
Los fiscales generales adjuntos de San Isidro, Patricio Ferrari y Cosme Iribarren, solicitaron este jueves 8 de octubre una condena de 12 años de prisión e inhabilitación de 10 años para ejercer la medicina contra el neurocirujano Leopoldo Luque, considerado el médico de cabecera de Diego Armando Maradona, en el juicio por la muerte del ídolo del fútbol.
Juicio por la muerte de Maradona: ¿Por qué están pidiendo 12 años de cárcel para Lepoldo Luque?
Durante los alegatos de clausura ante el Tribunal Oral en lo Criminal N° 7 de San Isidro, la Fiscalía también requirió 10 años de prisión e inhabilitación profesional por el mismo plazo para Nancy Forlini, coordinadora de cuidados domiciliarios de Swiss Medical. También 8 años de prisión e inhabilitación de 10 años para la psiquiatra Agustina Cosachov, 5 años para el psicólogo Carlos Díaz y 4 años para el enfermero Ricardo Almirón y el coordinador de enfermería Mariano Perroni.
Luque, Forlini y Cosachov enfrentan la acusación de homicidio simple con dolo eventual, mientras que Díaz, Almirón y Perroni fueron reclasificados por homicidio culposo. El delito de homicidio simple con dolo eventual prevé penas de entre 8 y 25 años de prisión.
Maradona falleció el 25 de noviembre de 2020, a los 60 años, en una casa alquilada en el barrio privado San Andrés, en Tigre, donde se encontraba en internación domiciliaria. Días antes, el 11 de noviembre, había sido operado de un hematoma subdural en la Clínica Olivos y trasladado a la vivienda para un supuesto proceso de rehabilitación clínica y psíquica.
El juicio oral, que comenzó en abril de 2026, se extendió por más de siete meses y 45 audiencias, con más de 100 testimonios. La Fiscalía sostiene que la atención médica fue deficiente e inadecuada, que Maradona agonizó durante aproximadamente 12 horas y que la muerte, atribuida a un edema agudo de pulmón secundario a insuficiencia cardíaca congestiva reagudizada y miocardiopatía dilatada, era evitable.
En su alegato, el fiscal Ferrari enumeró acciones y omisiones de Luque entre el 11 y el 25 de noviembre de 2020. Lo señaló como el “indiscutible médico de cabecera” dentro de un “doble comando médico” y lo responsabilizó de no profundizar estudios recomendados por un cardiólogo (como una cámara gamma), no confeccionar una historia clínica actualizada, no gestionar una internación en un centro especializado pese a la complejidad del paciente y disponer una internación domiciliaria inadecuada.
La Fiscalía describió la internación como “la más deficiente y temeraria de todos los tiempos” y afirmó que existió “una organización caótica” de un “grupo de improvisados” que colocó a Maradona “en una situación de desamparo, librándolo a su suerte”.
Según los fiscales, los imputados “habiendo previsto el riesgo y aceptándolo con indiferencia produjeron el resultado”. Ferrari sostuvo que “ejecutaron acciones contrarias al acto de curar” e “infringieron los deberes a su cargo”.