
Para Erich Martino, conocido también en su faceta musical como Koggi DJ, el diseño dejó hace tiempo de ser una disciplina limitada a lo que podemos ver. Su experiencia entre México, Europa y Estados Unidos, así como su trabajo en tecnología, música y creatividad, lo han llevado a pensar en el diseño como una experiencia capaz de involucrar todos los sentidos y, sobre todo, de provocar preguntas.
Esa mirada fue parte de su participación en What Design Can Do México GNP 2026, dentro del acto “Diseñar entre culturas, territorios y fronteras”, donde presentó el proyecto At the End of the World, Plant a Tree, actualmente transformado en Call Your Friends.
Más que mostrar un producto terminado, Martino considera que estos espacios deben servir para compartir los procesos detrás de las ideas.
“Me gusta la idea de participar en un evento donde se habla de las ideas más que del resultado final de un trabajo de diseño”, explica. Para él, una presentación no debería funcionar como un comercial, sino abrir preguntas para que el proceso creativo pueda convertirse en inspiración para otras personas.
Erich Martino y la inteligencia artificial: una revolución que acelera el proceso creativo
Como Principal Designer en Outlook y Copilot, Martino trabaja con experiencias impulsadas por inteligencia artificial, una tecnología que, desde su perspectiva, está modificando radicalmente los tiempos de creación.
El diseñador compara el potencial de la IA con la energía nuclear: una misma tecnología puede utilizarse para propósitos muy distintos dependiendo de quién la emplee y con qué objetivos.
“Estas herramientas y esta tecnología tan poderosa abre perspectivas que pueden ir a un lado o al otro”, señala, al considerar que el resultado de esta transformación dependerá también de las decisiones que tome la sociedad.
Pero hay un cambio que experimenta directamente en su trabajo: la velocidad.
Antes, explica, una idea podía necesitar diseñadores, programadores, impresores u otros especialistas para convertirse en algo funcional. Ahora, una persona puede interactuar con una herramienta de IA, plantear preguntas y llegar en pocas horas a un prototipo que ya puede probar con usuarios.
“Al terminar el día hay algo tangible, tu aplicación corre y se la puedes poner a alguien como para probarla con usuarios”, dice.
Y esa velocidad, considera, difícilmente disminuirá. En apenas tres años, Martino ha observado una transformación que describe como “un salto abismal y absolutamente inesperado”. Sin embargo, el futuro de la IA también le plantea una preocupación central: la responsabilidad.
La discusión, desde su perspectiva, ya no gira solamente alrededor de lo que la tecnología puede hacer, sino de quién tiene acceso a ella, cómo se utiliza y qué responsabilidades tienen tanto quienes desarrollan estas herramientas como quienes las emplean.
Diseñar sin fronteras
La trayectoria de Martino también ha pasado por ciudades como Ciudad de México, Helsinki, Londres y San Francisco, además de experiencias profesionales en empresas como Nokia y Microsoft. Esa diversidad cultural terminó modificando su manera de entender el mundo.
Para el diseñador, muchas de las fronteras que utilizamos para separar a las sociedades son construcciones humanas que no existen en la naturaleza.
“Los árboles no respetan una frontera. Un río no respeta una frontera. La naturaleza tampoco tiene idioma y la naturaleza tampoco entiende de monedas”, afirma.
Su preocupación va más allá del diseño. Martino considera necesario recuperar una visión en la que las personas se entiendan como parte de una misma especie y de un mismo planeta, en lugar de concentrarse únicamente en las divisiones culturales, geográficas o sociales.
Esa idea también atraviesa su conversación sobre creatividad: entender mejor el ecosistema que nos rodea y encontrar formas más conscientes de relacionarnos con él.
Koggi DJ: cuando el diseño también se escucha, se siente y se huele
Su faceta como Koggi DJ también influye en esta manera de entender la creatividad.
Martino considera que uno de los errores comunes al hablar de diseño es reducirlo a aquello que vemos. Los seres humanos tenemos cinco sentidos, recuerda, y una experiencia puede involucrar sonido, movimiento, peso, textura, olor y temperatura.
Después de estudiar diseño gráfico y posteriormente trabajar en diseño de producto, comenzó a imaginar las interfaces como universos completos.
“Estoy viendo una interfaz no nada más como algo gráfico y visual, sino que la estoy tratando de entender como un universo completo”, explica.
Por eso una aplicación puede tener movimiento, gravedad o determinadas formas de interacción, mientras que una tienda podría incluso construirse alrededor de un olor específico. Para Martino, pensar de esta manera hace que las soluciones creativas sean más completas.
La música ocupa un lugar especial en esa reflexión porque puede conectar con emociones que no necesariamente pasan por las palabras. Una canción, dice, puede convertirse en identidad o incluso en refugio para alguien que atraviesa una emoción complicada.
Uno de sus aprendizajes más importantes surgió precisamente de At the End of the World, Plant a Tree, proyecto que comenzó en 2023 y que posteriormente recibió el Freda Sack Award y una nominación a los D&AD Awards.
Curiosamente, Martino cuenta que la idea nació de manera accidental en la sala de su casa. Conforme comenzó a invitar a otras personas a participar, cada colaboración llevó el proyecto hacia lugares que él mismo no había imaginado.
“Colaborar se convirtió en el centro creativo del proyecto y en el aprendizaje más grande para mí”, reconoce.
Ese aprendizaje permanece en su trabajo actual: las mejores ideas no necesariamente nacen completamente terminadas, sino que pueden crecer cuando distintas disciplinas, experiencias y personas se encuentran.
Crear para que las personas se hagan preguntas
Para Martino, el papel del diseñador, músico o artista tampoco termina cuando entrega una pieza.
La inteligencia artificial, el sonido, la moda, el cine o cualquier otra disciplina pueden convertirse en detonadores para que las personas reflexionen sobre su propia vida.
“Lo que importa es que generes en las personas cuestionamiento”, resume.
Esa misma idea conecta su trabajo creativo con una preocupación que considera urgente: el cambio climático.
Al terminar su presentación, Martino plantea dos preguntas a la audiencia: “¿qué estás haciendo tú para no contribuir al cambio climático?” y “¿qué podemos hacer todos juntos para que más personas se interesen en este problema?”.
Su intención es que hablar sobre estos problemas deje de sentirse como una conversación distante o imposible y se convierta en parte de la vida cotidiana. Para conseguirlo, considera indispensable recuperar el diálogo.
“La parte más débil en este momento de la civilización es que vemos por nosotros mismos y no vemos por todos”, afirma.
En esa visión se encuentra quizá la idea que mejor resume su trabajo: utilizar la creatividad y la tecnología no solamente para hacer cosas nuevas, sino para imaginar otras formas de relacionarnos con los demás y con el mundo que habitamos.