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¿Ya se jugó el Super Bowl?

Los aficionados buscan dónde quedó el Super Bowl LX

¿Alguien sabe cuándo fue el Super Bowl o cuándo se juega de verdad? Es que el encuentro que presenciamos el domingo anterior fue más un juego de la semana dos que un enfrentamiento por el título de la NFL.

Ya lo sé, muchos dirán, fue debido a la sólida y dominante defensiva de Seattle, y en parte es verdad; neutralizó por completo a una ofensiva de Nueva Inglaterra que fue inoperante, al grado de registrar poco más de 50 yardas totales ya en el tercer cuarto del encuentro, y eso es mucho decir, pues no hay que olvidar que el ataque de los Patriotas fue el tercero más productivo de la campaña en yardas ganadas; sin embargo, sabemos que a la hora de la verdad, es decir, los playoffs, y sobre todo un Super Bowl, las estadísticas no son el fiel reflejo de los jugadores que marcan la diferencia en el campo.

Drake Maye, el quarterback de Nueva Inglaterra, que incluso estuvo entre los favoritos para llevarse el premio del MVP de la temporada, no pudo marcar la diferencia en el juego. Es cierto que frente a un poderosa línea frontal que jamás le permitió sentirse cómodo en su bolsa de protección, poco podría hacer, pero la pregunta es: ¿tenía las herramientas y habilidades personales para hacerlo? Quizá no, y vayamos por partes.

LAS HIPÓTESIS DE UNA DERROTA

En primer lugar, hasta después de finalizado el encuentro se supo que le inyectaron un fuerte analgésico en le hombro derecho para mitigar el dolor. Recordemos que en la final de la AFC ante Denver se lesionó al caer sobre su costado derecho, situación que incluso provocó que se perdiera prácticas y se mantuviera en esas dos semanas, antes del Super Domingo, en la lista de jugadores con reporte de lesión. A simple vista pareciera que Maye no estaba al 100 por ciento, aunque él haya dicho lo contrario en la conferencia de prensa después del juego.

En segundo lugar, y tal vez más polémico, es que, por más que haya tenido una gran campaña, aún no desarrolla esa cualidad de los llamados “playmaker” y poco pudo hacer fuera del plan de juego para ser la diferencia.

Y con lo anterior, a qué me refiero, pues que hay jugadores que cuando la situación lo exige y el plan de juego ha sido rebasado, sale ese don no sólo de líder, sino del hombre que es capaz de dar dar un giro a un juego.

Sin embargo con lo anterior no se trata de demeritar la labor o el talento natural de Maye, sino de algo que se desarrolla con el tiempo: la madurez, y para ser sinceros el mariscal de los Patriotas es muy joven, apenas en su segundo año, con 24 de edad y ya en un Super Bowl donde la defensiva rival sencillamente lo asfixió.

Y si existe alguna duda de lo que digo, basta mirar casos similares de quarterbacks que debieron madurar para sacar juegos difíciles y más tratándose de campeonatos o de un Super Bowl, como es el caso que estamos abordando.

UN ANTES Y UN DESPUÉS

Porque si vamos a ejemplos específicos no es lo mismo el Terry Bradshaw del Super Bowl 9 al Bradshaw del SB 14; el Joe Montana de la edición 16 al Montana del juego 23; el John Elway del SB 21 al Elway del juego 32, el Tom Brady de la edición 36 al Brady del SB 51, o del Ben Roethlisberger del juego 40 al Roethlisberger del SB 43.

¿Cuál fue el común denominador de estos jugadores?, su madurez que fue notoria y definitiva. Todos tenían un talento innegable, pero en su primera aparición en Super Bowl no podemos negar que se ajustaron a un plan de juego que los guió al triunfo; no obstante, al compararlos con los de ediciones posteriores fueron los protagonistas y quienes con su nivel al máximo sacaron el juego a su favor.

Bradshaw (Pittsburgh) se sobrepuso a tres intercepciones y le ganó a Los Angeles (Carneros) que se mantuvo arriba en el marcador hasta el último cuarto. Ese juego lo resolvió Bradshaw con su brazo.

Montana (San Francisco) dio una cátedra de la mejor serie ofensiva final (más de 90 yardas) para sacar el triunfo ante Cincinnati; Elway (Denver) jugó perfecto para retirarse como bicampeón al derrotar a Green Bay y Atlanta; Brady (Nueva Inglaterra) debió sacar todo su potencial para remontar a Atlanta estando abajo por 25 puntos; Roethlisberger (Pittsburgh) le ganó a Arizona con sus pases en la serie final.

LECCIONES DE APRENDIZAJE

Ninguno de ellos quizá lo hubiera hecho de esa manera si la situación hubiera sido así de apremiante en su primera aparición en Super Bowl, y a eso se llama madurez.

Por esa razón, como lo comentamos en la columna anterior, los pasadores de este reciente Super Bowl no llenaban las expectativas: Maye por su juventud, Sam Darnold porque no es una super estrella como muchos otros. Además hay que decirlo, Darnold tiene mayor experiencia, y sin hacer cosas increíbles, sólo no cometió errores; después de todo, el equipo estaba arropado por una poderosa defensiva.

Maye seguramente volverá a estas instancias de la postemporada en su carrera, pero debe pasar por un proceso de transformación y aprendizaje, no por nada vivieron lo mismo jugadores como Dan Marino (el más joven en iniciar un Super Bowl), que en la edición 19 fue borrado por la defensiva de San Francisco a pesar de haber tenido una temporada de ensueño de más de 5 mil yardas y 48 pases de anotación (también fue su segundo año en la NFL).

Otro fue el mismo Elway, llenó de enjundia y coraje, pero que no fue suficiente debido a su juventud en tres derrotas de SB en cuatro años.

Después de este argumento más de uno podría decir que, ¿y entonces por qué Pat Mahomes no ganó en el SB 59 ante Filadelfia si es uno de los mejores quarterbacks de la Liga con toda la madurez posible? Pues bien, la respuesta es que, efectivamente, la defensiva de las Águilas era muy fuerte, el plan de juego de los Jefes era muy limitado, pero hubo una diferencia que era notoria: Mahomes lo intentó por todos los medios para darle la vuelta pero no le alcanzó, algo que dificilmente hará un pasador joven.

Por esa razón, me pregunto (y conste que odio el hubiera) ¿qué habría pasado si en vez de Nueva Inglaterra y Maye, hubiera llegado Buffalo con Josh Allen, un “playmaker” probado, al Super Bowl ante Seattle?

Es una pregunta que jamás obtendrá una respuesta, pero que en el imaginario me hace pensar en que pudo ser un mejor juego, y no ese gris enfrentamiento digno de la semana dos que ni siquiera es transmitido en cadena nacional.

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