
La juventud ha sido siempre el centro de las modas que caracterizan una era, sin embargo, el primer cambio radical se dio hasta mediados del siglo XX, cuando en 1950 surgió la moda de las chaquetas oscuras y pantalones de mezclilla en hombres que imitaban ídolos del cine, mientras que las mujeres se caracterizaron por faldas amplias... o pantalones entallados en algunos casos, cuando algunas de ellas cambiaron drásticamente su imagen para expresar rebeldía (Vaselina es un claro ejemplo de ello).
A partir de ese momento, las modas juveniles comenzaron a evolucionar en diversas expresiones que dependían de los cambios políticos, sociales y culturales de su contexto. En 1960, los masivos movimientos por los derechos civiles, la segunda ola del feminismo y protestas estudiantiles dieron luz a las minifaldas como apropiación del cuerpo femenino, mientras que la crisis y el pacifismo dominó en la siguiente década, cuya juventud se inclinó a las subculturas hippie y punk.
Una vez que el sueño termina, arriba la globalización acelerada con los 80s, donde la ropa se volvió excéntrica y vibrante para detonar estatus y poder, mientras que en 1990 —tras el fin de la Guerra Fría—, la moda tuvo un radical cambio: el grunge, caracterizado por ropa holgada, de franela y aspecto casi descuidado, en rechazo al consumismo predecesor.
De esta manera llegamos al elemento que cambió las modas para siempre: las redes sociales. En los años 2000, en pleno auge del internet y la primera expansión de tendencias “virales” a través de plataformas como MySpace, Tumblr y el recién nacido Facebook, las juventudes Millennial se adentraron en una serie de retos que dieron la vuelta al mundo y que, ante las presentes “Batallas de Farmear Aura” de la Generación Z a las que han calificado de ‘cringe’, parecen haber olvidado.
Debido a ello, el trabajo de esta nota es recordarle a la generación Millennial que nuestra juventud no estuvo absuelta de momentos vergonzosos que, a diferencia de décadas anteriores, prevalecerán en el internet para recordarnos ser humildes, y sobre todo, no juzgar tan duramente las nuevas modas que permiten a los y las jóvenes de la era moderna salir a disfrutar su nueva tendencia de convivencia.
Duck Face: la selfie de MySpace que evolucionó a meme
Antes de que las selfies ‘aesthetic’ (o con aura, como ahora dice la chaviza) se convirtieran en una práctica cotidiana, el Duck Face —“Cara de Pato”, pose de labios fruncidos que imita el pico de un pato— ya circulaba en los perfiles de MySpace.
El fenómeno comenzó a identificarse alrededor de 2006 y, gracias al auge de las redes sociales, miles de usuarias (pues en su mayoría fueron mujeres quienes realizaron la pose) la incorporaron a sus fotografías de perfil. Para mayo de ese mismo año, Urban Dictionary catalogó la práctica como “MySpace Face” antes de evolucionar a “Duck Face” tras popularizarse con este término.
A pesar de que la pose nació como un recurso para aparentar una expresión “sexy” o desenfadada, las selfies de millones de usuarias de internet pasaron a convertirse en un meme que definió la juventud de esta generación, antes de que redes como Instagram o Snapchat llegaran para redifinir la manera de posar frente a una cámara.
Harlem Shake: el ‘plot twist’ que lo convirtió en un fenómeno de internet
Sin duda, uno de los retos más populares de la juventud millennial fue el Harlem Shake, uno de los primeros fenómenos virales de YouTube en la década de 2010 y cuyo desarrollo consistía en un video que comenzaba con una persona aparentemente aislada, dentro de un entorno de gente indiferente; tras un corte, toda la escena se transformaba en una fiesta caótica de disfraces, movimientos exagerados y objetos absurdos.
La fórmula se volvió prácticamente universal al poder reproducirse en cualquier sitio: oficinas, universidades, cafeterías, entre grupos de amigos, colegas o familiares.
Para 2013, se publicaban miles de versiones al día y el fenómeno acumulaba decenas de millones de reproducciones. En la actualidad, Harlem Shake se consolida como el pionero de los retos virales que hoy dan la vuelta al mundo mediante TikTok, Facebook o Instagram.
Mannequin Challenge: el reto que incluso estrellas internacionales realizaron
Este fenómeno comenzó a viralizarse a finales de octubre de 2016 después de que estudiantes de una preparatoria de Jacksonville, Florida, publicaran uno de los primeros videos reconocidos del reto.
La fórmula también era muy sencilla: congelar una situación cotidiana o extravagante y acompañarla, en la mayoría de los casos, con “Black Beatles” de Rae Sremmurd. Esta facilidad de reproducir el reto hizo que se volviera viral en distintas partes del mundo, atrayendo incluso a celebridades como Adele, Beyoncé, Bon Jovi, Hillary Clinton e incluso equipos de la NBA y NFL, quienes publicaron sus propias versiones.
Nunca hizo falta una gran producción, sólo un grupo dispuesto a posar y una cámara capaz de registrar la escena congelada.
Batallas de Rap: de meme a competencia oficial
Las batallas de rap nacieron de la tradición del freestyle y de los enfrentamientos verbales dentro de la cultura hip-hop. Esta improvisación de rimas que intentaban superar el ingenio, métrica y punchlines del contrincante, se viralizaron gracias al poder del internet, volviéndose una práctica común entre las comunidades callejeras.
En México, surgió el legendario “MC Dinero”, un estudiante que fue grabado en las áreas verdes del CCH Vallejo en 2015 cuando participaba en una de estas batallas de freestyle y que pasó a la historia de los memes mexicanos con la rima: “El mundo se consume en dinero, dinero, dinero. Aprende algo, dinero”. Tal estilo amateur y repetitivo le concedió alcanzar millones de reproducciones en cuestión de días.
A pesar de que el recuerdo de MC Dinero es resguardado con humor, las batallas de rap rompieron los estereotipos del ‘cringe’ para convertirse en una disciplina competitiva con audiencias masivas, torneos nacionales e internacionales, con participantes que desarrollaron carreras musicales en años posteriores.
Esta tendencia en particular, nacida en los 2000, demuestra que algunas modas —por más ridículas que puedan parecer para los sectores que no las comprenden— tienen el potencial de convertirse en serias competencias que cambiarán el curso de distintas áreas en el futuro. Hoy, son “Batallas de Farmear Aura”. ¿Mañana? Quién sabe, podría ser la chispa que revolucione el modelaje.