
Sergio ‘Checo’ Pérez vivió un domingo para el olvido en el Gran Premio de Baréin disputado en Malasia, al concluir en la posición 19 con Cadillac, después de una prueba condicionada por la lluvia, los cambios de estrategia y la aparición del coche de seguridad en el Circuito Internacional de Sepang.
“Ha sido una carrera muy dura hoy. Pensábamos que el asfalto se iba a secar mucho antes de lo que lo hizo; pero después de la primera vuelta me di cuenta que era realmente complicado mantener el coche en pista”, reconoció el piloto mexicano tras cruzar la meta.
La estrategia de Checo se vino abajo
Pérez explicó que Cadillac decidió enviarlo a pits para montar neumáticos intermedios, una maniobra que inicialmente comenzó a darle resultados y le permitió acercarse a los monoplazas que tenía por delante.
Sin embargo, el panorama cambió con la aparición del Safety Car. “Desgraciadamente, salió el coche de seguridad y el grupo se volvió a compactar, por lo que se esfumó la ventaja que teníamos y eso cambió por completo la imagen de la carrera”, lamentó el tapatío.
Checo apunta a un problema de software
El mexicano también reveló que durante el arranque varios monoplazas sufrieron un problema relacionado con el software, una situación que, según señaló, está siendo examinada por la FIA. La salida de la carrera tuvo que ser suspendida después de que varios autos presentaran dificultades que dejaron sin efecto la respuesta del acelerador. [fia.com]
“Fue una carrera muy exigente y las sensaciones en el coche eran dificultosas, a ratos”, explicó Checo, quien pese al complicado resultado se mostró confiado en obtener conclusiones útiles: “Estoy seguro de que aprenderemos de ello y aplicaremos esas lecciones en las próximas carreras”.
Verstappen vuelve a lo más alto
Mientras Pérez padecía en la parte trasera, Max Verstappen encontró la recompensa en el caos. El tetracampeón llevó a Red Bull a su primera victoria de la temporada y cruzó la meta después de 55 vueltas, con Kimi Antonelli segundo, a 2.307 segundos, y Lewis Hamilton tercero con Ferrari.
Charles Leclerc terminó cuarto, seguido por Isack Hadjar, mientras Fernando Alonso cerró una destacada actuación en el octavo puesto. La victoria significó además el primer triunfo de Red Bull Ford Powertrains en Fórmula Uno.