
Joaquín Fernández empresario, estratega y consultor especializado en la industria del entretenimiento en entrevista menciona que dentro de la música actualmente se observa una realidad ineludible “hacer buena música ya no es suficiente”.
Fernández asegura con su experiencia de más de 15 años al frente de Chinelo Creative, agencia especializada en publicidad y marketing para la industria musical, y una evolución profesional que lo ha llevado al management, booking, consultoría para espectáculos en vivo y recientemente al mercado internacional de adquisición de catálogos musicales, que el verdadero reto para los artistas “es aprender a pensar como empresarios, sin dejar de ser creadores”.
“El artista es una empresa. Quien no entiende todas las áreas de su negocio difícilmente podrá construir una carrera duradera”, agrega.
Para el especialista, el éxito de un proyecto musical ya no depende únicamente de una canción exitosa o de un momento viral en plataformas como TikTok o Instagram. La diferencia entre un fenómeno pasajero y una carrera sólida radica en la visión de largo plazo, la estrategia y la capacidad de formar equipos de trabajo preparados para acompañar el crecimiento del artista.
Fernández considera que “el verdadero artista se forma todos los días. Está en contacto con la gente, entiende a su audiencia y trabaja constantemente para fortalecer su propuesta”.
Desde su perspectiva, la música sigue siendo el centro de cualquier proyecto artístico. Sin embargo, el desarrollo profesional exige comprender aspectos como marketing, relaciones públicas, ventas, finanzas, derechos y estrategia comercial, elementos que hoy forman parte del mismo lenguaje creativo.
Pese a los desafíos, Joaquín Fernández reconoce que nunca había existido tanta libertad para desarrollar una identidad artística. Las plataformas digitales han abierto espacio para comunidades específicas y permiten que los proyectos encuentren públicos cada vez más definidos.
“La evolución es natural. Lo importante es que la esencia permanezca”, explica al referirse a la transformación constante que experimentan los artistas durante su carrera.
Uno de los fenómenos que más llama su atención es el extraordinario momento que atraviesa la música latina. Para Fernández, el crecimiento internacional del español dentro de la industria ya no responde a una moda pasajera, sino a una consolidación respaldada por cifras, audiencias y fenómenos globales que han ampliado el alcance de los artistas latinoamericanos.
En ese contexto, considera acertada la presencia de Maná dentro de la conversación musical relacionada con la Copa Mundial de la FIFA, al tratarse de una agrupación con reconocimiento internacional, una trayectoria consolidada y una identidad profundamente ligada a México y Latinoamérica.
Respecto al impacto de la inteligencia artificial, el especialista mantiene una postura equilibrada. Lejos de considerarla un enemigo de los artistas, la define como una herramienta creativa que puede potenciar los procesos musicales siempre que exista criterio humano detrás de su utilización.
Mirando hacia el futuro, Fernández identifica dos grandes retos para la industria, que es profesionalizar el desarrollo empresarial de los músicos y construir modelos financieros más transparentes y justos para todos los actores del ecosistema musical.
Mientras las herramientas evolucionan y las plataformas continúan transformándose, Fernández está convencido de que la misión de la música permanecerá intacta.
Antes de terminar Joaquín Fernández reafirma que el futuro de la industria no dependerá únicamente de la tecnología o de los algoritmos, sino de los artistas capaces de construir proyectos auténticos, sostenibles y profundamente conectados con su audiencia.