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‘Ajedrez Clásico’

Ajedrez Rápido

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Viene a colación hablar de esta modalidad del ajedrez, ya que acaba de concluir el Campeonato Mundial anual tanto de partidas rápidas como “blitz” con la victoria absoluta de Carlsen en ambos eventos. Es la sexta vez que se corona campeón mundial de rápidas (15 minutos+10 seg) y la novena en Blitz (3+2). Además, ha logrado en varias ocasiones el “doblete” de ganar tanto el Mundial de Rápidas como el de Blitz en el mismo año —una hazaña que ha conseguido múltiples veces en su carrera.

El torneo lo tuvo igualmente como protagonista de episodios caóticos: la célebre escena en la que tira su dama al suelo sin tiempo en el reloj para recogerla (contra Arigaisi), otra partida en la que desacomoda las piezas y no logra reordenarlas a tiempo (frente a Martirosyan), y finalmente una “torre boba” entregada contra Caruana. Todo ello puede encontrarse fácilmente en video.

“EN UN VIAJE EN TREN”

La historia del ajedrez rápido no siempre fue tan venerada como en estos tiempos de inmediatez y recompensas instantáneas. Lasker y Capablanca lo practicaban y destacaban por su asombrosa fuerza, pero estas partidas se consideraban un pasatiempo, útil quizá para entrenar la intuición, aunque irrelevante para medir la verdadera fuerza de un jugador. Sin embargo, resulta evidente que los grandes maestros del ajedrez clásico también han sobresalido en esta modalidad. El caso paradigmático es Bobby Fischer, quien ganó el torneo blitz de Herceg Novi 1970 con 4.5 puntos de ventaja sobre figuras como Tal y Korchnoi.

Se dice que Botvinnik jugó una sola partida rápida en su vida (“en un viaje en tren”, comenta despectivamente), pero Fischer creció jugando todo el día.

¿“Todo el día”?

En términos prácticos, sí. Numerosos testimonios (incluidos los de Lombardy, Evans y Soltis) coinciden en que Fischer:

Jugaba varias horas diarias, sobre todo rápidas.

Prefería jugar antes que estudiar libros.

Repetía aperturas y estructuras hasta dominarlas intuitivamente.

Aunque Fischer defendía públicamente el ajedrez clásico, su intuición, su velocidad de cálculo y su confianza táctica se forjaron en esas partidas rápidas interminables. De hecho, su legendaria actuación en Herceg Novi 1970 no fue casualidad: era el resultado de años de “ajedrez de calle”.

En resumen, Fischer se formó en rápidas no como espectáculo, sino como escuela brutal de ajedrez. Paradójicamente, eso lo convirtió en uno de los jugadores más completos y precisos de la historia.

Carlsen – Makarian

Defensa Francesa (r.15)

1.d4 (Faltaban 5 juegos y Carlsen debía sumar 4.5 puntos para calificar)

1….Cf6 2.Cc3 e6 3.e4 d5 4.e5 Cfd7 5.Cce2 c5 6.c3 Cc6 7.a3 f6 8.Cf4 De7 9.exf6 Cxf6 10.Cf3 Dc7

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11.Cg5?! (Carlsen se arriesga y complica. Correcto es 11.g3 o 11.Ad3)

11….cxd4? (El éxito llega de inmediato, ya que ahora ganan un peón sin compensación. Tras 11…e5 12.dxe5 Dxe5+ 13.De2 Ad6, la posición de las negras es perfectamente confortable)

12.Cgxe6 De5+ 13.De2 Ad6 14.Cxd4 Cxd4 15.cxd4 Dxe2+ 16.Axe2 1-0 en un largo final.

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