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El Tri se juega la vida en el Mundial ante la selección de Ecuador; Javier Aguirre confía en la madurez de un grupo que sueña en grande

¡Venga México! ¡Vamos con todo!

Entrenamiento de México (SASHENKA GUTIERREZ/EFE)

La selección mexicana afronta este martes uno de los desafíos más exigentes de su camino en la Copa del Mundo 2026 cuando enfrente a Ecuador en los dieciseisavos de final, en un duelo que pondrá a prueba el carácter, la personalidad y las aspiraciones de un conjunto nacional que busca mantenerse con vida ante su afición en el Estadio Azteca.

Ecuador, una potencia en ascenso

Para el estratega mexicano, la evolución del futbol ecuatoriano ha sido evidente y sostenida, producto de una generación de futbolistas que hoy destacan en las principales ligas del mundo y que han convertido a su selección en un rival de máximo respeto.

«Ecuador ha crecido muchísimo. Estaba por debajo de los de siempre, Uruguay, Argentina y Brasil, pero ahora Ecuador alcanzó, junto con Colombia, ese nivel. Tiene muchos jugadores fuera de su liga, es un rival de mucho respeto, ha crecido en su área y a nivel mundial con esa exportación de jugadores», señaló Aguirre.

México apuesta por su identidad

Más allá de las virtudes del rival, Aguirre dejó claro que la clasificación dependerá, en gran medida, de la capacidad de México para imponer su propia forma de jugar y mantener el equilibrio durante los 90 minutos.

«Tenemos de todo, menos ansiedad o nerviosismo, al contrario. Debemos hacer un partido casi perfecto para mantenernos en el Mundial. Espero que estemos bien en bloque medio y bajo, ser contundentes para estar bien», afirmó.

La consigna es clara: defender con solidez, reducir espacios, competir cada balón y aprovechar las oportunidades ofensivas. En esta clase de partidos, donde la tensión aumenta y los errores suelen ser determinantes, la contundencia puede convertirse en el factor decisivo para inclinar la balanza.

La generación del “Cero del Miedo”

Aguirre reconoció sentirse sorprendido por la mentalidad de sus jugadores y por la forma en que afrontan el desafío mundialista sin complejos, conscientes de que tienen una oportunidad histórica para trascender.

«Es sorprendente la madurez que me han mostrado estos chicos, me contagian. Tengo 67 años y podría ser el abuelo de muchos de ellos. Son chavos que no le tienen miedo a nada, ni al éxito ni a lo que pueden lograr, y eso te contagia. Yo los dejo que sueñen y se entreguen», señaló.

México está ante una nueva prueba de carácter. Y la ilusión de todo un país viaja con once jugadores que buscarán dejarlo todo para mantenerse con vida en la Copa del Mundo 2026.

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