-¿Por qué ya dar el último concierto como Cuarteto Latinoamericano?
“Mucha gente también se extrañó, ‘¿si todavía están tocando bien porque se van a separar?’ Justamente, sin ánimo de desacreditar a ninguno de mis colegas músicos, muchas veces, como la canción, hay que saberse retirar a tiempo -a tiempo amar y retirarse a tiempo- y efectivamente: 44 años de viajes, grabaciones… no todo ha sido miel sobre hojuelas”, comparte.
La vida musical exigió a los integrantes del Cuarteto muchos sacrificios y una constante energía física que Montiel observa menguante.
“Es mejor retirarse a tiempo que luego tratar de sacar fuerzas de donde ya no tienes. Por ejemplo, en mi caso ya tengo un poquito de artritis, puedo tocar bien, pero ya también hay dolor, acabo muy cansado”, confiesa
“¡Y los viajes largos! Ahorita acabamos de venir de Estados Unidos y todos coincidimos, estábamos extremadamente cansados. Entonces ya creo que es buen momento de decir hasta aquí. Fue una decisión totalmente pensada, tomada con el Cuarteto, más que nada es retirarnos a tiempo para que la gente se lleve un muy buen recuerdo de nosotros”, añade.
Aunque este es el cierre del proyecto conjunto, el violista, arreglista y también compositor señala que para él será el inicio de otra etapa en su carrera.
“Voy a aprovechar esta oportunidad para continuar con mi vena de compositor, que me gusta mucho. En agosto, se va a estrenar una obra que escribí para clarinete y cuarteto de cuerdas. Por ese lado, ya voy a tener más libertad de acción y ponerme a trabajar porque obviamente los ingresos ya no van a venir a través del cuarteto, voy a tener que ver ahora de dónde saco”, prevé.
El costo de los boletos para “La última y nos vamos” es de $300, $280, $250, $150 y $120. Pueden comprarse en la taquilla del Palacio de Bellas Artes, donde aplican descuentos oficiales, o en Ticketmaster, donde los jueves hay promoción 2X1: https://www.ticketmaster.com.mx/cuarteto-latinoamericano