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Los saltos masivos durante los partidos de la Selección Mexicana no generan sismos reales, pero producen vibraciones locales que aceleran el desgaste de los edificios

El día que un gol causó un microsismo en México: ¿Puede el Mundial 2026 provocar nuevos temblores?

Microsismo en México 2018 El día que un gol causó un microsismo en México: ¿Puede el Mundial 2026 provocar nuevos temblores? (Cuartoscuro)

La emoción causada por un gol, ¿es el actual culpable de un temblor en México?, aunque posiblemente esto haya surgido de un sismo artificial provocado por las vibraciones de los saltos eufóricos de los aficionados en conjunto; nos deja con la incógnita de si este año será la excepción... ¿Será que en este Mundial 2026 ocurra lo mismo de hace 8 años?

El mito del sismo de 2018: vibración superficial, no un terremoto real

La pasión por el fútbol en México es capaz de mover el suelo. El 17 de junio de 2018, el gol de Hirving “El Chucky” Lozano ante Alemania en el Mundial de Rusia provocó un entusiasmo tal que dos sensores de la Ciudad de México registraron un movimiento catalogado en redes como un sismo artificial.

Sin embargo, especialistas aclaran que no se trató de un terremoto real.

La doctora Xyoli Pérez Campos, investigadora del Servicio Sismológico Nacional (SSN), explicó que este fenómeno no proviene de la ruptura interna de la Tierra, sino de vibraciones superficiales.

Cuando miles de personas se coordinan y saltan al mismo tiempo, como ocurrió con las 74 mil reunidas en el Zócalo capitalino, el suelo elástico absorbe esa energía y genera un efecto de rebote que puede ser detectado por sismómetros cercanos.

Este tipo de sincronización humana tarda aproximadamente siete segundos en alcanzar su punto máximo.

La degradación silenciosa de los edificios de cara al Mundial 2026

Aunque estas vibraciones colectivas no tienen la capacidad de colapsar un edificio, sí representan un factor de riesgo a largo plazo.

De cara al Mundial 2026, expertos advierten sobre la degradación silenciosa que sufren los edificios debido a la vibración repetitiva.

Felipe Martínez, CEO de la Huella Estructural, señala que el desafío en la Ciudad de México es mayor por el simple hecho de las condiciones de su suelo blando, los hundimientos constantes y el envejecimiento de las estructuras que ya han soportado los sismos de los años 1985 y 2017.

Por ello, especialistas buscan el poder implementar sistemas de monitoreo continuo con acelerómetros para evaluar el estado de los edificios en tiempo real y realizar mantenimientos preventivos antes de que aparezcan fallas en las estructuras.

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