
Por décadas, el verano ha sido sinónimo de playa para miles de viajeros mexicanos. Sin embargo, en el corazón de la Sierra Madre Occidental existe un destino que desafía esa idea y propone una experiencia completamente distinta: caminar entre senderos utilizados hace siglos por arrieros, observar la neblina cubrir montañas desde miradores naturales, navegar en una presa rodeada de bosques o descubrir una bebida ancestral elaborada por maestros que han heredado sus conocimientos de generación en generación.
Se trata de Mascota, uno de los 12 Pueblos Mágicos de Jalisco, que durante la temporada de lluvias despliega una de sus caras más espectaculares y menos conocidas.
Para Juan Antonio Salcedo Segura, director de Turismo de Mascota, el verano representa mucho más que una temporada vacacional.

“Las lluvias generan un paisaje memorable. Puedes encontrar desde cascadas de temporada a través de las carreteras; si vas de una comunidad a otra puedes encontrar cascadas, tenemos lagos, lagunas, presa, ríos y por supuesto actividades vinculadas al paisaje”, explica.
La campaña “Tu Verano en Mascota” busca precisamente posicionar al municipio como un refugio para quienes desean cambiar el bullicio urbano por montañas cubiertas de neblina, caminos rurales y tradiciones que todavía sobreviven en el día a día de sus habitantes.
Un pueblo con vestigios de hace más de 3 mil años
Aunque para muchos viajeros Mascota es conocido principalmente por su arquitectura tradicional y sus paisajes serranos, la historia del municipio se remonta mucho más atrás de la llegada de los españoles.
Salcedo destaca que el valle posee evidencias arqueológicas de enorme valor.
“Mascota es un pueblito en el corazón de la Sierra Occidental del estado de Jalisco. Este pueblo guarda historia de mil años antes de Cristo con asentamientos encontrados en sitios arqueológicos dentro del valle”, señala.
Las investigaciones realizadas mediante análisis de carbono 14 permitieron identificar vestigios de antiguas civilizaciones que habitaron la región siglos antes del periodo colonial.
A ello se suman petroglifos ubicados a lo largo del río Mascota.
“Se encuentran piedras grabadas con figuras alusivas al cosmos, al venado y a la serpiente. Mascota se conoce como la tierra del venado y la serpiente; la serpiente desde una lógica protectora y el venado como un animal importante dentro de esta región”, comenta.

Actualmente, buena parte de este patrimonio puede apreciarse en el Museo Arqueológico de Mascota, que alberga cientos de piezas prehispánicas y ayuda a comprender la profundidad histórica del municipio.
El encanto de un pueblo donde todavía te saludan en la calle
La experiencia turística de Mascota también está marcada por un ritmo de vida pausado que difícilmente se encuentra en grandes ciudades. Calles empedradas elaboradas artesanalmente; casonas antiguas; panaderías de horno de leña y una costumbre que, según el director de Turismo, sigue definiendo la identidad local.
“Es muy común que salgas a la calle como visitante y cualquier persona te dé los buenos días, las buenas tardes, las buenas noches; que te salude, que te platique y te haga sentir como parte de la comunidad”.
Añade:
“Eso en una ciudad frecuentemente es difícil, pero aquí todavía esas costumbres se pueden ver y notar en el día a día”.
Es precisamente esa sensación de cercanía y hospitalidad la que buscan muchos viajeros interesados en experiencias más auténticas y alejadas de los destinos masificados.

Senderos de herradura convertidos en rutas de aventura
El verano es quizá la mejor época para descubrir la riqueza natural de Mascota. Los bosques reverdecen; los arroyos recuperan fuerza; las cascadas temporales aparecen entre las carreteras. Y senderos utilizados hace siglos por comerciantes y arrieros hoy se han convertido en rutas ecoturísticas.
“Los senderos fueron utilizados en siglos pasados como caminos de herradura para el traslado comercial a través de caballos o mulas. Hoy se han rescatado para hacer actividades turísticas”, explica Salcedo.

Las rutas conectan comunidades como:
- Juanacatlán
- Navidad
- Santa Rosa
- Cimarrón
- Yerbabuena
La experiencia permite desayunar en una comunidad, caminar varios kilómetros rodeado de naturaleza y continuar hasta llegar a la cabecera municipal.
“La experiencia entre comunidades, el contacto con la gente más el paisaje, la verdad es una experiencia que se puede vivir aquí en Mascota”, afirma.
Para quienes buscan emociones distintas, también existen recorridos en cuatrimoto y ciclismo de montaña.
Uno de los mayores atractivos es llegar a la Laguna de Juanacatlán.
“Hay miradores donde puedes ver las montañas y las nubes; tú estás todavía más alto que las nubes. Esos paisajes sólo en esta temporada de verano puedes disfrutarlos aquí en Mascota”.

El sabor de Mascota: del posi a la raicilla
La gastronomía es otro de los pilares de la identidad mascotense.
Y algunos de sus sabores permanecen prácticamente desconocidos fuera de la región.
Uno de ellos es el posi.
“Es como un tipo de ate de tuna morada con piloncillo, maíz, azúcar y canela. Es un postre que por generaciones se ha preparado aquí en Mascota”, explica.
La tradición dicta acompañarlo con un vaso de leche fría después del desayuno.
Otro producto emblemático es el mango criollo conocido localmente como mango verde.
Con él se elaboran:
- Orejones.
- Ate de mango.
- Cuero de mango.
“La acidez de ese mango verde más lo dulce la verdad es algo que hace mucho agua la boca”, comenta entre risas.
Pero si existe una bebida capaz de definir la esencia del municipio, esa es la raicilla.
“Mascota es conocida como la cuna de la raicilla”, asegura.
Se trata de un destilado elaborado con agave maximiliana, producido de forma artesanal en tabernas familiares.
“Todavía puedes conocer desde cómo se siembra el agave hasta el proceso final de la bebida y la degustación”.
Los recorridos permiten convivir directamente con maestros raicilleros.
“Son personas que aprendieron este proceso de generación en generación y que pueden compartir su experiencia de vida con la bebida”.
Un destino familiar con más de 40 opciones de hospedaje
La tranquilidad es otro de los atributos que el municipio busca fortalecer.
“Nuestros principales visitantes son familias. Vienen los padres con sus hijos y sus mascotas a disfrutar el verano”, explica Salcedo.
Mascota cuenta actualmente con aproximadamente 43 establecimientos de hospedaje. Entre ellos:
- Hoteles boutique.
- Hoteles de distintas categorías.
- Posadas.
- Cabañas.
- Experiencias de lujo en la Laguna de Juanacatlán.
“Tenemos opciones para todos los segmentos y para todos los bolsillos”, señala.

Turismo sostenible: crecer sin perder la esencia
El incremento de visitantes también representa retos.
Particularmente en un municipio cuyo principal atractivo radica precisamente en sus recursos naturales y culturales.
Salcedo reconoce que el objetivo es crecer, pero sin comprometer la identidad local.
“Lo primero es reconocer que tenemos atractivos turísticos vulnerables y que la llegada de turistas también puede modificar nuestra forma de vida”.
Para ello trabajan junto con instituciones académicas como la Universidad de Guadalajara y el ITESO.

Entre los proyectos recientes destaca la actualización del reglamento de imagen urbana.
Además, Mascota forma parte de un modelo territorial denominado Paisaje Biocultural, orientado a la conservación y aprovechamiento sostenible de los recursos.
“Buscamos una lógica de desarrollo turístico sostenible, inclusivo y responsable”.
Mascota quiere aprovechar el impulso del Mundial
La proximidad de Guadalajara como una de las sedes mundialistas representa otra oportunidad.
Mascota ya participa en diversas estrategias impulsadas por la Secretaría de Turismo estatal.
“Queremos que quienes visiten Guadalajara visualicen a Mascota como una oportunidad de conocer algo diferente”.
La meta es clara. Superar las cifras registradas en 2025.
“Esperamos que en esta temporada de verano superemos esos datos y sigamos atrayendo visitantes”.

Cuando se le pregunta cómo sería el itinerario ideal para un primer visitante, Juan Antonio Salcedo sonríe.
Y responde con honestidad.
“En Mascota a veces creo que tenemos más que un solo fin de semana”.
Sugiere comenzar por el centro histórico, visitar el museo arqueológico, recorrer la calle Hidalgo guiándose por el aroma del pan recién horneado y conocer el Templo Inconcluso de la Preciosa Sangre.
Después recomienda explorar las comunidades rurales, recorrer la ruta de la raicilla o subir hasta los miradores de Juanacatlán.
Porque en Mascota, asegura, el verano no sólo se observa.
También se camina. Se prueba. Se escucha. Y sobre todo, se vive.
