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Un reconocimiento que trasciende el juego

Paco Jasso, ahora inmortal, ha formado generaciones dentro y fuera del emparrillado

HONOR A QUIEN HONOR MERECE. El Coach Jasso recibe el reconocimiento de la comunidad del futbol americano.

El futbol americano mexicano reconoce a las grandes figuras del emparrillado y, en ese marco, este 20 de abril del 2026 ingresó —entre muchos otros— Francisco de Jesús “Paco” Jasso Miranda al Salón de la Fama Nacional del Futbol Americano, en una ceremonia realizada en la Cámara de Diputados y organizada por Juan Castillejo, impulsor de este proyecto que busca preservar la memoria y los valores del deporte de las tacleadas.

En entrevista exclusiva con La Crónica de Hoy, el coach Paco Jasso reflexiona sobre el significado de este reconocimiento, su carrera marcada por la disciplina, la hermandad y la educación, así como su visión crítica y esperanzadora sobre el presente y el futuro de la juventud mexicana.

“EL SALÓN DE LA FAMA ES UN INCENTIVO PARA AMAR EL DEPORTE, NO UNA META EN SÍ”

Coach, hoy se reconoce su trayectoria con su ingreso al Salón de la Fama Nacional del Futbol americano. ¿Qué representa para usted este momento?

Francisco Jasso (FJ): La verdad estoy sorprendido y muy agradecido. Es muy loable la labor que ha hecho Juan Castillejo para consolidar este Salón de la Fama. Es un gran adelanto para quienes amamos este deporte tan formativo y tan apasionante. No se trata de jugar para llegar al Salón de la Fama, sino de jugar convencido de que el futbol americano es una gran escuela de vida.

Este reconocimiento sirve como incentivo para las nuevas generaciones, no como una meta final, sino como una consecuencia del amor y la convicción por el deporte.

UNA CARRERA SIN REFLECTORES, PERO CON VALORES

No todos los jugadores y coaches llegan al Salón de la Fama. En su caso, ¿cuál cree que haya sido el camino para recibir este reconocimiento?

FJ: La verdad es que en mi época nunca pensamos en este tipo de reconocimientos. Cuando yo jugué Liga Mayor, en los años sesenta, apenas existían algunos estímulos como los que otorgaba el llamado Grupo de los 12. Yo jugué desde los 15 años simplemente porque me gustaba, no por llegar a un Salón de la Fama que ni siquiera existía.

Todo se fue dando con el tiempo, gracias a la gente que valoró nuestras trayectorias. Que hoy sea un reconocimiento nacional, más allá de instituciones como el Politécnico, me parece lo mejor. Yo no hice mi carrera pensando en premios, sino en los valores que el futbol americano nos enseñaba.

FORMAR PERSONAS ANTES QUE JUGADORES

Usted ha sido jugador, coach, directivo y formador. ¿Siente que este homenaje reconoce toda esa trayectoria integral?

FJ: Creo que todo se fue integrando como un solo objetivo. También ayudó mucho un reportaje que me hicieron en La Crónica de hoy en 2024, donde expuse mi visión del futbol americano como una herramienta de formación integral.

Siempre creí que el deporte debía ir de la mano con la educación. Por eso formamos equipos infantiles con la idea de ayudar a los niños paralelamente en lo académico y en lo humano. La disciplina, la educación y los valores siempre fueron prioridad.

“QUIERO QUE ME RECUERDEN POR MIS VALORES”

Ahora que entra a este selecto grupo de inmortales, ¿cómo le gustaría ser recordado?

FJ: Simplemente por mis valores y por lo que pude aportar a este bello deporte. El futbol americano fomenta una hermandad única; en el campo se hacen hermanos.

Todavía hoy nos reunimos exjugadores de distintos equipos. Esa convivencia, esas amistades que duran toda la vida, son el mayor legado. Aun con mis limitaciones físicas, sigo disfrutando ver a mis amigos, a mis exjugadores, a mis pupilos.

UNA MIRADA CRÍTICA A LA JUVENTUD Y LA TRIBUNA

¿Cómo ve hoy a la juventud mexicana, especialmente a quienes están lejos del futbol americano?

FJ: Estoy un poco decepcionado por algunos comportamientos actuales, sobre todo en la tribuna. Antes había más respeto y valores familiares. Hoy hay demasiada libertad sin límites claros.

Como jugadores, los jóvenes siguen mostrando espíritu de lucha y disciplina, pero en la familia y en el entorno social se ha relajado mucho la formación. Hay conflictos familiares que afectan profundamente a los niños. Eso es algo que debemos atender.

LOS PILARES DEL EMPARRILLADO Y DE LA VIDA

¿Cuáles serían los principios fundamentales que usted inculcaría a las nuevas generaciones?

FJ: La unión, la fraternidad, la honestidad, la higiene, la educación personal y el respeto en el lenguaje. Todo eso forma personas íntegras.

A mis 85 años, sigo creyendo que una vida sana, lejos de drogas y excesos, permite sacar lo mejor de cada uno. El futbol americano es un camino extraordinario para lograrlo.

UN RECONOCIMIENTO TAN EMOTIVO COMO EXTENUANTE

Finalmente, ¿cómo vivió la ceremonia del 20 de abril en el Palacio Legislativo?

FJ: Fue muy emotiva, pero también muy cansada. Somos personas mayores y no siempre se considera eso en la logística. Aun así, valió la pena. La emoción fue enorme; incluso a mí “se me salieron las lágrimas”.

Reconozco nuevamente el gran trabajo de Juan Castillejo y de ASAFANAL. Estoy profundamente agradecido con todos los que hicieron posible este homenaje.

MERECIDO

UN LEGADO QUE PERMANECE

El ingreso de Francisco de Jesús Jasso Miranda al Salón de la Fama Nacional del Futbol Americano no sólo inmortaliza a un personaje del deporte, sino a un formador de seres humanos. Su legado vive en cada jugador que aprendió disciplina, respeto y hermandad en el emparrillado, y en la convicción de que el deporte puede —y debe— construir un México mejor.

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