
El golfista estadounidense Cameron Young se proclamó campeón este domingo del prestigioso torneo The Players Championship, disputado en Ponte Vedra Beach, Florida, tras imponerse por un golpe de ventaja al inglés Matt Fitzpatrick y superar al sueco Ludvig Åberg, quien había dominado el certamen durante las dos jornadas previas.
Young mostró temple y regularidad en la ronda definitiva, cerrando con 68 golpes (-4) gracias a cinco birdies y un solo bogey, para un acumulado total de -13, suficiente para quedarse con uno de los títulos más codiciados del PGA Tour.
Ronda final sólida y presión bien manejada
El inglés Matt Fitzpatrick fue el principal perseguidor del campeón. También firmó una tarjeta de 68 golpes, con seis birdies y dos bogeys, pero se quedó corto en el cierre y concluyó el torneo con -12, asegurando el segundo lugar en solitario.
En contraste, el sueco Ludvig Åberg, líder tras la segunda y tercera ronda, vivió una jornada para el olvido. El joven europeo sufrió un severo bajón de juego y entregó una tarjeta de 76 golpes (+4), producto de un birdie, tres bogeys y un doble bogey, lo que lo hizo caer hasta la quinta posición, con un acumulado de -9.
Los favoritos, lejos de la pelea
El estadounidense Scottie Scheffler, número uno del ranking mundial, no logró meterse en la contienda y finalizó con un acumulado de -5, ubicado en el puesto 22, sin opciones reales de pelear por el título durante el fin de semana.
Por su parte, el norirlandés Rory McIlroy tampoco encontró su mejor versión en el TPC Sawgrass y cerró el torneo al par de campo, en la posición 44, quedando lejos de los primeros planos.
Presencia latina y segundo triunfo en el PGA
El colombiano Nicolás Echevarría fue el único latinoamericano que logró superar el corte del viernes. Sin embargo, tuvo un complicado cierre de torneo y terminó con un acumulado de +6, a 19 golpes del campeón, finalizando en la parte baja de la clasificación.
Para Cameron Young, este triunfo representa el segundo de su carrera en el PGA Tour, luego de haberse estrenado como ganador el año pasado en el Wyndham Championship, confirmando así su consolidación entre la élite del golf estadounidense y dando un golpe de autoridad en uno de los torneos más exigentes del calendario.