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Pittsburgh y el mejor Draft de la historia

Ejecutivo en Draft de la NFL.
Ejecutivo en Draft de la NFL.

En el pasado, acertar a la hora de elegir un jugador en el Draft de la NFL significaba cimentar la base sobre la cual construir un franquicia. Hay jugadores emblemáticos de cada equipo que significaron exactamente eso, las bases del éxito, y los ejemplos pueden ser muchos, si hablamos de un solo jugador; y para no ir tan lejos, nombremos a unos cuantos: el corredor Earl Campbell para Houston en 1978, el linebackers Lawrence Taylor para NY Gigantes en 1981, la famosa y jamás igualada generación de 1983 de quarterbacks con Dan Marino para Miami, John Elway para Denver y Jim Kelly para Buffalo (hasta 1984, tras un año en la extinta USFL), el esquinero Deion Sanders para Atlanta en 1989 o posteriormente Peyton Manning para Indianapolis en 1998.

Casos como los anteriores son muchos, que desde que llegaron a la NFL fue para hacerse de la titularidad para no soltarla jamás, en pocas palabras, como se dice, jugadores de impacto inmediato.

Muchos se preguntarán ¿por qué no integramos a esta lista atletas como Joe Montana, Tom Brady, o Kurt Warner? La respuesta es sencilla: ellos no fueron proyectados para abridores de inmediato.

LAS PRIMERAS PIEDRAS

Sin embargo, son pocos y contados los equipos que lograron eso no solo con jugador seleccionado, sino con varios en el mismo Draft, si, y ya entrando de lleno en el tema, hablemos del increíble caso de los Acereros de Pittsburgh en el Draft de 1974, si, un evento que sucedió hace más de medio siglo y que aún sigue cautivando por el impacto que tuvo.

Podemos decir que en el Draft de 1969, Pittsburgh había colocado la primera piedra de su dinastía al tomar a un temible tacle defensivo, Joe Greene, quien fue el primer jugador seleccionado por el nobel coach Chuck Noll. Un año después, en 1970 tomaron al estupendo pasador Terry Bradshaw, quien vaya que sufrió para establecerse en el equipo, además del rudo esquinero Mel Blount.

Sin embargo, lo hecho por la oficina de los Acereros y el staff de coacheo en 1974 fue inédito: seleccionaron a cinco jugadores que, al final de su carrera, fueron inducidos al Salón de la Fama. A la fecha, ningún otro equipo ha logrado igualar o siquiera estar cerca de eso, y conste que han pasado ya más de 50 años.

IRREPETIBLE

En el Draft del 74 los Acereros tomaron al receptor Lynn Swann en la primera ronda, a un desconocido linebacker de nombre Jack Lambert en la segunda ronda, al receptor John Stallworth en la cuarta y al centro Mike Webster en la quinta. Posteriormente firmaron como agente libre a un profundo fuerte llamado Donnie Shell que no fue elegido por nadie en el Draft.

En algo jamás visto, los cinco novatos abrieron la temporada como titulares; su contribución fue inmediata y el resultado es que en esa campaña ganaron el Super Bowl 9 a Minnesota. De esa clase fue su calidad.

En el caso de Swann se esperaba que fuera un estrella dada su destacada trayectoria colegial en USC, ¿pero de los otros cuatro qué se pensaba? Lambert, salido de una pequeña universidad, Kent State, se convirtió en un símbolo del equipo y fue un jugador de época en la posición y en la Liga; Stallworth, de Alabama A&M, resultó ser tan bueno y en ocasiones hasta más decisivo que Swann; Webster se convirtió en el mejor centro de la NFL, y Shell uno de los mejores y más temidos profundos de la Liga. ¿Alguien recuerda que cuando le rompió las costillas en un golpe de frente al poderoso corredor Eral Campbell de Houston? Esa jugada ya es un clásico de la NFL. Así de impresionante fue esa camada de jugadores.

Pero quizá aún más notorio es la manera en que Pittsburgh fue construyendo ese equipo de antología en base al Draft, cuando aún no existía la llamada agencia libre tan descarada como ahora.

Desde 1969, el staff de Noll sabía lo que buscaba, y lo consiguió. Como ya apuntamos, en 1969 fue Greene, en el 70 Bradshaw y Blount, en 71 el linebacker Jack Ham, la gran pareja de Lambert y el receptor Frank Lewis que luego se fue a Buffalo (era muy efectivo pero no con la clase de Swann y Stallworth), en el 72 el corredor Franco Harris, otra piedra angular, y en 73 el profundo JT Thomas.

Es decir, en un periodo de seis años (1969 a 1974), Pittsburgh construyó pacientemente su dinastía, la cual se mantuvo en la cima por 15 años, y la realidad que debe ser aceptada es que jamás pudo volver a repetir semejante éxito de selecciones colegiales.

De esos cinco muy exitosos años de Draft, actualmente están en el Salón de la Fama Greene, Bradshaw, Blount, Ham, Harris, Swann, Stallworth, Lambert y Shell, una verdadera constelación.

Un nombre olvidado actualmente y que fue pieza clave en esta elección de talento fue el scout Bill Nunn, quizá el cerebro detrás de todo esto.

ORO PURO PARA LOS GAMBUSINOS

Quizá la historia que más se acerca a lo hecho por Pittsburgh, fue lo que sucedió en San Francisco llegado el Draft de 1981. En esa edición del reclutamiento colegial, los 49ers tomaron a tres jugadores defensivos secundarios que impactaron al mundo de la NFL. En la primera ronda llegó Ronnie Lott, sólido profundo estrella de USC que terminó como Salón de la Fama, el esquinero Erick Wright y el profundo Carlton Williamson. Los tres fueron colocados como titulares en la defena secundaria de San Francisco; el elemento más veterano de ese departamento era el esquinero Dwight Hicks con sólo una temporada en el equipo.

Pues bien, esa defensiva profunda de novatos fue pieza clave en la obtención del primer Super Bowl para la franquicia en ese año de 1981 ante Cincinnati en la edición16 del Super Domingo. Como ya apuntamos, sólo Lott alcanzó la inmortalidad en el Salón de la Fama, pero la realidad es que el acoplamiento de esos cuatro en la retaguardia de la defensa era fabuloso, como pocas veces se ha visto en la Liga.

Ahora se espera que algo así se repita, pero eso se ve cada vez más difícil dada la premura con la que los dueños de equipos quieren ser protagonistas en el corto plazo.

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