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Columna: ‘Ajedrez Clásico’

Nikolai Grigoriev: el rey de los finales de peones

DE ESOS CASOS RAROS. Nikolai Grigoriev.

Nikolai Dmítrievich Grigóriev nació en Moscú el 14 de agosto de 1895, hijo de un músico de la orquesta del Bolshói. Se incorporó tardíamente al ajedrez organizado, a los dieciocho años, debutando en el torneo del club de Moscú de 1915, donde perdió ante un joven Alekhine con quien luego mantendría amistad. La Primera Guerra Mundial lo llevó al frente, de donde regresó gravemente enfermo.

En el ajedrez soviético de los años veinte, Grigóriev fue una figura central: cuatro veces campeón de Moscú, organizador del club moscovita, editor de la columna de ajedrez de Izvestia durante más de una década, y fundador de la revista 64. Pero su legado más perdurable fue como compositor: más de 150 estudios de finales de solo reyes y peones, un terreno donde se le considera insuperado. Su dominio de la oposición, la triangulación y las carreras de coronación quedó demostrado en 1935, cuando arrasó con diez de los doce premios de un concurso de la revista francesa La Stratégie.

UNA VIDA DIFÍCIL

Sobre el final de su vida existen versiones contradictorias. Según una investigación del historiador ruso Sergey Tkachenko, en octubre de 1937 la policía del NKVD lo detuvo en un tren al regresar de una gira por Siberia; frágil de salud, habría perdido el conocimiento tras el uso de fuerza, con sangrado constante en la garganta. Sin embargo, fuentes especializadas en estudios de finales, como ARVES, sostienen que Grigóriev no fue arrestado, y que murió por causas médicas: complicaciones de una operación de apendicitis, según algunas fuentes, o cáncer de pulmón, según otras.

Murió en Moscú el 10 de noviembre de 1938, en pleno Gran Terror estalinista —el mismo año en que colegas suyos, como Nikolai Krylenko, fueron ejecutados—, sin que exista consenso definitivo sobre si la violencia sufrida en 1937 contribuyó a su deterioro final.

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Quien lleve dentro algo de ambición hará bien en cubrir desde ahora el resto de la página, y devorar el diagrama únicamente con los ojos. Los demás pueden, sin remordimiento, limitarse a saborear el fruto ya maduro del arduo trabajo de Grigóriev.

1.Re3 (1.Rd2 de inmediato permite ….b5)

1….Rd5 2.Rd2 b5 3.Rc2 Rc5 4.Rb3 b6 5.d4+ Rd5 6.Rb4 Rc6 7.Ra3 (Como se puede apreciar, las complicaciones apenas comienzan. El rey blanco no puede ocupar d3 hasta que las negras vayan a d5)

7….Rd6 8.Rb2 Rd5 9.Rb3 Rd6 10.Rc2 Rc6 11.Rd2 Rd6 12.Re3 Rd5 13.Rd3 (La victoria es fácil ahora)

Conviene no confundir esto con el catálogo completo de variantes: en la tercera jugada, el camino puede bifurcarse hacia una historia enteramente distinta.

3….b4 4.cxb4 Rd4 5.Rd2 b6 6.Rc2 Re3 7.Rc3 b5 8.Rc2 Rf4 (Ahora las blancas pueden triangular para pasar el turneo a las negras)

9.Rb2 Rf3 10.Rb3 Rf4 11.Rc2 Re5 12.Rd1 Rd5 13.Re2 Rd4 14.Rd2. El mismo tema que en la primera variante. Ahora, el final ya no ofrece dificultades.

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