
El Estadio Olímpico Universitario fue escenario de una batalla cargada de historia y presión. Desde el arranque, Cruz Azul buscó imponer condiciones con disparos de Agustín Palavecino y Rotondi, pero Pumas resistió con orden.
La recompensa auriazul llegó al 31’, cuando Robert Morales sacó un potente disparo desde fuera del área para el 1-0. El golpe obligó a La Máquina a reaccionar, pese a la lesión de José Paradela, y aunque insistió antes del descanso, no logró empatar.
REACCIÓN CEMENTERA Y GIRO DEL DESTINO
En el complemento, Cruz Azul salió decidido a cambiar su historia. La presión alta inclinó la cancha y al 54’ llegó el empate: un balón desviado por Rubén Duarte terminó en autogol para el 1-1.
El tanto transformó el ánimo del partido. Kevin Mier sostuvo al equipo desde atrás, mientras Jeremy Márquez y Palavecino tomaron el control. Las llegadas fueron constantes con intentos de Piovi, Ebere y Rotondi, pero el gol se negaba.
CAOS Y DRAMA EN EL CIERRE
El tramo final fue una auténtica montaña rusa. Pumas intentó responder, pero la defensa celeste resistió. Al 90’, se añadieron siete minutos que elevaron la tensión al máximo. Incluso, la expulsión de Uriel Antuna acreditada por el VAR, aumentó el dramatismo.

EL GOL QUE ROMPIÓ LA INERCIA
Al 90+5’, llegó la redención: tras un rebote en el área, Carlos Rotondi definió con la izquierda para el 2-1. Un gol que fue más que victoria: fue terminar con el famoso mote de ‘Cruzazulearla’
Nada cambió en los instantes finales. El silbatazo confirmó la hazaña.
LA REDENCIÓN CELESTE
Cruz Azul venció a su historia, a sus fantasmas y a la incredulidad. En Ciudad Universitaria encontró la gloria con carácter y épica y reafirmo sus 30 triunfos en ese terreno universitario.
No fue solo un triunfo… fue una redención.