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Firmar un QB veterano no asegura un Super Bowl

Quarterback al frente de equipo en busca de ganar lo más rápido posible

Creo que ya es hartazgo lo que provocaba la novela de que si Aaron Rodgers regresaba a jugar con Pittsburgh un año más, aunado a las mil especulaciones sobre si al tenerlo como su quarterback en 2026 significaría la clave para llegar al Super Bowl 61, y de paso ganarlo,

La realidad es que todo eso que se ha escrito sobre el asunto no deja de ser mero vaticinio y manoseo de ideas y deseos para los seguidores de los Acereros, por lo que realmente interesante es irnos hacia atrás en el tiempo y rememorar, para quienes no lo saben, que dicha fórmula de firmar a un mariscal estrella veterano en sus últimos años y exprimirle hasta la última gota es algo muy viejo que ha sucedido durante décadas, por lo menos desde hace medio siglo hacia atrás.

LA DESESPERACIÓN DE GANAR YA

Y es que desde siempre han existido equipos, o más bien, propietarios de franquicias, que quieren ganar ya, de manera instantánea. Es cierto, cada quien busca trascender y lograr sus metas a su manera, y este método se pronto se ha vuelto una moda: ganar ya.

Como muchos lo han hecho antaño, ahora Pittsburgh lo quiere intentar por segundo año consecutivo nuevamente de la mano de Rodgers, pero saber si lo logrará o no, realmente no nos incumbe en esta columna semanal, aunque para hacer honor a la verdad, el año anterior Rodgers, quien aún conserva destellos de su gran calidad, ya lució mermado, y no ignoremos que es un año más.

Sin embargo, vayamos al tema, esos equipos que a lo largo de la historia han apostado todo o mucho por las últimas gotas de jugo de algún mariscal estrella veterano. Sin más, tres han sido los casos más exitosos y eso ni dudarlo: Peyton Manning, Tom Brady y Matthew Stafford

En 2012 el entonces presidente de operaciones de los Broncos de Denver, John Elway (gran ex mariscal del mismo equipo) quería ganar su Super Bowl como ejecutivo de su ex equipo, así que decidió ir por Manning quien fue dejado en libertad por Indianapolis. Sin jugar durante todo un año y regresando de una grave lesión, Elway confió en que Peyton aún tenía gas. No se equivocó. Los llevó a dos Super Bowls y ganó uno, la edición 50. Muy lesionado y disminuido en su último año, Manning aún tuvo la vitalidad para obtener el Trofeo Vince Lombardi..

En 2020 los Bucaneros de Tampa Bay no dejaron escapar la oportunidad de firmar a un veterano en plenitud, aunque con más de 40 años, como Brady, quien salió harto de Nueva Inglaterra y toda vez que terminó su ciclo en dicho equipo. En esa primera campaña les dio el título del Super Bowl 55.

Para el año siguiente, en 2021, la directiva de los Carneros de Los Angeles, siguiendo los consejos de su coach Sean McVay, negociaron con Detroit para firmar a Stafford, un veterano de 33 años que en 12 años con los Leones no había logrado nada. En su primera temporada ganó el Super Bowl 56 para Los Angeles.

LA APUESTA QUE CASI RESULTÓ

Pero ¿qué hay de los demás, de esos que quizá han sido sepultados por el tiempo y el olvido toda vez que no tuvieron la fortuna de ganar un Super Bowl, para lo cual, siendo realistas, fueron contratados?

El más destacado, sin duda, Joe Montana, que ya muy golpeado, fue cambiado de San Francisco a Kansas City en 1994. En ese primer año con los Jefes disputó el Juego de Campeonato de la AFC contra Buffalo, pero un golpe y conmoción cerebral lo dejaron fuera. Al año siguiente sólo llegó a ronda divisional de playoff. Muchos años después el mismo Joe reconoció que se arrepentía de haberse retirado con sólo 39 años de edad, pues aún le quedaban muchas ganas de jugar, aunque ya estaba muy lesionado.

En la lista sigue Brett Favre. Después de salir de Green Bay, los Jets de New York pensaron que sería la respuesta a su desesperación y sequía de títulos. Lo firmaron en 2008 a los 39 años. Tras un arranque vigoroso, las esperanzas renacieron pero al final de la campaña se apagó la magia de Favre. Apenas un año duró su aventura en Nueva York.

A la siguiente temporada (2009), los Vikingos de Minnesota apostaron por el veterano ya de 40 años, y les resultó. Llegaron hasta el Juego por el Campeonato de la NFC con un Favre que se exprimió hasta el final, pero no pudo alcanzar el Super Bowl. Un año después, con una campaña muy irregular, se despidió.

En su momento, Minnesota ya había hecho la misma apuesta cuando en 1997 sacó del retiro a Randall Cunningham, uno de los primeros quarterbacks negros de verdadero impacto en la NFL. Tras su despedida con Filadelfia en 1995, Cunningham sólo duró un año fuera, pues los Vikingos le convencieron de volver a los 34 años de edad. Fue hasta su segunda temporada con Minnesota cuando realmente funcionó, y de no haber sido por la increíble y recordada falla del pateador Gary Anderson en el juego por el Campeonato de la NFC, habrían llegado al Super Bowl 33.

En 2020 los Potros de Indianapolis intentaron hacer lo propio al contratar por un año a Philip Rivers, quien salió de los Cargadores de Los Angeles. Veterano de calidad con 39 años y aún con algo de gas para seguir, los Potros le apostaron, pero sólo duró un año y apenas el llegar a una ronda de comodines en playoffs.

NO LLEGARON NI A INTENTOS

Otros casos menos trascendentes fueron los de Washington en 2010 firmando a Donovan McNabb, estrella en decadencia en Filaldelfia. McNabb nunca demostró ser una solución con los Pieles Rojas.

En tanto, los Cuervos de Baltimore creyeron en que otro veterano como Steve McNair, salido de Tennessee, podría llevarlos lejos. En 2006 lo firmaron a los 33 años, y aunque los llevó a la ronda divisional de playoffs, en su primera campaña, pronto se le agotó el combustible. Al siguiente año poco pudo lograr.

Uno que fueun fracaso total fue la contratación de Russell Wilson por parte de los Broncos de Denver. Negociado con Seattle, en Denver se pensó que podrían repetirla historia de Manning, pero el fiasco fue tal que terminó en la banca y hasta de pleito con el coach Sean Payton.

Como hemos señalado, esa práctica por apostarle a un quaterback estrella veterano para ganarlo todo, y no sólo para ser un “mariscal puente”, de transición, ha sido un hecho recurrente a lo largo de la historia, y tres casos son más que recordados, aquel en que los Carneros se llevaron a un muy lesionado Joe Namath en 1977 a los 34 años, y que fue un fracaso absoluto.

En 1973 los Cargadores se llevaron a Johnny Unitas de los Potros y poco pudo hacer a sus 40 años, y los Petroleros en 1980 al hacerse del muy veterano Ken Stabler a los 35 años. Stabler apenas dio resultado una temporada, las demás fueron muy tristes y decepcionantes.

Así que, pensar que por el simple hecho de firmar a un super estrella quarterback veterano representa una ruta asegurada hacia un título, es más una apuesta que una certeza.

O sea, ¡suerte, con Rodgers, Acereros! La van a necesitar.

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