
¡Vaya, vaya!, el tema de la discriminación racial sigue dando de que hablar en la NFL, y es cuando nos preguntamos: ¿de verdad, ya entrados en la segunda cuarta parte del siglo XXI aún es un asunto recurrente en una sociedad que se precia de alto desarrollo? Pues vaya que es para cuestionarlo.
Y es que el tema volvió a tomar revuelo debido a la investigación que ha solicitado el fiscal general de Florida, James Uthmeier, respecto a las prácticas de contratación, supuestamente obligatorias, de la NFL, para dar cabida al sector de las minorías en posiciones clave dentro de los staff de coacheo, como asistentes ofensivos.
Como trascendió, la NFL dio a conocer que dicha política fue suspendida desde diciembre del 2025, pero no lo había hecho público, al mismo tiempo que aseguró que no fue debido a la presión ejercida por la justicia del estado de Florida, el cual, como ya se sabe, es gobernado por el republicano Ron DeSantis, estrecho colaborador del presidente Donald Trupm, y quien tiene un sesgo de discriminación racial en sus políticas
¿UNA MERA PANTALLA?
Es sabido que la Liga ha hecho su trabajo al instalar programas para elevar la cuota de contratación de entrenadores de las minorías, especialmente de raza negra, y el mejor ejemplo de ello es la “Regla Rooney” (lleva ese nombre por el apellido del Art Rooney, legendario dueño de los Acereros de Pittsburgh); sin embargo desde el penoso caso de la demanda del coach Brian Flores (ahora coordinador defensivo en Minnesota) contra la NFL y algunos equipos por discriminación, la NFL instauró otro programa o mandato, como lo bautizaron, para no sólo contratar coaches afroamericanos, sino para que fungieran en el staff ofensivo como coordinadores de ataque o entrenadores de quarterbacks.
De hecho, llama la atención que la Liga reembolsaba el 50 por ciento del salario de esos coaches a los equipos, como gratificación por el apoyo mostrado. Sin embargo todo eso ha terminado como tal bajo estas condiciones, y aunque ahora la NFL señala que dicho programa permanece, aunque sin el subsidio del salario a los equipos, la verdad es que sigue dejando mucho que desear esa igualdad de condiciones para los coaches de diversas razas en la Liga, porque hay que aceptarlo, es una Liga donde los mandos son de raza blanca, y a pesar de que existen algunos coaches negros, salpicados por los 32 equipos, predomina la raza caucásica.
Un dato revelador y que siempre sale a la luz es que de los 32 dueños de equipos, ninguno es afroamericano, así que por más que la Liga intente poner de su cosecha para lograr una mayor inclusión de razas en los mandos, al final se impone el criterio de los que verdaderamente mandan en la NFL: los propietarios.
VERGONZOSO
Una prueba reciente de esto son los casos de dos coaches negros a quienes los dueños de sus equipos trataron de manipular, según las versiones de ambos entrenadores. En 2016 y 2017 la oficina de Cleveland, dirigida por el dueño Jimmy Haslam, le ofreció dinero a Jackson para que el equipo perdiera y así tener altas selecciones colegiales.
En 2022 sucedió exactamente lo mismo cuando Brian Flores, en Miami, vivió la misma presión debido a que el propietario de los Delfines, Stephen Ross, también le ofreció una buena cantidad de dólares para perder algunos juegos.
Sin duda, son cosas que no suceden, o no se han dado a conocer, con coaches de raza blanca, y la pregunta es ¿por qué? La respuesta parece sencilla: son minoría y los dueños del show creen que pueden (y de hecho lo hacen) hacer lo que quieran, y no pasa nada.
En no pocas ocasiones se ha tenido la idea de que la “Regla Rooney” es una mera figura administrativa y de apariencia para los equipos, y para prueba basta la burla que hicieron los Broncos de Denver y los Gigantes de Nueva York hace algunos años con las supuestas entrevistas pactadas con Brian Flores.
NO LE LLENA EL OJO A LOS DUEÑOS
Y es que esa sombra oscura sobre dicho proceso de contratación de coaches negros persiste, y quizá la situación más reciente sea la de Eric Bieniemy, una de las mentes ofensivas más brillantes de los últimos años, y con quien Pat Mahomes ha tenido algunas de sus mejores temporadas en Kansas City. Pues bien, Bieniemy jamás le ha llenado el ojo a algún dueño de equipo para ser contratado como entrenador en jefe. Muchos pensaron que al salir de Kansas City o más tarde de Washington, donde fungió como coordinador ofensivo en ambos equipos, sería tomado seriamente en cuenta para una vacante de coach general. Eso nunca sucedió.
Tras un paso por el futbol americano colegial con UCLA, regresó a la NFL con Chicago como entrenador de corredores en 2025, y ahora vuelve como coordinador ofensivo a Kansas City en 2026. Es cierto, tomará el control del ataque, pero como coach en jefe para un equipo en la NFL parece que jamás.
UN MAL TAN VIEJO COMO LA MISMA LIGA
Historias al respecto de este interminable conflicto racial son bastas, y una que ejemplifica perfectamente lo anterior es la de George Preston Marshall, el fundador y dueño de los Pieles Rojas de Washington en los 60.
En 1961, Ernie Davis, un fabuloso corredor de la Universidad de Syracuse ganó el Trofeo Heisman, y por ende debía ser la primera selección colegial del Draft de 1962. El drama fue que Davis fue el primer jugador negro en ganar el prestigiado trofeo al mejor futbolista colegial, y Preston Marshall se negaba a contratarlo por su raza.
La NFL obligó al dueño de los Pieles Rojas a seleccionarlo, pero éste prefirió negociarlo a los Browns de Cleveland con tal de no firmarlo. La historia posterior es otro tema.
No obstante, lo cierto es que los propietarios, es decir, los verdaderos dueños de la NFL, no el Comisionado (llámese Elmer Layden, Bert Bell, Pete Rozelle, Paul Tagliabue o Roger Goodell), son quienes toman las últimas decisiones, después de todo son ellos los que ponen el recurso económico y además son pocos los que pueden entrar en ese muy selecto grupo de 32 dueños de equipos.
Sin más, este tema del racismo en la Liga parece no tener fin, y aunque algunos coaches se han abierto paso y hasta han logrado ser exitosos como Tom Flores, Mike Tomlin, Tony Dungy (únicos ganadores de Super Bowl), pocos son los que han tenido una continuidad y poseen un récord ganador en su trayectoria como los ya mencionados Flores (Oakland), Tomlin (Pittsburgh), Dungy (Indianápolis), además de Jim Caldwell (Indianápolis y Detroit), Dennis Green (Minnesota), Ron Rivera (Carolina y Washington), Art Shell (Oakland), Marvin Lewis (Cincinnati), Anthony Lynn (Buffalo, y LA Cargadores) y Lovie Smith (Chicago).