
La noche en La Bombonera de Toluca tuvo un guion claro: el Tricolor impuso condiciones desde el primer silbatazo ante una Serbia que nunca encontró respuestas. Durante los primeros 30 minutos, el equipo nacional desbordó energía, presión alta y circulación rápida, generando constantes llegadas con Raúl Jiménez, Julián Quiñones y Brian Gutiérrez como principales protagonistas.
Sin embargo, en el mejor momento mexicano, llegó el inesperado golpe europeo: ¡Gol de Petar Stanic!, remate raso que silenció por instantes el estadio y cayó como balde de agua fría. El tanto no reflejaba el trámite, pero encendió la reacción inmediata del local.
REACCIÓN
El empate no tardó en llegar. Johan Vásquez se elevó en el área para rematar de cabeza tras un tiro de esquina cobrado por Brian Gutiérrez. El central reafirmó el dominio nacional, que siguió insistiendo hasta encontrar la recompensa antes del descanso.
En el agregado, la presión tricolor provocó el error fatal: autogol de Stefan Bukinac para el 2-1, marcador que hacía justicia a lo visto en el campo al término del primer tiempo.
SENTENCIA
En el complemento, la superioridad mexicana fue aún más evidente. Raúl Jiménez amplió la ventaja y el vendaval continuó con otro infortunio balcánico: gol en propia puerta de Adem Avdic para el 4-1. Los cambios refrescaron el ataque y mantuvieron el ritmo ante un rival desdibujado.
El cierre fue una joya: Luis Chávez sacó un zurdazo desde fuera del área a la escuadra, rubricando una actuación dominante.
Entre pausas, faltas y lesiones en los minutos finales, el trámite ya estaba resuelto. México dejó claro que Serbia nunca fue rival de altura y firmó una goleada que ilusiona.