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La difícil decisión de elegir al QB titular

Coach indeciso sobre cuál quarterback elegir para ser el titular.

Entre las competencias por puestos titulares en un equipo de la NFL sin duda destaca la de mariscal de campo, y en este 2026 son varios equipos los que atraviesan por tal situación, sin embargo hay dos que en especial llaman la atención por las personalidades que entran en tal proceso, me refiero a los Browns de Cleveland y a los Raiders de Las Vegas.

Con los Browns estaban en la pelea el veterano DeShaun Watson y el joven de segundo año Shedeur Sanders (hijo de la leyenda Deion Sanders); por los Raiders el ya muy probado Kirk Cousins y el novato Fernando Mendoza, ganador del Heisman y campeón colegial con Indiana la campaña anterior.

LA ÚLTIMA Y NOS VAMOS EN CLEVELAND

En Cleveland dejaron la incertidumbre atrás y han nombrado al quarterback abridor para la temporada. El coach Todd Monken se fue a la segura y se decidió por Watson, y creo que es un acierto. A pesar de que Watson (quien fuera una estrella y fenómeno con los Texanos de Houston hace unos años), no ha tenido regularidad en su juego por lo menos en los últimos tres años, ofrece la posibilidad real de que retome esa calidad que lo llevó incluso a firmar uno de los contratos más polémicos en la historia de la NFL, cuando acordó con los Browns un contrato garantizado en su totalidad por más de 260 mdd, y que a la postre ha sido también el gran fiasco, lo cual ha sido reconocido por el dueño del equipo, Jimmy Haslam.

Es verdad que la situación extra deportiva de Watson, (tras el caso de las acusaciones por acoso sexual de varias mujeres), que lo llevó a cumplir un sanción de 11 juegos de suspensión, aunado a múltiples lesiones de seriedad, provocaron que no haya encontrado un ritmo adecuado para jugar, pero es un hecho que el potencial y el talento sigue ahí.

Llamó la atención que en su reciente aparición en pretemporada en el propio estadio de los Bowns fuera abucheado de manera escandalosa, pero eso sin duda es un asunto de una afición que se siente engañada con este jugador que nada bueno a aportado al equipo, sin embargo, aún queda algo de esperanza de que eso cambie.

Monken, un entrenador de mentalidad ofensiva, además de ser un tipo inteligente, sabe que existe una mayor posibilidad de ganar con Watson que con Sanders, quien mostró muy poco el año anterior como para pensar que será un gran pasador en la NFL.

Watson necesitaba la confianza de un entrenador, y Monken se la ha dado, algo que no sucedió en años anteriores con Kevin Stefanski (ex entrenador de Cleveland), quien nunca quiso tener a Watson en su equipo.

Se vislumbra interesante la dupla Monken-Watson, pues muchas ocasiones un buen jugador que va a la baja pero mantiene su talento, sólo necesita de ese coach que confíe en él, y sin más, Monken ofrece eso, además de ser, como ya dijimos, un entrenador de perfil ofensivo que sabe sacar provecho de sus pasadores, y podría exprimir o despertar ese juego que aún queda en Watson. No debemos olvidar que Monken, en sus años como el coordinador ofensivo de Baltimore, logró importantes progresos con Lamar Jackson, un quarterback de las mismas características que Watson.

Así que demos a Watson ese beneficio de la duda, porque si logra recupera algo de esa chispa como pasador que tuvo en Houston, los Browns podrían ser esa sorpresa de media tabla que por lo menos entretiene, y que de paso cambiaría los abucheos por unos cuantos aplausos en el estadio a la hora de ver jugar a sus Browns.

LA INDECISIÓN DE UN COACH NOVATO EN LA VEGAS

En Las Vegas, quizá el calor no le ha permitido al recién desempacado coach Klint Kubiak (uno de los hijos de Gary Kubiak), ex coordinador ofensivo del campeón Seattle, refrescar las ideas y darse cuenta de que quizá no hay mucho de descifrar en la competencia interna que mantiene por el puesto de quarterback entre Cousins y Mendoza.

Es de entender que siempre se debe mantener esa posibilidad para que ningún jugador sienta que tiene seguro su lugar, pero aquí creo que sería un error ir con el novato Mendoza en vez del veterano Counsin.

Kirk ha brillado en donde ha jugado: en Washington demostró su valía que lo llevó a Minnesota con un buen contrato, donde una lesión acabó con su paso por los Vikingos. Posteriormente dio el salto a Atlanta, donde un entrenador de mentalidad defensiva (no de ataque que es lo que necesitaba Cousins) como Raheem Morris, aunado a pésimas decisiones de la gerencia del equipo, pareciera que lo congelaron a pesar de darle un enorme contrato.

A las primera de cambio y algunos tropiezos, fue relegado a la banca y su lugar fue dado al novato Michael Penix del que ahora tampoco están seguros que sea la solución para los Halcones.

Una lesión de Penix devolvió a Cousins a la titularidad en la recta final de la campaña y lo hizo bastante bien, al grado de que Klint Kubiak lo pidió para el ataque de los Raiders. Hay que recordar que Kubiak ya había trabajado con Cousins en Minnesota, y esa es la clave para suponer que la mejor decisión para el debutante coach es inclinarse por Cousins, ya que conoce su sistema, lució bien cuando estuvieron juntos y ante tal antecedente no hay porque pensar que sería diferente.

De la misma manera, Kubiak debería tener en cuenta que Cousins es la mejor garantía para mantener su trabajo ante un dueño de muy poca paciencia como Mark Davis, quien no se anda por las ramas para despedir a un entrenador tras una primera temporada; sino lo creen que le pregunten a Pete Carroll tras la temporada anterior.

De la misma manera, Mendoza, aunque es un gran prospecto, no deja de ser un novato al que, de lanzarlo al ruedo así a las primeras de cambio, podría forzar su desarrollo y por consiguiente minar su confianza, después de todo son muy, pero muy contados, los quarterbacks que lograron afianzarse de la titularidad en su primera temporada como Dan Marino, Peyton Manning, John Elway, Ben Roethlisberger, Brock Purdy, por nombrar algunos, pues hay que señalar que muchos otros grandes debieron esperar por lo menos un año en la banca aprendiendo el sistema de juego.

UN VOLADO EN ATLANTA

Finalmente, qué podemos agregar a la situación que se vive en Atlanta donde, a pesar de haber contratado a un muy buen entrenador ofensivo como Stefanski, le dejaron unas pobres opciones a elegir para el puesto de quarterback con Tua Tagovailoa y Michael Penix; el primero muy tocado por las lesiones y digamos que cartucho quemado, el segundo una incógnita de la que ni la misma oficina de los Halcones sabe a ciencia cierta por qué lo seleccionó hace un año cuando acababan de firmar a Cousins. Suerte para Stefanski en su decisión, no será fácil, y tampoco una garantía con ninguno de los dos en la terna.

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