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Colaboración del Seminario Universitario de Culturas de Medio Oriente (SUCUMO) de la UNAM

Las elecciones amenazantes de las posiciones de Trump y Netanyahu

Protesta Caricaturas de Trump y Netanyahu en una valla en medio de las tensiones regionales en Saná, Yemen. (EFE)

El mes de octubre de 2026 es definitorio, dos elecciones que podrían dar un giro al caos que la política estadounidense del presidente Donald Trump ha generado en el mundo: las intermedias de Estados Unidos y las generales de Israel.

Si la mayoría demócrata gana los diversos cargos en disputa (gubernaturas, el Senado y la Cámara de Representantes en Estados Unidos), puede ponerse en marcha un juicio político (impeachment), para destituir al presidente. En Israel la probable derrota del partido Likud puede frenar la agresiva política de Netanyahu de la guerra permanente. Los resultados con Trump serán un golpe fuerte para el gobierno israelí que, a pesar de los últimos desencuentros, tiene en él a su mayor aliado. Asimismo, el posible triunfo de los demócratas, incluido el voto judío, contrarios a la línea de Netanyahu, puede asegurar la paralización de fondos y armamento.

Un cambio en el gobierno israelí puede ser benéfico para Estados Unidos, donde el apoyo a Israel ha caído. Así lo confirman diversas encuestas que muestran que alrededor del 60 % de los adultos estadounidenses tiene una opinión desfavorable de ese país, en comparación con el 53 % en 2025 y el 42 % registrado en 2022. La tendencia se acentúa entre los demócratas, en el que cerca del 80 % tiende a una postura desaprobatoria. Ello ha generado un clima de tensión entre la numerosa comunidad judía estadounidense y los críticos del régimen israelí.

Casi la mitad de la población judía del mundo radica en Estados Unidos (cerca de 7,5 millones de personas), y el país es el mayor socio comercial de Israel. A lo largo de los años se ha creado una profunda integración entre el ecosistema tecnológico de Silicon Valley y la industria de innovación israelí (Silicon Wadi), la cual genera cerca de 50 mil millones de dólares al año. Asimismo, Estados Unidos es el principal proveedor de armamento y financiamiento del gobierno israelí. En respuesta, los grupos de presión afines han invertido en el entorno político estadounidense; un ejemplo entre muchos, es el donativo de 100 millones de dólares de la empresaria Miriam Adelson a la campaña de Donald Trump.

Estos factores han provocado que los asuntos de Medio Oriente, en particular el conflicto israelí-palestino, adquieran un peso considerable en las elecciones intermedias, al igual que ocurrió en la contienda por la alcaldía de Nueva York con Zohran Mamdani, cuya plataforma y postura propalestina le valieron un importante apoyo entre el electorado joven. Por su parte, Israel ha desplegado una intensa campaña de comunicación y relaciones públicas para mejorar su imagen, en la que ha invertido millones de dólares. No obstante, de cara a los comicios en Estados Unidos, la atención se centra en la actuación del AIPAC (American Israel Public Affairs Committee), organismo que destina importantes fondos para impulsar la victoria de candidatos proisraelíes, fundamentalmente en los estados clave.

El AIPAC fue creado en 1953, con el fin de «fortalecer y consolidar la alianza estratégica, económica y militar entre los gobiernos de Estados Unidos e Israel». Aunque durante décadas funcionó exclusivamente como un grupo de cabildeo directo (mediante la organización de reuniones, eventos y viajes educativos para legisladores), en 2021 creó sus propios comités de acción política (PAC, por sus siglas en inglés, y Super PAC, como el United Democracy Project) para financiar directamente campañas electorales de candidatos proisraelíes y contrarrestar a figuras críticas.

Durante el ciclo electoral de 2024, el entramado político del AIPAC invirtió más de 100 millones de dólares en las elecciones primarias, destinando recursos tanto a demócratas moderados como a republicanos. Detrás de esta estrategia estaba la defensa de la asistencia militar anual que Estados Unidos otorga a Israel (la cual ronda los 3800 millones de dólares al año, destinados a sistemas defensivos como la Cúpula de Hierro). Sin embargo, la mayor inversión está destinada a candidatos demócratas moderados de postura proisraelí.

Una noticia alarmante para el AIPAC fue la victoria de Abdul El-Sayed, ferviente activista propalestino, sobre el proisraelí Haley Stevens, en las primarias del Senado Demócrata de Michigan, consideradas referéndum sobre Israel, influencia de AIPAC dentro del Partido Demócrata y la postura en evolución del partido sobre ambos (Haaretz, 5/08/2026).

Un fenómeno similar ocurrió en California, donde la senadora estatal progresista Aisha Wahab, ganó la elección especial para un escaño en la Cámara de Representantes por un distrito del Área de la Bahía. Se impuso a pesar de que el entorno del AIPAC invirtió cerca de tres millones de dólares para apoyar a su contrincante proisraelí, Melissa Hernández. (Haaretz, 1608/2026). En contraste, se aprecia un menor protagonismo del AIPAC en las contiendas del Partido Republicano.

Lo incuestionable es que la problemática en Oriente Medio marcará una vez más la contienda electoral. El pasado 21 de julio, el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, publicó un mensaje en video contra Netanyahu y declaró que no era bienvenido en la ciudad. Reconoció que la alcaldía carecía de la potestad legal directa para ejecutar un arresto, instó formalmente al gobierno federal de Estados Unidos a detenerlo si asistía a la Asamblea General de la ONU. La declaración tuvo una fuerte resonancia en Israel y desencadenó una ola de críticas y ataques contra Mamdani que continúan.

A su vez, en Estados Unidos se percibe un fenómeno de polarización en sectores de la comunidad judía, tendencia reflejada en el resurgimiento de organizaciones extremistas como la Liga de Defensa Judía (Jewish Defense League, JDL). Agrupación de extrema derecha fundada en1968 por el rabino Meir Kahane como una respuesta armada e ideológica frente al avance del movimiento Black Power y del Partido Panteras Negras en barrios urbanos de clase trabajadora como Brooklyn y el Bronx.

Esta corriente ha vuelto a emerger bajo el nombre de JDL 613, en alusión a las mitzvot (los 613 mandamientos de la Torá). Sus primeras apariciones públicas ocurrieron en 2024, cuando la organización estuvo implicada en el intento de atentado contra la activista propalestina Nerdeen Kiswani. La JDL 613 mantiene como núcleo ideológico el ideario de Meir Kahane, caracterizado por el ultranacionalismo judío, el antiarabismo, y la justificación de la acción directa y la violencia.

A finales de julio, la agrupación convocó a una manifestación contra el alcalde Zohran Mamdani que reunió a decenas de manifestantes; aunque muchos de los asistentes no militan orgánicamente en estos grupos extremistas, su presencia sí refleja la creciente polarización política.

*Seminario Universitario de Culturas de Medio Oriente (SUCUMO) de la UNAM

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