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Un estudio de JOYclub e IMESEX encuestó a 7,009 personas en México y reveló qué intereses fetichistas destacan y qué papel tiene el consentimiento.

¿Cuáles son los fetiches más comunes en México? Un estudio revela qué atrae

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Cuando se habla de fetiches, es común pensar en prácticas de dominación, pies, ropa interior o látex. Sin embargo, una encuesta realizada a más de 7 mil personas adultas en México encontró que algunos de los estímulos que más interés despiertan son mucho más cotidianos: los sonidos, como la voz y la respiración.

El estudio fue realizado por JOYclub, plataforma de contenido para personas adultas, en colaboración con el Instituto Mexicano de Sexología (IMESEX). Para conocer la diversidad de intereses fetichistas en el país, participaron 7,009 personas de entre 18 y 89 años, procedentes de las 32 entidades federativas. El cuestionario evaluó 33 intereses, entre partes del cuerpo, objetos, situaciones y estímulos.

Uno de los resultados más llamativos fue que los sonidos obtuvieron una puntuación superior a las dinámicas de poder, a menudo asociadas con el imaginario popular sobre los fetiches. Esto sugiere que un tono de voz o la respiración pueden tener un papel importante en la excitación para algunas personas.

Boca, labios y lengua, entre los intereses destacados

En cuanto a las partes del cuerpo, la boca, los labios y la lengua sobresalieron por encima de los glúteos y los pies, dos referentes frecuentes cuando se habla de fetichismo. En la categoría de objetos, los juguetes sexuales obtuvieron una mayor puntuación que la ropa interior y el látex.

También destacaron los olores corporales, el abdomen y las texturas físicas percibidas a través del tacto. Los resultados muestran que los intereses pueden involucrar distintos sentidos y no se limitan a un objeto o una parte específica del cuerpo.

Las diferencias entre hombres y mujeres fueron pequeñas en la mayoría de los rubros evaluados, aunque hubo variaciones en ciertos intereses. Los glúteos, la ropa interior, las medias, los pies y las axilas puntuaron más alto entre los hombres; mientras que las manos, los dedos, los brazos y los antebrazos destacaron entre las mujeres.

La orientación sexual también añadió matices. Los brazos y antebrazos tuvieron mayor interés entre hombres gay y mujeres heterosexuales; las piernas, entre hombres heterosexuales y mujeres lesbianas. Las axilas despertaron más interés entre hombres gay y mujeres lesbianas que entre sus contrapartes heterosexuales.

¿Tener un fetiche significa necesitarlo para excitarse?

No necesariamente. Uno de los datos centrales de la encuesta es que el 71% de las personas participantes dijo haber incorporado sus intereses fetichistas a su vida sexual real, pero solo el 7.6% señaló que los necesita para excitarse.

Entre quienes reconocen tener algún interés fetichista, el 73.4% lo relacionó con placer y satisfacción, mientras que el 1.1% reportó malestar significativo. Además, casi seis de cada diez personas indicaron que esos intereses nunca habían interferido en su vida cotidiana o en sus relaciones.

Estas cifras ayudan a distinguir entre tener una preferencia sexual y experimentar dificultades a causa de ella. El estudio no plantea que todos los intereses sean iguales ni que deban practicarse; muestra, más bien, que las experiencias son diversas y que el contexto personal importa.

Hablarlo en pareja y respetar el consentimiento

Compartir un interés fetichista con la pareja tuvo una respuesta favorable para la mayoría de las personas encuestadas. El 56.2% dijo haber encontrado apertura y disposición para explorar, mientras que el 20.2% reportó curiosidad sin participación activa. Un 4.4% señaló incomodidad o rechazo.

Sin embargo, hablar antes de probar algo nuevo no siempre forma parte de la experiencia: solo el 49.6% afirmó que siempre conversa previamente con su pareja. En contraste, el consentimiento explícito obtuvo una calificación promedio de 4.77 sobre 5.

La diferencia es importante: sentir curiosidad por una práctica no significa que la otra persona quiera participar. Por eso, la comunicación, los límites acordados y la posibilidad de decir que no son fundamentales para explorar la sexualidad de manera responsable.

Comunidades kink: información y prácticas más seguras

El 40.9% de las personas encuestadas afirmó haber participado alguna vez en una comunidad kink. Entre los beneficios mejor valorados apareció el aprendizaje de prácticas más seguras, además del intercambio de información sobre consentimiento y negociación.

Las respuestas abiertas también reflejaron preocupaciones: el miedo a que un interés fetichista sea interpretado como enfermedad, trauma o anormalidad, el temor al rechazo y la necesidad de contar con más información y espacios libres de prejuicios.

El estudio de JOYclub e IMESEX busca abrir una conversación más amplia sobre los fetiches en México. Sus resultados invitan a dejar de lado las ideas preconcebidas y a reconocer que la sexualidad no se vive de una sola manera.

Más que establecer una lista universal de preferencias, los datos apuntan a tres cuestiones: la diversidad de los intereses, la importancia de hablar de ellos sin vergüenza y la necesidad de que cualquier exploración entre personas adultas se base en el consentimiento mutuo.

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