
Durante el receso de temporada se dieron jugosas extensiones de contrato en diferentes posiciones, algo que suele suceder a menudo, sin embargo hubo dos de esos movimientos que llamaron mi atención: los contratos que obtuvieron los corredores Jahmyr Gibbs de Detroit y Bijan Robinson de Atlanta.
Primero fue Robinson, algunas semanas después Gibbs, pero cada uno se convirtió en el acarreador mejor pagado de la Liga al momento de estampar su firma, lo que nos deja con la sensación de que estamos en el mismo nivel de carrera de egos por ser el jugador mejor remunerado de cada posición sin llegar a ser quizá el super estrella del equipo.
Es cierto que estas extensiones contractuales para ambos son merecidas, y más aún para el gremio de los corredores, que hasta hace apenas unos años era una posición hasta cierto punto despreciada dado que se decía que los corredores habían pasado a ser un producto de segundo término, ya que no era tan necesario para las nuevas ofensivas basadas más en el juego aéreo.
DE LA QUEJA AL RECONOCIMIENTO
Por un buen rato, los corredores levantaron la voz para que su posición fuera revaluada, y el que fue primeramente premiado fue Christian McCaffrey de San Francisco, quien hace tres años fue designado el Jugador Ofensivo del Año, lo que le valió convertirse en el acarreador mejor pagado de la Liga; no obstante, desde ese momento inició una situación similar a la que se vive de manera ya alarmante en el terreno de los quarterbacks y posteriormente con los receptores, donde cada nueva extensión de contrato exige hacer del jugador que lo solicite, el mejor pagado de su gremio.
Y bueno, como siempre hemos dicho, no esta mal, se lo ganan con creces después de la enorme carga de trabajo que recae sus cuerpos para ofrecer un gran espectáculo, ¿pero realmente es necesario rebasar al contrato más elevado que exista?
Si el mérito o logro lo vale, claro que si, como sucedió en el caso de Shaquon Barkley de Filadelfia, quien lo firmó tras correr más de dos mil yardas (una de las grandes hazañas para cualquier corredor) y ser la bujía para que las Águilas ganaran el Super Bowl 59.
LA MODA DEL MEJOR PAGADO
Sin embargo, ¿qué hay de los siguientes acarreadores que han rebasado ya por mucho a Barkley, en cuanto a dinero?
Primero fue Jonathan Taylor de Indianapolis, posteriormente los citados Robinson y Gibbs, por lo que el cuestionamiento es: ¿estos tres han hecho más por sus equipos que McCaffrey y Barkley por San Francisco y Filadelfia, respectivamente, en su momento? Quizá no.
Taylor es el caballo de batalla de los Potros, pero no ha sostenido al equipo, y la mayor prueba fue la temporada anterior cuando se quedaron sin el quarterback Daniel Jones.
De Robinson, no cabe duda, es espectacular y efectivo, pero no es la gran bujía de los Halcones; al menos no se ha visto reflejado en el accionar del conjunto.
Y de Gibbs, es un fenómeno, ni ponerlo en duda, pero ¿ha sido el pilar de la ofensiva de los Leones? No, la pieza clave es Jared Goff, el mariscal de campo.
Y ¿a qué vamos con esto?, pues que si comparamos la labor de McCaffrey y Barkely en sus equipos, su aporte es superior. McCaffrey ha mantenido a flote la ofensiva de los 49ers cuando Brock Purdy ha estado lesionado; Barkley la mantuvo competitiva cuando el pasador Jalen Hurts tuvo altibajos en la campaña de Super Bowl.
Es verdad, nadie demerita que merecen una jugosa extensión contractual, ¿pero debe de ser al grado de convertirlos en los mejor pagados?
¿UN CASO JUSTO O DEVALUADO?
Si a esas vamos, pues existe un caso que quizá merecía mayor atención y dinero en el acuerdo firmado, y me refiero a Kenneth Walker, el corredor MVP del anterior Super Bowl ganado por Seattle, y que emigró a Kansas City, y a quien lo firmaron por un salario que no lo hizo el mejor pagado de la posición, aún cuando fue la pieza que mantuvo andando el ataque por tierra de los Halcones Marinos durante toda la campaña, y mayormente al final de la misma, cuando perdieron a Zach Charbonnet, su otro acarreador.
Walker ganará 14.3 mdd anuales con los Jefes, una cantidad muy inferior a lo que obtiene McCaffrey (19 mdd), Barkley (20.6 mdd), Taylor (22 mdd), Robinson (22.2) y Gibbs (22.5 mdd).
Por esa razón, la reflexión es: ¿la posición de corredor ha entrado en la misma espiral de ego como la que se vive con quarterbacks y receptores, que exigen ser los mejor pagados en cuanto llega una extensión de contrato?
Al parecer si, y eso a la larga sólo disparará la inflación en los salarios, que lejos de beneficiar al deporte, lo daña, pues ya no se premia al que se ha ganado a pulso esa clase de motivación, sino al que apenas es una promesa, y que en la mayoría de los casos no vuelve a tener el gran nivel una vez que ha engordado su cuenta bancaria.