
A nivel nacional, el cáncer se apunta como una de las principales causas de muerte en la población de distintas edades. Esta enfermedad se caracteriza por el crecimiento descontrolado de células en un órgano como el hígado, riñón o cérvix por citar algunos ejemplos. Se sabe que las células dentro de nuestro cuerpo tienen la capacidad de utilizar los alimentos y el oxígeno de aire para generar energía.
Distintas investigaciones realizadas por la comunidad científica han encontrado que las células cancerosas en presencia de un tipo de fármaco muy específico, ocasiona que el oxígeno se transforme mediante la ganancia de una carga eléctrica, en sustancias llamadas especies reactivas de oxígeno (ERO), las cuales son tóxicas para las células tumorales.
Esta estrategia novedosa para resolver este problema consiste en usar fármacos que tengan la capacidad de "generar" a las especies reactivas de oxígeno. Algunos de estos fármacos contienen cobre, un elemento que se encuentra de manera natural en nuestro organismo, haciendo que este sea menos toxico para las células normales y abatiendo el costo en su elaboración.
Sin embargo, el diseño de los fármacos, en ocasiones se realiza por medio del clásico método de ensayo y error, haciendo que el tiempo para encontrar la cura óptima para un tipo de cáncer sea muy largo con elevados costos.
En este punto es cuando surgen preguntas como ¿Qué se puede hacer para acortar los tiempos y abatir costos? Una posible respuesta viene al tratar de entender la capacidad de distintas sustancias de cobre para “generar” las especies reactivas de oxígeno. Esto se puede llevar a cabo a nivel laboratorio, en una primera etapa en ausencia de células cancerosas.
Pero surge otra pregunta ¿cómo es posible hacer esto? El primer paso que se realiza es preparar una familia de compuestos, en este caso particular que contengan cobre, con variaciones en su estructura. Cada una de estas sustancias, se colocan de manera separada, en líquidos similares a los existentes en nuestro cuerpo, en vasos de laboratorio y en presencia de oxígeno. Posteriormente, con ayuda de un equipo especial se le adiciona una carga eléctrica y se mide la capacidad de generar especies reactivas de oxígeno.
Como resultado se tiene una colección de datos que indican la capacidad de generar especies reactivas de oxígeno para la familia de compuestos estudiados, con la finalidad de poder predecir que compuesto será más activo.
En este punto podemos decir que esta forma de atacar el problema usa una rama del conocimiento científico conocida como la “electroquímica”, es decir el uso de la electricidad para transformar una sustancia, en este caso un posible fármaco de cobre o el oxígeno de manera controlada. Estos estudios se complementan al poner a la mezcla de fármacos de cobre, oxígeno y electricidad, sustancias que existen en nuestro cuerpo y que son atacadas por las especies reactivas de oxígeno.
Las investigaciones pueden tener otra vertiente, usando este mismo principio para detectar mediante dispositivos en miniatura a las especies de oxígeno ya en células cancerosas. Esta investigación se perfecciona con ayuda de equipos de laboratorio y de computadoras que generan datos para estos fármacos, que dependiendo de su estructura forma y composición, permiten de manera integral entender la actividad anticancerosa de fármacos ya probados, así como proponer nuevos fármacos, que incluso no han sido preparados. Esta investigación se realiza en México de manera conjunta en el Centro de Investigación y Desarrollo Tecnológico en Electroquímica, bajo la dirección del doctor Luis Antonio Ortiz Frade, y en la Facultad de Química de la UNAM, bajo la dirección de la doctora Lena Ruiz Azuara, quien ha diseñado una familia de fármacos de cobre llamadas Casiopeinas ®, las cuales se encuentran ya en fase clínica.
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