
Ojalá le vaya bien, muy bien a México. Pero no en lo deportivo, sino en todo el aspecto social que rodea a la Copa del Mundo.
Ese es mi deseo: que en la cancha la selección haga el mejor papel posible, pero que, en realidad, como país y como mexicanos nos vaya muy bien. ¿Esto qué quiere decir? Que no haya problemas mayores los días de partidos en las tres sedes nacionales; que los desafíos de logística e infraestructura realmente se hayan resuelto; que no se presenten incidentes de inseguridad; que las obras en las tres ciudades funcionen para beneficio permanente de sus habitantes y que, en el mes y medio que dura este evento, nosotros y el mundo recordemos a México como lo que es: un país extraordinario.
Todo esto me parece más importante que los resultados en la cancha, aunque, evidentemente, lo que ocurra ahí lo analizaremos y lo platicaremos durante mucho tiempo.
Las dudas del ‘Vasco’ para el debut
Para el partido inaugural, México utilizará una formación muy parecida a la que enfrentó a Serbia el pasado jueves, quizás con una o máximo dos variantes. Estas podrían darse en la portería —sigo pensando que Guillermo Ochoa arrancará contra Sudáfrica y Alfredo Talavera jugará el resto de los partidos— y en la lateral derecha, donde Jorge Sánchez no convence y su lugar podría estar en mejores manos con Israel Reyes.
La defensa central y la lateral izquierda están definidas con Jesús Gallardo, Johan Vásquez y César Montes. Lo mismo ocurre en la delantera, que tendrá a Julián Quiñones por izquierda —aunque, en realidad, me gusta más jugando por detrás del ‘nueve’ y no tan abierto—, Roberto ‘Piojo’ Alvarado por derecha y Raúl Jiménez como centro delantero.
En el medio campo, dos jugadores que tuvieron poca participación al inicio de la era de Javier Aguirre serán titulares: Brian Gutiérrez y Álvaro Fidalgo. Ambos se incorporaron en los últimos juegos de la selección y convencieron al ‘Vasco’. Incluso, la llegada de Fidalgo le costó el lugar a Carlos Rodríguez, quien se quedó fuera de la lista definitiva.
El factor afición y el fantasma del grito
Serán muy importantes los primeros minutos contra el conjunto africano en casa, y no quiero imaginar que haya reclamos por parte de la afición si es que no caen los goles pronto. El peor escenario sería el de un estadio abucheando a la Selección Mexicana o que, incluso, aparezca el grito prohibido ante la desesperación por un mal funcionamiento del equipo. Sería lamentable que ocurriera, pero de la afición mexicana se puede esperar todo.
Quedan muy pocos días para terminar con las especulaciones y conocer, finalmente, a los once titulares, así como para disipar los nervios y la incertidumbre por los resultados.
Mi pronóstico es que México llegará a los octavos de final —que con este nuevo formato representará el quinto partido—, pero que esto no será suficiente para calmar las críticas constantes que pesan sobre el equipo.
Pese a todo, repito: lo que más me gustaría es que como país, y no solo como equipo de futbol, este sea un gran Mundial para México.