
UN LEGADO QUE TRASCIENDE LOS RECONOCIMIENTOS
Hay personas que pasan por un deporte y dejan trofeos, fotografías conmemorativas, comidas de homenaje y, con suerte, una placa que el tiempo se encarga de igualar con todas las demás. Y hay otras, menos visibles y por ello más resistentes al olvido, que no dejan únicamente una estampa, sino una estructura. Don Jorge Kahwagi pertenecía a esta última categoría: la de quienes no solo participan en un juego, sino que le otorgan forma y fundamento.
Su contribución no se midió en gestos aislados ni en reconocimientos circunstanciales, sino en la capacidad de generar bases sólidas. Fue parte de esa especie poco común de dirigentes que entienden que el verdadero impacto no siempre es inmediato, pero sí duradero.
EL ENTENDER PROFUNDO DEL GOLF Y SUS VALORES
Con frecuencia se habla del golf, desde la ligereza de la incomprensión, como un recorrido elegante detrás de una pelota inmóvil. Sin embargo, el golf no consiste únicamente en ejecutar un golpe, sino en mantener la compostura frente al error. Es una disciplina donde la paciencia es método y el autocontrol, requisito. Don Jorge Kahwagi entendió esa lógica esencial.
A partir de esa comprensión, supo que el golf no se sostiene solo en el swing, sino en algo menos visible y mucho más complejo: el orden. Un orden institucional que permite que el deporte crezca, se desarrolle y se transmita con coherencia a las siguientes generaciones.
INSTITUCIONES QUE FUNCIONAN COMO SISTEMA
En un contexto donde con frecuencia la organización se confunde con un acto extraordinario, don Jorge Kahwagi impulsó una idea aparentemente simple, pero profundamente transformadora: que las cosas funcionaran. No como excepción, sino como sistema. Reunió, articuló, modernizó y vinculó esfuerzos con una visión clara de largo plazo.
Gracias a esa forma de trabajo, contribuyó a que las instituciones relacionadas con el golf operaran con naturalidad y continuidad. Su gestión se caracterizó por fortalecer estructuras, establecer procesos y fomentar una cultura de funcionamiento estable, lejos de la improvisación y del protagonismo personal.
PENSAR EN EL FUTURO Y EN QUIENES VIENEN DETRÁS
Más allá del talento y la experiencia, tuvo una virtud todavía más escasa: pensar en quienes aún no llegaban. Apoyar a los jóvenes es una consigna recurrente; generar condiciones reales para su desarrollo es una tarea más exigente. Don Jorge Kahwagi comprendía que el futuro no se impone por decreto, sino que se construye facilitando el camino.
Su compromiso con las nuevas generaciones reflejó una visión responsable del deporte, entendiendo que formar personas es tan importante como formar jugadores, y que el verdadero crecimiento se mide en continuidad y oportunidades.
UNA OBRA QUE PERMANECE
Hoy, tras su partida, permanece su obra. Una obra silenciosa pero eficaz, visible no en un solo gesto, sino en el funcionamiento cotidiano de las instituciones que ayudó a fortalecer. En ello reside una de las victorias más singulares: seguir aportando orden y estabilidad aun desde la ausencia.
La comunidad deportiva honra la memoria de don Jorge Kahwagi, reconociendo que su legado sigue presente en la estructura, en los valores y en la visión que dejó como herencia.