
La historia de una pareja que envejece junta no suele contarse a partir de los grandes acontecimientos, sino desde los pequeños gestos que se acumulan durante años. Al menos esa es la premisa de “Me gusta cuando callas”, obra escrita por Atahualpa Palacios en 2010 y que, después de más de mil representaciones, regresa con una nueva lectura.
Centrada en los vínculos afectivos, la codependencia y el desgaste cotidiano de una relación, la puesta en escena de la compañía Sin Ilusiones Teatro, se presenta actualmente en un espacio cultural peculiar: República de Cuba # 74 (int 302), en el Centro Histórico de la CDMX, es un departamento donde el público cohabita el escenario.
En entrevista, la actriz Ale Jiménez explica que originalmente el texto nació como parte de un proyecto de prevención de adicciones, particularmente enfocado en el alcoholismo, pero la versión actual se enfoca más en la complejidad de una pareja que persiste en seguir juntos, a pesar del deterioro evidente de su convivencia.
DAÑOS COLATERALES
La obra sigue a Fernanda y Diego, desde que se conocen a los 20 años hasta dos décadas después, cuando las ilusiones juveniles han sido sustituidas por rutinas, frustraciones y decisiones que ambos continúan postergando.
“Lo que quisimos hacer en esta ocasión fue darle una perspectiva no al alcoholismo, sino al desgaste de la relación por el paso del tiempo y a cómo funcionan las relaciones codependientes”, explica Ale Jiménez, quien interpreta a Fernanda en su versión de 40 años.
Para la actriz, el alcoholismo del personaje masculino es uno de varios síntomas de una relación destructiva.
Resalta que no hay una víctima absoluta, la apuesta es mostrar a dos personas atrapadas en una dinámica que ambos alimentan.
En escena conviven dos temporalidades. Por un lado, Paloma Frutos y Fernando Calvario encarnan a Fernanda y Diego cuando apenas comienzan su historia amorosa; mientras que Jiménez y el propio Atahualpa Palacios interpretan a la pareja veinte años después, cuando las promesas de juventud han sido reemplazadas por desencantos e irresponsabilidades.
Entre el hiperrealismo y momentos de ritmo poético, la actriz afirma que la obra ha generado una respuesta emocional intensa entre los asistentes.
“Mucha gente llora porque creo que es una historia con la que te puedes sentir muy identificado”, comenta.
EN LA INTIMIDAD
Una característica fundamental de esta propuesta escénica es que el público no observa la historia desde una distancia segura, sino que entra literalmente a la casa de los personajes, comparte su comedor, su cocina y los pasillos donde ocurren las escenas.
“Es cómo la relación de la pareja se entiende en el espacio”, destaca Ale Jiménez.
Puesto que Cuba 74 es un departamento adaptado para recibir únicamente a 25 espectadores por función, la cercanía transforma la experiencia teatral en un ejercicio de observación íntima: discusiones domésticas, labores rutinarias, celebraciones familiares y momentos aparentemente insignificantes que revelan la profundidad de la fractura emocional entre los personajes y adquieren una intensidad poco habitual.
La actriz destaca que ésta es la primera vez que la obra se presenta en un formato tan reducido. A diferencia de las versiones realizadas en foros y escenarios tradicionales, la configuración actual permite que la cotidianidad se convierta en protagonista.
FUNCIONES
Las funciones de “Me gusta cuando callas” se realizan los viernes y sábados hasta el 13 de junio, a las 7pm.
Debido a las características del espacio, el acceso es únicamente mediante reservación previa a través de las redes sociales de la compañía @SIN_ILUSIONES_TEATRO
Antes de cada representación participa un artista invitado con lecturas, música o intervenciones escénicas, para ampliar el encuentro entre creadores y espectadores