
Una de las ideas más difíciles de asimilar para muchos aficionados es que no todas las posiciones exigen un ataque inmediato o una combinación brillante. De hecho, en gran parte de las partidas magistrales la diferencia no la marca un golpe táctico, sino una larga secuencia de pequeñas decisiones que mejoran gradualmente la posición.
Es importante resistir la tentación de forzar los acontecimientos. Muchos errores nacen del deseo de “hacer algo” cuando la posición todavía no está madura para una acción concreta. En estos casos, la paciencia es una virtud. Consolidar la estructura de peones y mejorar la coordinación de las piezas suele ser un plan mucho más efectivo que lanzarse a un ataque prematuro.
ACUMULACIÓN DE VENTAJAS
Curiosamente, las combinaciones espectaculares suelen aparecer precisamente después de una paciente labor de acumulación de ventajas. Cuando todas las piezas están bien coordinadas y las del rival carecen de espacio o actividad, las posibilidades tácticas surgen casi de manera natural.
En definitiva, el ajedrez de alto nivel enseña una valiosa lección: antes de buscar la jugada brillante, conviene construir una posición que la haga posible. Quien aprende a mejorar lentamente sus piezas descubrirá que muchas victorias aparentemente “tácticas” tienen, en realidad, un origen profundamente estratégico.
TARRASCH - SCHLECHTER
LEIPZIG1894
1.e4 e5 2.Cf3 Cc6 3.Ab5 d6 4.d4 Ad7 5.Cc3 Cf6 6.0–0 Ae7 7.Te1 Cxd4 8.Cxd4 exd4 9.Axd7+ Dxd7 10.Dxd4 0–0 11.b3 Tfe8 12.Ab2 Af8 13.Tad1 Dc6 14.Td3 Te6 15.Tde3 Tae8 16.h3 Db6 17.Dd3 c6 18.Ca4 Dc7 19.c4
.

¿En qué deben pensar las negras? Los ordenadores nos han mostrado el camino en innumerables situaciones semejantes: se trata de hostigar a los peones c4 y e4, los capitanes del frente de peones, mediante las rupturas ….b5, ….d5 o ….f5. En esta partida veremos cómo las negras tuvieron la oportunidad de ejecutar las tres. Al no hacerlo quedaron condenadas a una lenta agonía posicional, hasta morir asfixiadas por una falta absoluta de espacio.
19...Cd7 20.Rh1 f6?! Las negras desaprovechan la primera ocasión: 20...a6 21.Ac3 b5 22.Cb2 Cc5 23.Dd4 Db7 24.f3 b4. Más adelante podrían haber establecido el dúo de peones a4–b4, obteniendo un valioso contrajuego en el flanco de dama.
21.Dc2 Ce5 22.Cc3 Cf7 23.g4? El maestro de la paciencia se precipita.
23….Da5? La vulnerabilidad del enroque blanco queda al descubierto tras 23...d5! Schlechter debió anticipar esta posibilidad, ya que esta ruptura constituye un recurso estratégico que debe considerarse en todo momento. 24.cxd5 (Si 24.exd5, Txe3, seguido de la penetración de la dama negra por g3.) 24...cxd5 25.De2 dxe4=
24.Td1 Db6 25.h4?! Ce5? Ahora 25...h5! 26.gxh5 Da5 27.De2 f5, y las negras habrían ejecutado las tres rupturas temáticas: ...b5, ...d5 y ...f5. Lamentablemente, solo en el análisis y no en la partida. Esos peones de vanguardia constituyen un objetivo demasiado apetecible como para dejarlos en paz.
26.Tg3 Cf7 27.f3 Ch8? 28.Ce2 Dc7 29.Tdg1 Df7 30.Cd4 T6e7 31.g5 fxg5 32.Txg5 g6 33.Cf5 Te5 34.f4 Txf5 35.exf5 Ag7 36.fxg6 1–0