
El debut de Ecuador en la Copa del Mundo 2026 tuvo un desenlace trágico. En un ríspido y abierto encuentro disputado en el Lincoln Financial Field de Filadelfia, la selección de Costa de Marfil se impuso por la mínima diferencia (1-0) a la escuadra sudamericana gracias a una genialidad en el último suspiro, complicando las aspiraciones de la Tri en un Grupo E donde Alemania ya marcó territorio. El resultado dolió el doble para los dirigidos por Sebastián Beccacece, ya que significó la pérdida de un invicto histórico que arrastraban desde septiembre de 2024.
El estratega argentino sorprendió desde el inicio con un planteamiento sumamente agresivo, prescindiendo de la línea de tres centrales para habilitar a Alan Minda en ataque buscando romper la sequía goleadora. La propuesta funcionó en la primera mitad, donde Ecuador generó las opciones más claras.
Enner Valencia dio el primer aviso al 11′ con un disparo apenas por encima del travesaño, y posteriormente el marco fue el enemigo de la Tri: primero John Yeboah al 23′ y luego el propio Minda al 30′ estrellaron sus remates en el larguero defendido por Yahia Fofana. Por su parte, los marfileños apelaron a un juego físico que les costó tres tarjetas amarillas antes del descanso, pero siempre insinuando peligro mediante la velocidad de Yan Diomande por la pradera derecha.
El banquillo africano dicta la sentencia
En la parte complementaria, el ritmo no bajó y las fuerzas se equilibraron. Costa de Marfil también se topó con el metal tras un testarazo de Elye Wahi a centro de Diomande, adueñándose por tramos del medio campo gracias a su despliegue físico. Cuando las piernas comenzaron a pesar y el empate parecía firmado, el técnico africano Emerse Faé movió sus piezas con maestría y mandó a la cancha a Amad Diallo, extremo del Manchester United.
Fue en el minuto 90 cuando la tragedia se consumó para el cuadro tricolor. Wilfried Singo firmó una gran descolgada por la banda derecha y mandó un servicio preciso al corazón del área, donde Diallo apareció sin marca para cachetear el balón pegado al poste de Hernán Galíndez.
El gol agónico congeló a los más de 68,274 espectadores—en su mayoría ecuatorianos—que habían abarrotado el inmueble de Pensilvania, reviviendo los fantasmas del Mundial de Qatar cuando otra nación africana, Senegal, los dejó fuera de combate. Ahora, Ecuador se jugará la vida en la segunda jornada del certamen frente a la poderosa Alemania.