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Este poema la escribió Jorge Luis Borges pocos días después de la muerte de su madre

La frase de Jorge Luis Borges sobre el error más grande de la vida que muchos cometen sin darse cuenta

Jorge Luis Borges (INAH)

Jorge Luis Borges condensó en un breve poema una de las reflexiones más incómodas sobre la existencia. Para el escritor argentino, el mayor reproche al mirar una vida no necesariamente está en aquello que se perdió, en los fracasos o en las decisiones equivocadas, puede estar en descubrir que el tiempo pasó sin haber alcanzado la felicidad.

La idea surge desde una confesión personal y dolorosa. El narrador reconoce haber cometido aquello que considera su falta más grave y lo resume en una frase que concentra todo el sentido del poema: no haber sido feliz. A partir de ahí, el texto reconstruye una vida marcada por las expectativas de los padres, el talento recibido y una existencia dedicada al arte.

¿Cuál es la icónica frase de Borges sobre el error más grande de la vida?

La frase central del poema El remordimiento, de Jorge Luis Borges, es “No he sido feliz”. Borges la presenta como la consecuencia de una vida que, desde su propia mirada, no alcanzó aquello que parecía darle sentido.

La fuerza de esta idea está en que no habla de un fracaso económico, de una derrota profesional o de una pérdida concreta. El reproche se refiere a la manera en que fue vivida la existencia. La felicidad aparece como una responsabilidad íntima que puede ser reconocida demasiado tarde.

El poema lleva esa reflexión hasta una conclusión de que el problema no es únicamente haber sufrido, también haber dejado que la vida transcurriera sin aprovechar plenamente aquello que ofrecía.

Poema completo El remordimiento de Jorge Luis Borges

He cometido el peor de los pecados

que un hombre puede cometer. No he sido

feliz. Que los glaciares del olvido

me arrastren y me pierdan, despiadados.

Mis padres me engendraron para el juego

arriesgado y hermoso de la vida,

para la tierra, el agua, el aire, el fuego.

Los defraudé. No fui feliz. Cumplida

no fue su joven voluntad. Mi mente

se aplicó a las simétricas porfías

del arte, que entreteje naderías.

Me legaron valor. No fui valiente.

No me abandona. Siempre está a mi lado

la sombra de haber sido un desdichado.

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