
La soltería dejó de ser vista como algo negativo. Durante años, tener pareja era visto como una especie de meta personal. Sin embargo, hoy ya no necesariamente se considera una carencia.
Para muchas mujeres, estar sola ya no significa que algo falta, sino una oportunidad de elegir con quién quieres compartir tu vida.
Gran parte de nuestras comfort movies son historias de amor. Las vemos una y otra vez, no solamente porque sean buenas películas, sino porque durante mucho tiempo nos enseñaron que el final feliz llega cuando encuentras con quien vivir tu propia historia romántica.
Solía parecer bastante claro lo que se ganaba al estar en una relación: compañía, afecto, citas y, con el tiempo, la posibilidad de construir una familia.
Pero entonces, ¿qué cambió?
No significa que las mujeres hayan perdido el deseo de enamorarse, pero ahora más allá de ver una relación como un logro, se busca una relación que aporte a la vida que ya se tiene.
Tener novio ya pasó de moda
Durante mucho tiempo, las relaciones se construyeron alrededor de una división de tareas: el hombre proveía económicamente, mientras la mujer se encargaba de cuidar, organizar y sostener la vida del hogar.
El problema surge cuando ambas partes comenzaron a trabajar y a contribuir económicamente, pero las responsabilidades domésticas no se repartieron de la misma manera.
El trabajo fuera de casa no hizo desaparecer el trabajo que se requiere dentro de ella, pero en este caso sólo una persona se hizo cargo de él.
Por eso ahora tener una relación deja de ser una necesidad y se convierte en una elección. De ahí surge la famosa frase: “es mejor ser madre soltera que madre soltera con esposo”.
Tal vez suene un poco exagerado; sin embargo, hace referencia a una frustración concreta: asumir toda la responsabilidad de la relación y el cuidado del hogar, cuando se supone debería de ser una responsabilidad compartida.
Quizá no queremos un novio, queremos una persona
Existe otra razón por la que las mujeres se replantean la idea de tener una relación: descubrieron que el amor, la compañía y la intimidad no existen únicamente dentro de una relación romántica.
Las amistades pueden ocupar un lugar importante en la vida diaria de una mujer.
Una amiga puede acompañarte al médico, cuidarte cuando estás enferma, escucharte hablar del mismo tema mil y un veces sin hacerte sentir mal al respecto, aparecer con un bote de helado después de una semana horrible, celebrar tus logros como si fueran propios, regalarte flores o simplemente ayudarte a limpiar el desastre de tu casa.
Y todo eso sin tener que pasar horas explicando cómo te gustaría ser tratada.
Por esta razón, para algunas mujeres, el novio ya no necesariamente representa aquello que completa su vida, sino una persona aportar algo a ella.
El enfoque ha cambiado
La soltería femenina solía requerir una explicación para justificarse. Hoy, una mujer puede enamorarse y, al mismo tiempo, considerar que una relación no es indispensable para que su vida tenga sentido.
Esto no elimina el deseo de tener pareja, lo que cambia es el lugar que ocupan dentro del proyecto de vida de cada uno.
Porque estar en una relación puede ser maravilloso, solo que ahora, la idea de tener pareja dejó de ser un logro y se convirtió en una elección.