Deportes

‘Pit Cuatro’

Arrivederci Alessandro Zanardi...

HOMBRE IRREPETIBLE. Zanardi jamás se irá y le veremos en cada una de las pistas donde dejó huella con sus “donas”, ese festejó que popularizó y que hoy se realiza como parte obligada de la celebración…

Esa nariz grande y apuntando al piso hacía juego perfecto con la marcada sonrisa. Alessandro Zanardi caminaba apoyado en un par de bastones y sus piernas de prótesis hacían lento el andar, sin embargo, el italiano se movía en los pits del Autódromo Miguel E. Abed, de Puebla, como pez en el agua. Habían pasado cuatro años desde aquel terrible accidente en Alemania -mientras lideraba una carrera de CART- en el cual un monoplaza le cortó las piernas. Era 2005 y el Campeonato Mundial de Autos Turismo (WTCC) visitaba México para disputar una ronda puntuable. El BMW Team Italy-Spain adaptó uno de sus autos para que el excampeón de CART pudiera competir únicamente usando sus manos; y los hermanos Abed (promotores de la carrera y dueños del autódromo) construyeron una casa en el medio de la pista, para que Alex no tuviera problemas de movilidad. Fue entonces cuando nos encontramos bajo el puente de la recta, del lado de pits...

BANDERA VERDE… La última vez que lo había visto fue un mes antes del accidente, cuando intercambiamos un par de frases en el hermoso trazado Road America, en Elkhart Lake, Wisconsin. En aquellos años, yo cubría la serie debido a las grandes actuaciones de Adrián Fernández, pero por motivos de presupuesto sólo asistía a las carreras en México y Estados Unidos, por lo que me perdía las rondas de Japón, Canadá, Alemania, Inglaterra y Australia. Por eso no estuve cuando, liderando la carrera en Lausitz, Alex perdió el control de su auto al salir de pits y le impactó de lado un auto de Forsythe. Habían pasado cuatro años de nuestra última charla y yo estaba al tanto de su regreso a las pistas, pero jamás me imaginé que nuestro reencuentro sería así. Verlo caminar con dificultad me impactó, pero traté de disimular el sentimiento (los reporteros ‘debemos ser sólo espectadores’)...

ENTRADA A PITS… Fue entonces cuando se detuvo, abrió un brazo y me dijo: “¿No te da gusto verme, amigo?”. “Claro que sí”, respondí. “Entonces alégrate de que estoy en tu país y vamos a platicar”. Así lo hicimos. Esa fue la mayor lección que recibí de Alessandro, a quien conocí en 1998 y siempre tuvo tiempo para atender mis preguntas y dudas. Zanardi nos mostró que las mayores tragedias deben afrontarse con temple, con pasión. La resiliencia (antes de que se pusiera de moda la palabra) vivía en él, y el amor por su familia -y por él mismo- le puso de vuelta en un auto. Ningún obstáculo le frenó y después de conseguir un triunfo en el WTCC (2008, República Checa), demostró una vez más su fortaleza al convertirse en deportista paralímpico. Corrió y ganó el Maratón de Nueva York en paraciclismo, consiguió 18 medallas mundiales y participó en los Juegos Paralímpicos de Londres 2012 y Rio 2016, donde consiguió tres oros y una plata…

SALIDA DE PITS… Cuando parecía que las tragedias habían cesado, vino una más. Mientras entrenaba con su equipo (en una carrera de exhibición) en una carretera en Italia, un camión le atropelló, produciendo múltiples fracturas craneofaciales. Ese accidente de 2020 fue una nueva batalla para Alessandro, quien jamás bajó los brazos y recuperó parcialmente algunos sentidos. Su fortaleza le ha convertido en leyenda, y el ‘jamás rendirse’, en una filosofía de vida. Tristemente, este 1 de mayo nos enteramos del fallecimiento de Zanardi, el mismo día en el cual conmemoramos 32 años de la partida de Ayrton Senna, con quien compitiera en los primeros años de los 90s, en la Fórmula 1...

BANDERA A CUADROS… El adiós de Alessandro nos recuerda la vida de un hombre que nunca se rindió, pero no sólo eso, sino que logró vencer a las adversidades y convertirlas en oportunidades y en éxito. Su manera de afrontar la vida debe ser ejemplo y motivo de inspiración. Para él, para ese piloto campeón de CART en 1997 a quien me acerqué a pedirle una entrevista, mi admiración, respeto y fraternidad. No pude verle para despedirme, y es que para mí como para miles de personas, Zanardi jamás se irá y le veremos en cada una de las pistas donde dejó huella con sus “donas”, ese festejó que popularizó y que hoy se realiza como parte obligada de la celebración… hasta pronto ‘amico’...

Así las cosas, sobre ruedas...

Tendencias