Deportes

Tras su nacimiento surgió una serie de cuestionamientos sobre la estructura jurídica y financiera

Piratas FC arranca entre litigios, dudas corporativas y señalamientos sobre su conformación jurídica

El regreso del futbol profesional a Veracruz con el nacimiento de Piratas FC ha generado expectativa entre la afición, pero también una serie de cuestionamientos sobre la estructura jurídica y financiera que dio origen al proyecto.

Detrás de la presentación del nuevo club aparecen empresas distintas, una afiliación deportiva separada de la operación local, un estadio público entregado en comodato y un litigio mercantil por 120 millones de pesos que hoy acompaña el arranque de la franquicia.

Hasta el momento no hay una versión pública de la situación.

De acuerdo con información obtenida de fuentes cercanas al caso, CF Veracruzano, S.A. de C.V. recibió del Gobierno de Veracruz el comodato por diez años para administrar el Estadio Luis “Pirata” Fuente y el Centro de Alto Rendimiento, convirtiéndose en la empresa encargada de la operación del proyecto deportivo en la entidad.

Sin embargo, las mismas fuentes sostienen que la afiliación deportiva reconocida por la Federación Mexicana de Futbol no correspondería a esa sociedad, sino a Desarrolladora de Fútbol México ALC, S.A. de C.V., lo que ha generado interrogantes sobre la verdadera integración jurídica del club y la distribución de responsabilidades entre ambas empresas.

La compleja estructura corporativa ha despertado cuestionamientos dentro del entorno del futbol mexicano, particularmente porque la empresa operadora enfrenta un juicio mercantil mediante el cual se reclama el pago de 120 millones de pesos contra CF Veracruzano, S.A. de C.V. y José Carlos Vives Gómez. Aunque el procedimiento permanece en trámite y será la autoridad judicial quien determine su resolución, el litigio ha colocado al proyecto bajo mayor escrutinio.

Fuentes consultadas afirman que este esquema también ha generado sospechas relacionadas con posibles operaciones de lavado de dinero, situación que, aseguran, ya es conocida al interior de la Federación Mexicana de Futbol. Incluso sostienen que altos directivos del organismo, entre ellos su secretario general, Íñigo Riestra, habrían facilitado las gestiones que permitieron concretar la operación para el nacimiento de Piratas FC.

Hasta el momento no existe una explicación pública sobre la forma en que se articulan ambas sociedades, quién ostenta la titularidad definitiva de la afiliación deportiva, qué criterios fueron considerados para entregar el comodato del estadio y qué revisiones realizó la Federación antes de autorizar la participación del nuevo club. Mientras el balón está por rodar en el renovado Pirata Fuente, las dudas sobre la conformación del proyecto continúan creciendo y mantienen abierto un expediente que podría extenderse más allá de la cancha.

Tendencias