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El esloveno trituró a todos sus rivales tras atacar en solitario a 50km de meta, y ya saca ventaja de 3′21″ a Primoz Roglic, segundo en la general

Tadej Pogacar domina como loco la cuarta etapa y pone su sello en la Vuelta a España

Vuelta a España- Etapa 4 A su estilo demoledor Pogacar cerró con un ataque a 50 km de meta, subiendo la Collada de Beixalís, incontestable, que condenó a la impotencia a sus rivales. (EFE)

El esloveno Tadej Pogacar (UAE) dejó sentenciada la Vuelta a España con una exhibición en solitario que lo llevó a la victoria en la cuarta etapa, disputada sobre 104,8 km con salida y llegada en Andorra la Vella, primera cita de montaña en la que trituró a todos sus rivales, condenados a luchar por el segundo puesto.

Pogacar estrenó su palmarés en la Vuelta en 2019 con victoria en Andorra, en Cortals D’Encamp. Siete años y cinco maillots del Tour después reapareció en la ronda con otro laurel adornado con una lección magistral de las suyas que deja sentenciada la Vuelta y su primer maillot rojo.

A su estilo demoledor cerró con un ataque a 50 km de meta, subiendo la Collada de Beixalìs, incontestable, que condenó a la impotencia a sus rivales. Su exhibición se tradujo en meta en diferencias abismales. Un grupo de seis llegó a 2.39 con Widar, Gall, Onley, Kuss, Mas y Roglic. Carapaz, a 2.57.

Una estocada hasta la bola del fenómeno nacido hace 27 años en Klanec, el mismo que tiene en su palmarés 129 victorias, 21 de ellas esta temporada, el de los 5 Tours, 1 Giro, 2 Mundiales, 4 Liejas, 3 Flandes.......el que va camino de ser el noveno ciclista en tener las tres grandes en su historial.

La estrella eslovena tiene 3.21 minutos sobre su compatriota Primoz Roglic y 3.32 respecto a Enric Mas. En un minuto, el grupo de aspirantes al podio, con Kuss, Onley, Carapaz y Gall.

  •   “Ha sido un día muy duro. Cuando vi a los Decathlon poner ritmo sabía que iban a ir contra mí, por eso decidí irme solo. Las diferencias son suficientes, ahora iré más calmado para los próximos días, la carrera será menos estresante. Aquí gané mi primera carrera en la Vuelta, nunca pensé que iba a llegar a estos niveles, nunca lo olvidaré”, comentó.

El UAE controla y muestra sus intenciones

El UAE de Pogacar avisó pronto de que iba a controlar la carrera, por eso no consolidó ninguna fuga seria. Diez hombres coronaron en cabeza, Fortunato al frente en la cima que marca el techo de la presente edición, a 2.409 metros de altitud.

La insistencia del cuadro emiratí echó abajo la primera ilusión colectiva del día y, por si fuera poco, el Decathlon de Felix Gall, candidato de la general, tomó el mando para imponer un ritmo que terminó de destrozar el pelotón en el descenso camino de Beixalís

Pogacar despega en Beixalis

El movimiento del Decathlon no hizo sino estimular los ánimos de Pogacar. La duda consistía en conocer el momento en que Pogacar iniciaría su vuelo rasante. Todo inició a 50,5 km de meta, en el ascenso a la Collada de Beixalís, el puerto más duro de montaña del día.

Cuando Pogacar se puso en pie en su bicicleta en el tramo más duro los demás asintieron con resignación. Solo Felix Gall intentó seguirlo. Hubiera sido un suicidio insistir. Mejor dejó que Pogacar se marchara solo.

Había comenzado el monólogo implacable del rey del ciclismo mundial. A su ritmo, confiado y a otro nivel, su contrarreloj individual le permitió coronar el Coll D’Ordino (1a, 9,9 km al 7) con 3 minutos sobre el grupo de Kuss, Mas, Roglic y Gall. Medio minuto después Carapaz.

No se cortó en absoluto Pogacar en el descenso. A pesar de su cómoda ventaja, de tener la etapa asegurada, el esloveno se jugó el chasis rozando el borde de la carretera en alguna curva. Un exceso de riesgo innecesario que fue observado desde el coche del equipo. No hacía falta jugarse la Vuelta ante tal dominio.

La cabalgada de Pogacar llegó a La Comella (3a, 3,9 km al 5,9), último obstáculo del día. Sobrado el esloveno, se permitió saludar chocando el puño con su compañero Adam Yates, ausente en la Vuelta, pero presente en la cuneta para ver en directo la clase magistral del fenómeno. En la cima 3 minutos de colchón. Lanzado a meta.

Una victoria que sentencia la Vuelta

Hasta Andorra coser y cantar. Faltaba poner la firma a un guion que estaba medio escrito. Una victoria especial, la quinta en la Vuelta, la segunda de la presente edición, un triunfo en Andorra.

Ahora, con más de 3 minutos de ventaja, Pogacar podrá controlar la carrera más a su manera. Sentenció el Tour en la primera semana. También la Vuelta.

  • “No sé, si llegaré hasta el final de rojo, será duro, pero el equipo es fuerte. Ahora podré estar más tranquilo, la diferencia es buena”, resumió.

La quinta etapa de este miércoles ya en terreno español, será de 173,3 km entre Falset, la capital del Priorat, y Roquetes, en tierras del Ebro. Los equipos de los sprinters tendrán la palabra. EFE

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