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El maquillado fracaso de QB en los Potros

Ejecutivo dando las gracias a un jugador despedido de la NFL

Que decepcionante debe de ser para un equipo darse cuenta de que se equivocó en la elección de algún jugador, y más aún cuando se trató de una primera selección colegial y en una posición que, se suponía, estaba proyectada para ser el pilar de la franquicia y sobre la cual edificarían el futuro del plantel.

Casos han existido muchos a lo largo de la historia en la NFL, pero aún así no deja de sorprendernos cuando nos encontramos otro en estos días en que se supone la búsqueda, decisión y elección de un jugador es más especializada y detallada que nunca.

El turno le ha tocado esta ocasión a los Potros de Indianápolis que, aunque se quiera disfrazar de otra cosa y meros formalismos, deben maquillar el enorme fracaso que ha sido Anthony Richardson, el supuesto quarterback que los sacaría del anonimato desde que tuvieron que aguantar el repentino retiro de Andrew Luck, el pasador que estaba destinado a emular las hazañas de Peyton Manning en el equipo, y que de hecho fue el mismo Peyton quien recomendó su selección en 2012.

Luck apenas jugó seis temporadas e irónicamente decidió retirarse abruptamente cuando había logrado su mejor campaña como profesional en 2018, sin duda una historia interesante, que después abordaremos.

DESLUMBRADOS, PERO NADA MÁS

No obstante, desde entonces los Potros han estado en busca de una solución real detrás del centro; lo hecho por Philip Rivers en 2020 cuando los llevó a playoffs fue un mero paliativo.

No obstante, en 2023 la oficina y el coach Shane Steichen creyeron que su sequía en la posición de quarterback había llegado a su fin cuando tomaron a Richardson; sin embargo tres muy malas temporadas fueron suficientes para reconocer que se equivocaron con el jugador.

De 50 juegos disputados, Richardson sólo participó en 15 como titular con un pobre porcentaje de efectividad de 50 por ciento, cuando el parámetro es cerca del 60 por ciento para cualquier pasador de la NFL.

De hecho, hay que señalar que sus tres años en realidad fueron sólo dos, pues perdió la titularidad ante Daniel Jones y posteriormente, en una situación que nadie aclaró jamás, se fracturó el hueso orbital del rostro en un calentamiento antes de iniciar un juego en octubre, lo que lo colocó fuera de toda posibilidad de regresar.

¡PERO QUE DESFACHATEZ!

El único año en que realmente mostró lo que tenía fue en 2024, con una efectividad de miseria (47%) y, como se recordará, con una acción que desde ese momento selló su destino con el equipo. Al frente de una ofensiva ya en zona de gol, pidió su cambio pues argumentó que estaba agitado y necesitaba descanso. ¿queeeeeé?

Si, fue real y todo el mundo reaccionó de la misma manera, con un confuso “¿queeeeé?”. Y es que un quarterback, el líder de un equipo, a punto de anotar y más aún en plenitud de facultades a sus 22 años no puede decir que se siente cansado y quiere lo saquen del campo para tomar un descanso. Eso fue imperdonable, y ciertamente la gerencia de Indianápolis no lo perdonó. Todos sabían que estaba con un pie fuera de la organización y sólo sería cuestión de tiempo para deshacerse de él.

Así, el primer día del inicio del año administrativo de la Liga, los Potros informaron que acordaron de manera conjunta con Richardson su salida para que busque una segunda oportunidad en otro equipo

Como suele ser costumbre, las palabras del equipo son un dechado de virtudes sobre el jugador, argumentando que dio su máximo esfuerzo pero no se dieron las condiciones, pero que tiene un gran talento y potencial, deseándoles la mejor de las suertes. Meros formalismos para despedir a alguien que no sirvió y punto.

Y es cuando nos preguntamos, ¿cómo es posible que aún hoy día los cazatalentos tengan pifias de ese tamaño, cuando el proceso de exploración e investigación se ha hecho tan especializado?

EL FÍSICO SOBRE EL INTELECTO

La respuesta bien puede ser que aún se siguen centrando en aspectos meramente atléticos y no mentales. Es una realidad que todo mariscal novato disponible para el Draft tiene una talla impresionante, un cañón en el brazo, un gran fortaleza, pero ¿qué hay de su solidez menta, de su maduración como jugador para transformarse en profesional? (y más en una posición que requiere un mayor desempeño intelectual que cualquier otra). Me pregunto, ¿de verdad no tomaron en cuenta que Richardson fue titular sólo 13 juegos universitarios, una cantidad mínima como para desarrollar sus reales capacidades intelectuales, y que de hecho ni siquiera jugó su cuarto año para ser un senior, sino que dio el salto al Draft apenas siendo junior en su tercer año?

El resultado saltó a la vista, y de que manera tan delatadora de su falta de preparación para ser un profesional.

Y dicho lo anterior, pareciera que es un aspecto que pasan por alto, y vaya que les ha costado muy caro a algunos equipos en el pasado. Tal vez los dos casos más recientes sean los de Trey Lance con los 49ers de San Francisco y JaMarcus Russell con los Raiders de Oakland.

De Lance, procedente de una universidad pequeña como North Dakota State (que no figura entre las más poderosas de la NCAA) fue un tremendo petardo que de milagro no le costó el trabajo al coach Kyle Shanahan y al gerente general Johnny Lynch. Según ellos, Lance tenía un enorme potencial, aunado a sus cualidades atléticas (indudables como ya dijimos en estos super atletas).

No obstante es increíble que nadie reparó en que sólo jugó 19 partidos, sólo una temporada como titular (16 juegos en 2019) y apenas un sólo encuentro en su última campaña (la del 2020 por la pandemia del Covid).

Cuando fue elegido por San Francisco en 2021, y que incluso el equipo intercambio sus tres primeras selecciones colegiales de los siguientes años para seleccionarlo, Lance sólo había participado en un juego, si, sólo un encuentro en un lapso de año y medio. De la misma manera, no completó su carrera colegial de cuatro años. El resultado: un chico sin madurez ni preparación.

Después del surgimiento de Brock Purdy en 2022 (y quien de manera literal les salvó el pellejo a Shanahan y Lycnh), Lance fue dejado en libertad y poco o nada ha hecho con los Vaqueros y los Cargadores.

LA GRAN VERGUENZA

Pero si existe un pasador que fue realmente una vergüenza fue Russell con Oakland. Llegado en 2007 con enormes credenciales tras su paso por Lousiana State University, creían que sería una revelación en el football profesional, después de todo era un tipo super dotado atléticamente, un pasador con carrocería de linebacker.

La realidad fue decepcionante, un chico sin compromiso, sin motivación y sin presencia. Sus números fueron pobres, apenas 5 ganados en 17 juegos durante tres temporadas, y un porcentaje de efectividad de 52 por ciento. Lo más vergonzoso, según se trascendió, fue que se quedaba dormido en la sala de proyección cuando analizaban videos. Eso es inaceptable, pero JaMarcus lo hacía. Como se podrán imaginar, Russell también fie de esos pasadores que prefirieron dar el salto al Draft con tan sólo tres años en el colegial, rechazando ese cuarto año que tan diferentes hace a los quarterbacks maduros que no sólo llegan a la NFL a ganar dinero, sino a construir una carrera de verdad.

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